29 jul. 2015

Nota de diario

Un estado de melancolía y sosiego, de aceptada tristeza. Desde esa perspectiva anímica, la mayoría de mis imágenes cobra verdadera fortaleza poética. Soy uno de los pintores de la tristeza. Irónicamente, de un tiempo a esta parte, rara vez estoy triste, o rara vez acepto estarlo. No me queda claro. Creo, no obstante, que muchas de mis luchas internas consisten en un combate emocional de dimensiones épicas contra los ardientes rescoldos de la melancolía, fruto esto, probablemente, de la cicatriz que dejara la última depresión que padecí.

Y también, probablemente, fruto del forzado clima de optimismo que tenemos que tragar a diario para contrarrestar el vandalismo de los bancos, de la Merkel y de esos, nuestros maravillosos dirigentes democráticos.

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