31 may. 2017

Sobreponerse



Hace un par de semanas escribí
mi último poema.
Este, el que ahora escribo,
es muy probable que solo sea
un poema falso.
Cedí ante la parodia, transmuté
mi carga en ironía. Noto como
si la felicidad se abriera paso
con su leve ingenuidad idiota.
No queda ya amargura, ni más sabiduría.
¿Y qué era para mí la poesía
sino sentir muy dentro el peso de la vida?
Si algo estaba roto,
ha sido reparado o reemplazado
por algo más liviano que la brisa.
¿Qué asevera entonces el poema?
A menos que sea doloroso
no sufrir por nada necesario,
estos versos apenas reconocen
el mismo peso inútil
de su espléndido vacío en vano.



Imagen: pastel al óleo, din a2

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