25 abr. 2014

Después de mediodía

Pasaron años. Miles de años. Enloquecí. Una y mil veces. Ciegos, los ángeles increpaban un nombre y el deber que no querré cumplir.

Nada merecemos. Nada que no haya destrozado el invierno más salvaje.

Honramos nuestros cuerpos con placeres intensos y trabajos árduos, pero la solución al entuerto es bien distinta: ¿aprenderemos a recomenzar lenta y diariamente? ¿O devoraremos hasta el último segundo con la esperanza de tornar más y más violenta la corriente que nos lleve a alguna parte?

22 abr. 2014

En venta

Al alejar de ti toda aspiración intelectual y toda profundidad dramática, en tu proceso de limpieza alejaste también la dignidad. Así pues: ¿para qué diablos necesitas que critique tus errores con delicadeza? Si un psicólogo como dios manda te escupiera la verdad a la cara, no pasaría absolutamente nada.

21 abr. 2014

Genio -o personalidad-, figura

¿Me quieres conocer como artista? Muy bien. Primera y única norma: me da igual lo que te pase. ¿Por qué? Fácil. Si vas a estar pendiente solo de mi talento; tanto mi realidad, como mis sentimientos o mi problemática como persona, te parecerán contratiempos dignos de un melodrama barato.

Juguemos pues en igualdad de condiciones.

"Griego"


Técnica mixta, din a3

18 abr. 2014

Haz arte, no amigos

Un verdadero artista ha de ser capaz de encarar eso que llaman "oscuridad" o "negatividad". Debidamente sumado a su contrario, ese paralelo de la realidad da lugar a la verdadera dimensión espiritual del ser humano.

Quien trate de omitir toda negatividad en su interior, dejará de sí una criatura embrutecida por la peligrosa falta de conciencia moral. He ahí toda sonrisa lentamente plastificada por el miedo.

Nada más negativo que actuar como si la negatividad no existiera o no tuviera su espacio y su sentido en nosotros.



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Os diría que ella es el modelo. Pero en verdad, me basta su medida.



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La verdad suele ser una excusa maravillosa.

17 abr. 2014

Oxímoron

Pero es que hay muchísima diferencia -tiene que haberla- entre no proyectar tus fantasmas hacia los demás, y tragar, también de los demás, todo lo que por principio no querías tragarte.

13 abr. 2014

8 abr. 2014

Nietzscheana

Pero el afecto arquetípico materno será siempre amoral por ser incondicional. De ahí la inocencia. Supongamos, pues, una bondad de largos caminos. Y a la mujer como guía.

6 abr. 2014

Dimes y diretes


Y al final llega el día en que no tienes buena opinión de nadie. Ni de tus amigos, ni de tu familia, ni de los colectivos desfavorecidos, ni de los grandes estrategas políticos. Cuando me sucedió esto, lo primero que pensé fue que estaba madurando. “Estás viendo la verdad”, me decía. Y que conste que, por mucho que me esfuerzo, no he logrado ser nunca un dechado de virtudes.

Hoy mismo, sentado en una cafetería muy concurrida, pensaba en la de veces que uno tiene que focalizar conscientemente su pensamiento hacia la remota posibilidad de que, en el fondo, todos y cada uno de nosotros llevemos dentro una gran persona. Cada vez que pienso algo así, yo por lo menos tengo que hacer un rapto en mi forma de ver las cosas, y abstraerme hacia algún capítulo ya descolorido de mi adolescencia. Muy pocos llegan a percatarse a lo largo de su vida de lo que sucede si no haces ese tipo de ejercicios al menos tres o cuatro veces al día.

Ver la realidad en un plano secuencia continuo produce insomnio, ansiedad, paranoia y alucinaciones.

Así, uno debe contentarse con una mínima porción de realidad moral al día. Y aun así, hay que distraerse, pasar tiempo solo, negarse en redondo a hacer ciertas cosas y lanzarse contra todos hacia lo que nos place.

Lo mejor de todo esto es que, una vez damos por sentado que nadie tiene buena opinión de nadie, esa misma opinión sobre los otros cobra la verdadera importancia de la que carece.

5 abr. 2014

Asombro, resignación, destino

No se trataba de querer aquello o lo otro para lograr encaminarse a alguna parte. Con él, la vida había hecho lo que le había venido en gana.

Solo le quedaba así la opción más descabellada. La de creer que todo sucedía por mágicas razones. 

Depositó, pues, la poca fe que le quedaba en las oscuras proyecciones del destino, abandonándose a la nada.

1 abr. 2014

Pausas

Aunque las palabras huyesen y un caballo muerto galopara por las calles de esta tierra, había que detener el vuelo. No más pájaros en celo, ni una mariposa más en la experiencia. El poema debía de frenar en seco. Qué remedio cuando el aire es puro ruido: ni diez mil soles alumbran el desnudo del que sueña.

Por eso, por eso lo detuve. No más vuelo, no más ecos atmosféricos. Atrás, inviernos estivales. Idealizar el dolor, ¿en qué consiste exactamente cuando la canción se quiebra? El poema no está a nuestro servicio, no sabemos sus orillas hasta que naufraga contra el cielo.

No, no es correcto ¿Abstraerse hacia la luz cuando un cuchillo resplandece? ¿Medirse ante el silencio al presentir la altura que tememos? Yo no tengo, nadie tiene ojos tan ciegos.