15 dic. 2013

Domingo, tedio, nadie

Hay algo que me encanta de los frikis. Muchas veces los veo reunidos en la plaza militar, conversando sobre comics, decoración, religión, política.

Maravillosamente, y pese a que el sedimento de su amistad es el resultado de miles de conversaciones de esas, nunca entran en lo personal. En su mesa cada cual es cada cual. O lo tomas o lo dejas...

Que no daría yo por haber tenido un círculo de amigos -que no social-, que no se entrometiera en lo que soy ni en lo que pienso, ni en lo que hago o dejaré de hacer por apetencia.



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Solo un consejo. Tu alma: no se la des a ninguna iglesia.


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Por fin lo entiendo. Cagarla es ser tú mismo. Era eso.


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La lección franquista es simple. La he sufrido en carnes un millar de veces. A la vulnerabilidad se responde con crueldad o indiferencia.

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