18 jul. 2017

Decirlo todo



Aunque otra vez tenga sentido 
el sabor de la aceituna
y la alborada de la urbe
nos transforme en frío,
ni mapas ni cortejos fúnebres
podrán decir lo siento por nosotros.

Ni mapas, 
ni espejismos,
ni cortejos fúnebres.

Debería darte entonces, 
cuando todo pase,
otra confesión vertiginosa que trajese
aire a aquellos pájaros quietos.

Que las campanas rompan a volar
cuando nos crucemos por la calle
y acudan nuestros nombres
a nombrar nuestras miserias.

Qué importa.
Nada se confiesa hasta que se ha huido.


Imagen: "Bebedor", técnica mixta, din a3

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