17 ene. 2016

Caras conocidas






Sólo sé que diariamente bajo a la cafetería de mi calle a coger aire y que diariamente veo rostros oscurecidos por la desesperación, la angustia y el fracaso. ¿Por qué, pregunto, no logro ver en ellos la nobleza de los héroes trágicos? ¿Por qué sólo puedo observar en esa supuesta minoría un aciago grupo de ciudadanos de segunda?

Dignificar el dolor. Creo que en eso deberíamos obstinarnos más a menudo los artistas de esta tierra en este siglo. En dignificarlo. No a la manera conservadora. No con el luto indefinido. No con la vergonzante ocultación de nuestras heridas.

Más bien a través de la búsqueda de una conexión profunda que reniege de toda superficialidad y de todo argumento efectista de salón.

A través, quizás, de una espiritualidad en el arte que no persiga la castración de ese mismo espíritu.




Imagen: Pensares
Lápices de color, din a3

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