3 mar. 2015

Rutina

Orden, orden... Yo, la noche. Hambrienta, la serpiente. Ahora despierto puntual en la mañana. Moderadamente ordeno mis costumbres. Mis acciones, precisas y pequeñas, requieren del oficio adulto.

La mecánica del día lleva ritmo de ignorancia, de balcones calcados sobre riachuelos de piedra. Pero no termino de entenderlo, pasaron quince años repitiendo una pregunta.

¿Soy ahora la visión y el sueño?

Señales... La brisa que susurra: espera, tu verdad anida más verdad en tu pecho. Rozaste la tensión onírica. Fue por fin cuestión de tiempo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

No entiendo nada de lo onirico.