30 nov. 2016

Todo lo que fue, no es



Cerebros fundidos como bombillas de saldo, rostros espectrales, sombras indecibles. El sueño de mi generación era un blanco reguero de cocaína. El sueño de la cocaína, la abominable risa del cretino. 

Cayeron todos, lluvia ácida sobre la noche, pájaros abatidos por el temblor del aire. Corroída ya la carne adolescente, el tiempo de hacer preguntas se disipó con el candor del alba. 

Tuve miedo por ellos. Tuve miedo de ellos. Ahora son la soledad donde escuece lo aprendido. Tuve tiempo, tiempo para olvidar que el tiempo existe porque ocurre lo terrible.

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