27 feb. 2015

Largo adiós que no se acaba nunca

Del mundo de la noche sólo es posible salir por la puerta de atrás. Si esperas una despedida llena de confeti y monstruos entrañables, la obtendrás a petición de cualquier manera; pero el siguiente fin de semana también estarás puntual allí, egoísta y sensiblero, infinitamente ansioso por volver a despedirte.

16 feb. 2015

Tres acotaciones sobre la vulgaridad

Hoy juzgo necesario hacer mi propia distinción entre vulgo, vulgar y mediocridad.

Vulgo, ya lo sabemos todos, es la palabra que define al pueblo llano, y a día de hoy de este término se infiere sólo la pertenencia a una determinada clase social. Lo cual no quita para que, siendo parte de dicha casta, uno pueda disfrutar de la literatura de Shakespeare o de la música de Rachmaninov.
 
Vulgar, por otro lado, define una realidad moral más próxima a la estética. Porque, no nos engañemos: se puede tener muchísimo dinero y seguir siendo un hortera de narices. Y también, por qué no, uno puede pertenecer por herencia a un entorno extremadamente vulgar, y albergar interiormente unas infinitas ansias de elevarse; lo cual, en sí mismo, traerá siempre consigo una nobleza casi insoportable.

Por último, cabría acotar el término mediocridad. El mediocre es zafio e ignorante, otra vez sin que en esto parezca influir de manera determinante o exclusiva la clase social en la que desarrolla su existencia. La clave, pues, de la mediocridad, es que al mediocre le resbala por completo su propia vulgaridad. Ha recibido una educación ética y estética de carácter muy muy débil, pero, misteriosamente, esto jamás ha llegado a importarle ni a avergonzarlo ni lo más mínimo.

14 feb. 2015

Asumiendo el silencio y la sombra

Si la luz es la metáfora por excelencia del conocimiento, y la oscuridad, el perfecto símil de la ignorancia; preocúpate cuando en tu vida parezca haber mucha más luz que oscuridad. Pues lo común, lo normal, lo razonable, es ignorar muchísimo más de lo que se sabe.

2 feb. 2015

Invierno sólo

Después de haber prendido
en el torso, en las manos
la tormenta, la luz, el estrago.

Quebrado de una vez el ánimo.

Después de haber errado tanto;
la vida, un poco más ciega,
ya menos solemne, 
se duerme en mis brazos.

Qué hermoso, su sueño.
Qué cierta parece su calma en febrero.

1 feb. 2015

Cinco siglos

Dioses-niño de la isla. No tienen ancestros. Hasta aquí llegan siempre otros dioses milenarios, renacidos en piedra más de un millar de veces. Divinidades lejanas, ya niñas de tan viejas.

A nuestros dioses miran con ternura los ancianos dioses extranjeros.