29 may. 2016

Debilidad y otras terapias

Pienso que también el arte que nos hace sentir débiles tiene su función y su sentido. Son este tipo de manifestaciones estéticas las que nos recuerdan en qué consiste la sensibilidad y de cómo ésta nos vuelve vulnerables, haciéndonos sufrir y endureciéndonos luego. Cualquier persona sensible que viva lo suficiente, tiene muchas posibilidades de endurecerse, de volverse tal vez demasiado fuerte.

Contra la fortaleza de carácter o de espíritu en sí no tengo nada, solo que suele ser una cualidad difícil de llevar para quienes nos rodean, lo que puede provocar que el vehemente acabe completamente aislado, ya sea en sentido literal o figurado.

Si en esa soledad no hay lugar para añorar ninguna cercanía, este texto estará de más para según qué tipo de lectores. Pero, como decía al principio, el arte que pueda devolver al individuo la noción de su propia fragilidad, podría ser la perfecta medicina para quienes padecen sin quererlo la intensidad de su propia fuerza.

En palabras de Rimbaud: "Es el amigo. Ni débil, ni vehemente: el amigo" Personalmente creo que en lo afectivo ese es el equilibrio que uno debe pretender siempre. Ladearse demasiado hacia uno de esos dos extremos, puede ser el principio del fin de cualquier cosa.

Árido

El lugar común es el espacio de donde el alma ha huído. Duradero o no, se trata del hueco en que la conciencia algo ha descifrado ya del misterio de la juventud.

Pierde a veces lo común su continuidad, pues lo interrogamos, y el alma acude al cuestionar lo evidente.

Necesario sigue siendo sin embargo su reposo. El lugar común aflora cuando la juventud tiembla por un bellísimo cansancio. Eso es el sentimiento, no saber por uno mismo, ni aprender por los demás. Vivir hasta suponer que algo espera más allá.

26 may. 2016

Principios




En la entrada,
solo un cartel escrito
con letra pequeña.
Caracteres ilegibles
advertían: comienza
el infierno aquí,
regresa por donde viniste.




Imagen: laberinto rojo (terminado)
Pasteles al óleo, din a3

24 may. 2016

Algunos complejos y dos apreciaciones estéticas



¿No te horroriza tu propia crueldad, amor? Lo ideal sería amar y respetar y dejar crecer en paz a todo bicho viviente. Pero nadie sabe cómo hacerlo. Por eso estamos aquí sin nada, para sufrir nuestra crueldad y la crueldad de otros.

No será lo ideal, pero algo me dice que es buen síntoma horrorizarse así, pasivamente.

***

Uno empieza pidiendo opiniones sobre su obra y acaba preguntándose qué opinarán de uno.

***

En el arte todo surge por comparación, que no por competición.

***

No está bien no estar bien.

***

Supongo que eso es la belleza, no saber qué estabas haciendo, ni en qué estabas pensando tres o cuatro segundos antes y después de una pintura de Chagall o de un poema de Borges.

***

No es la obra la que cambia. Cambiamos nosotros.


***

Juzgamos, por zafio o ignorante que sea el juicio, con la intención de ser justos, y es ahí donde la posibilidad de errar de pleno se complica hasta el infinito.




Imagen: Laberinto rojo
Pasteles al óleo, din a3


19 may. 2016

De dentro a fuera

Lo interior concede
el codiciado fruto,
surge, como el arte,
de lo no expresado,
de lo inexpresable,
de la neurosis del cobarde
que vivirá por siempre.

Somos el calabozo
donde nos encerraron.
Lo lejano así,
lo ajeno, lo tangible,
parece más hermoso
desde la ventana hermética.

Semeja el centro de la celda
lo más propio,
el reino que perdemos,
la verdad que sabemos e ignoramos,
la sombra que proyecta 
a diario 
el ocaso predictivo de la mente.

15 may. 2016

Yoismo



Yo, yo, yo... Ya no puedo ser otro. Huyeron de mí las sendas a ninguna parte, los gestos irreales de la fiebre, el efecto calculado de la honestidad. Tengo que ser yo, siempre yo mismo. Un solo tono de voz, una sola noche la continua noche de mi soledad.

No tendré espejos que disfracen la sonrisa, ni sonrisas que deban acabar en una mueca irreparable. Yo soy siempre yo, nunca otro hacia vosotros. Nunca ellos, nosotros ni vosotros.

Yo, yo, yo...

Perdonadme alguna vez, aunque sea fingiendo la ofensa o el castigo. Presagié mi regreso, amañé a solas la partida. Ya no puedo ser otro.

6 may. 2016

Lo que pudo ser

Yo, que debería ser sangre,
he alumbrado mi obra
como la buena noche que huyera
de los pasos que albergo:
entre lo amable y lo oscuro.

Contra mi espectro he luchado,
contra espejos, pulsiones, inercias.

Hasta alumbrar una sombra
menos perversa
que el sueño de un sueño.

Cuatro espejos para perder el tiempo

Es la asunción de la derrota lo que nos hace madurar. No asumir nunca esa circunstancia, puede conducirnos al éxito. Y a un perenne infantilismo del que será difícil librarse.

***

La piedad es la compasión del que también sufre.

***

Una pintura doliente no se volverá poética mientras no haya cierta compasión en nuestra forma de mirar.

***

Leemos porque no entendemos nada. Y cuanto más leemos, menos entendemos.

4 may. 2016

Castigo

Alguien dijo:
"si el amor no recibió a menudo
una respuesta injusta, se le engañó".

No sé
cómo sé que es cierto,
pero sé que lo es.
Añadir solo lo
que pienso ahora,
que más daño hace al amor
la justicia que impartimos ciegos
para consolarnos.

1 may. 2016

Tardanza prematura

Esa forma de contemplar
sin discernir visión y objeto,
esa narración personal
del silencio eterno.

Eso que eludimos
cada vez que preguntamos
quién será o qué tememos;
eso, tiempo sólo,
tiempo y nada,
plenitud agónica, secreto.