1 nov. 2015

Sobre la (sobre)implicación

Siendo lo que llamamos "buen gusto" y "mal gusto" lo que muchas veces separa dentro de la cotidianidad a las tres clases sociales tipificadas hasta la fecha en occidente, cabría suponer que el arte de izquierdas debería conmovernos y asombrarnos más allá de tal o cual gusto en concreto. Tal vez por eso mismo, el intelectual también de izquierdas debería tener más cuidado a la hora de criticar precisamente el arte que busca emocionar de la manera que sea. Pues este tipo de creaciones pueden servir de antesala receptiva a todo tipo público. De antesala o de trinchera para que el público comprenda el sustrato común al ser humano, la igualdad latente e intrínseca que subyace en todas nuestras emociones.

***

Atente a la soledad. La única cosa interesante que el ser que tanto estimas ha observado en ti, es que podría tener la capacidad de herirte una y otra vez desde el silencio. Atente entonces a la soledad, al menos parcialmente. Pues sólo hay dos reacciones ante esto: la compasión y el respeto, o la crueldad, más o menos explícita, que deriva de la brutalidad aprendida en estos días oscuros.

***

Cuando lo afectivo interviene como tal en la creación, resulta muy complicado dilucidar si uno ha dado a luz un fragmento sublime o un zuruño tan grande como un castillo.

No hay comentarios: