28 oct. 2007

¿Y así, quién soy yo para hablar de la noche,
para interponerme entre la verdad y la sombra;
quién, si en la sombra estará escrita
la verdad de todo cuanto muere al pronunciarse?

Si la noche se repite y alberga una creencia fija,
son estos ecos raíz indescifrable de mi nombre.
Porque tú, que acaso lloras cada día,
contemplas todavía las noches no resueltas,
y preguntas sin palabras por nosotros...
y una nave que se aleja te responde...
mis palabras se confunden a menudo con la nada,
describiendo siempre el aciago círculo
que comprende en estos casos el regreso.

Si en cualquier día te hablara de la noche,
ahondaría en los lúgubres festejos de la tarde
que anunciara la caída miserable de los astros.
Me mantendría en las ventanas quietas
imitando a la muerte en los espejos,
y lloraría el grito y la ceniza de lugares
arrasados por la luz de una palabra.

No. No quiero pensar más en la noche.
Me deshago de todos mis silencios,
ya que quiero procurarte otras auroras
que no traigan en su instante escrito
el triste signo de un final inevitable.

óxido (Versión definitiva)


desnudo (versión definitiva)


Atardecer sin árbol (Versión definitiva)


La mujer del arco iris (Versión definitiva)


24 oct. 2007

Multiplicidad






Esta exposición abarca distintos momentos de una “búsqueda ilusoria”. Búsqueda, que por otro lado, no podré verificar hasta que no halle aquello que aún permanece velado, intacto en el fondo de mí mismo. El proceso de creación, ha sido, hasta ahora, un tanto dispar. Esto, que realmente es algo bastante común, ha supuesto que cada uno de los cuadros expuestos sea reflejo de una “idea” independiente del resto. Pues aunque en ocasiones se toquen temas similares, no creo que se pueda hablar, a día de hoy, de una visión unívoca que englobe la totalidad de ésta, mi obra.

Cada óleo muestra y oculta un instante desligado, cuando no contradictorio, en referencia al resto. No obstante, -creo-, que si el espectador toma conciencia de esto, y comprende que cada textura ha sido tramada por la misma mano; podría llegar a observar con suma facilidad cierta cohesión; incluso un compendio de instantes, que, aunque en apariencia, nada tengan que ver entre sí, irían unidos por la propia voluntad creadora que cualquier hombre alberga. Gracias a esta voluntad, nuestra propia identidad no se diversifica hasta el extremo de quedar irreconocibles ante nosotros mismos o ante el resto. Esta multiplicidad, a la que trato de remitirme ahora en mi obra, irá siempre guiada por la intuición secreta, por la sabiduría de ese “otro”, que en realidad, somos nosotros mismos.




Texto para la exposición "óleos", que tendrá lugar en la cafetería Bulan. Del 25 de Octubre al 15 de Noviembre.

(Sin título) Versión Definitiva


Ejercicio Aleatotorio (Versión Definitiva)


Jardín (Versión definitiva)


Retrato de mi padre


Rosa (Versión definitiva)


20 oct. 2007

La otra luz del día.




Donde debería estar la felicidad, el eco sordo de aquel instante. El misterio que hacía soportable su miseria, aparece abierto, desnudo, implacable. Desvelado, al fin, por la tediosa luz que ha manifestado el día. La imposibilidad de amar, de proseguir acelerando el cauce de las horas; le convierte en un extraño, transparentado ante su propio amanecer y ante sí mismo. Pero el ritmo fortuito de sus pensamientos le distrae. La sombra que ocultara ese rincón vuelve a su lugar; haciéndole olvidar, que por un momento, la cifra de su nombre y el nombre que ha creado, han desaparecido ante él, despojándolo de cualquier grandeza ilusoria.




19 oct. 2007

exposición


Cartel para mi próxima exposición en el Bulan.
Será el jueves 25, sobre las 8:30 / 9:00
Están avisados.
Pregunto qué será la nobleza de los hombres:
cantarle a la fuerza incesante de los días,
o llevar la tristeza escrita en la palabra
como una herida inexorable,
que cimiente el paso de las horas.

Porque morimos a fuerza de callarnos
el tiempo es el puño que recoge
los frutos que guardáramos del hambre.

Y así la vida pende, como otro fruto inútil,
que sostienen los hilos invisibles de la aurora.

Quien lleva escrita la tristeza en la palabra
desnuda lentamente su ánimo en silencio,
ofrece sólo la verdad de su momento
hasta que de éste no puede quedar nada.

Cantarle a la fuerza incesante de los días,
conlleva amaestrar lo inexorable; y así,
pese al canto o la locura, sonreír toda la noche,
cantando a lo imposible de un deseo inexplicable.

Llevar la tristeza escrita en la palabra.
Llevar la sombra inherente a cualquier momento,
escrita en la voz, como un hecho casual,
que nadie pueda llegar a comprender completamente.
Y sin embargo,
divisar acaso la paciencia natural
para amar sin comprender;
para amar lo que no ha podido comprenderse
tan fácilmente.

Ha de ser esa la nobleza de los hombres…
amar sin juicio alguno.
Llorar tristes palabras.
Vivir, pasado ya el momento,
la vida como algo inestimable.

15 oct. 2007

Sombra en entresijos, anochecer voraz.
Querencias que el silencio arropa,
bajo la apariencia de un instante más.
Amenaza el sueño. Insiste la verdad.
Verdad hecha y sueño de lo que no está.
En gélidos sótanos negros,
en hogares austeros en paz,
de la mano de un niño ciego
se nutre este bien y su mal.
En los tumultuosos recuerdos,
que lindan con la desidia; muere,
ofreciéndonos su venganza,
el animal sempiterno de la infancia
que clama esta nostalgia junto al mar.

Bajo la apariencia de un instante más…
un instante más real que ningún otro.
Es el tiempo que ha pasado
sobre el tiempo de un amor mortal,
mortal como la palabra nueva:
palabra que fuera testimonio
de lo que no se puede nombrar.

13 oct. 2007

Mis ojos reflejarán lo incierto de las calles.
Tú pasearás tu desnudez bajo la luna.
El nombre de los otros será una melodía,
que anuncie sutilmente el tiempo de la espera.
Los niños que hemos sido, a todos robarán el fuego;
los límites que hollemos serán de carne y hueso.
También de carne y hueso, acaso de inocencia,
serán para nosotros la ternura y la clemencia.
Porque a ratos miraremos sobre el mismo mar,
los pasos fugacísimos de una madrugada nueva.

Y todo contendrá un matiz de sueño.
Una brizna de azul, un misterio;
un verso que nazca hacia la luz
en busca del temblor que oculta este silencio.

10 oct. 2007







Hoy las palomas volaban como las palomas del poeta. Simples y obstinadas. Algo anunciaban… Todo amor cobra forma en una imagen desesperada. Una imagen que retorna hacia sí misma, asolada por sí misma, llena de sí misma. Hasta que al fin se refleja en sí misma y acontece en secreto. Todo amor acontece. Aunque sea un tejido de jirones miserables, sucede que abriga el alma lo suficiente como para no morir en silencio. Quien ama sabe parecer feliz y no serlo, y hasta serlo y no parecer atrapado en una imagen ideada. Los que aman, resueltos a existir, se escuchan a sí mismos desde muy lejos. La voz reencontrada en la profundidad de su propia naturaleza, parece dirigirse a los vientos, azares de nadie que encuentran dueño en quien los nombra. Hoy las palomas se entregaron a ese viento letal, que acaso sepa regir el destino de los que se perdieron más allá; y mucho más allá de su propio y fatal silencio, volvieron a hallarse.
¿Qué cosa en la inmensidad no será destino, solicitación, amor, misterio?

Hoy las palomas volaban como las palomas del poeta. En tus manos sentí desnudo el universo.


8 oct. 2007

(Pero el beso no esperado es una sombra:
se expande como brisa sin camino;
refleja las espinas de esta hora
escondida desde siempre en tu regazo.)

7 oct. 2007

Llamado

Deja en tu reino el estruendo sordo del recuerdo.
La forma del oleaje ennegrecido acontece
como un impedimento puro -casi sagrado-
que acogiese nuestra furia con estáticas cadenas.
Se avecinan continentes invisibles; vidas foráneas.
Raíces insondables que aquel delirio aciago
podría hacer cambiar desde la razón herida.
Deja en tu reino la palabra, los ángeles tardíos.
Sabrás que el nimio firmamento de tus ojos
obedece al claro esplendor del pensamiento mudo.
Sabrás que la memoria es el límite asombrado…
pues aún contiene la inocencia sin los otros.

Deja en tu reino generales, dictadores,
caudillos que la madrugada asoma hasta la sombra.
Para nosotros ya no es tarde.
Mundanales,
sombríos elegidos;
fugaces vengadores del pasado:

hallaremos reposo en la hojarasca
que dejaron tras de sí los días perdidos.