29 jun. 2017

Adivinaciones




También te perderán a ti. Tu patria es el ruido que demora el adiós último, pero llegará el día: cada uno de tus nombres será un peso de luz cósmica o la atormentada voz que te maldiga. 

Tu más blando pensamiento se prolongó hacia la pérdida de algunos, pero algún día ellos te perderán a ti. ¿Y a quién más contendrás entonces? ¿Qué rostro supondrá el enigma de tu ausencia? ¿Con qué gesto apartarás la lluvia que asediaba el repentino fuego de la noche?

Llénate de todo esto. De ti mismo y de los otros y de las cosas familiares que dejaste sonriendo entre la niebla. Llénate. Porque algo de esto llevarás contigo cuando ya no existas para nadie. Una brisa sutil, una mancha de luz sobre la hierba. Serás eso. Algo infinitamente más leve que tu cuerpo. Cuerpo por el que a ratos sientes algo infinitamente más leve que tu propio cuerpo.


Imagen: técnica mixta, din a2

22 jun. 2017

Qué era la niebla





Admito que estuve enamorado de la niebla,
ojos de madre ciega
y poderosa simiente
me empujaban a tientas
por melancólicas vísperas.

Tuve en la niebla un secreto,
un secreto que nadie querría creerse,
que nadie adivinaría mintiéndole al viento.

19 jun. 2017

Ecce homo



Lo humano en su deformidad y en su no estar. En la forma que ha creado, forma que lo aprisiona para dar significado a su mediocridad, la misma noción de mediocridad que corroe lo sagrado de la existencia. Lo humano en su sombra, en su vacío ficticio, en su plenitud imaginaria. Lo humano y sus diez mil rostros de piedra y aire. Lo humano y la bestia que se agazapa, que acecha para defenderse de la humanidad perdida.



Imagen: "la súplica", técnica mixta, din a2

13 jun. 2017

Cuando todo pase




El Arte y la fama artística pueden ser todo o pueden ser nada. Procura, pues, si encuentras Arte o fama, que sean nada. Pues el todo solo ocupa su lugar desde el vacío.

9 jun. 2017

Excesos



Jugábamos a rompernos.
Era frágil el agua, profundo
el sonido del verbo.
Liberadas nuestras manos sobre la naturaleza,
jugábamos el juego de la herida,
conscientes de que el saber de la sangre
no debería temerse. Y llegamos al dolor.
Llegamos, jugando, a la locura.
Y más lejos. Al lugar donde los locos
recuerdan la verdad y la defienden
de la alegre ceguera de los cuerdos.