31 oct. 2013

Pequeña acotación al drama de Unamuno

Para ser tú mismo pese a todo, queda pendiente de un objeto, de un semejante o de la luz. De las fauces mismas del invierno o de un poema que es sin ti. 
  
En la distracción pura de sí, todo cumple su inocencia. 

Para ser quien quieres ser, mantente siempre en ti mismo. Toda introspección es cálculo hacia algo. El que mira, influye siempre en lo mirado. 

Así, influye siempre en ti mismo. Siempre que quieras ser, no lo que de por sí eres, sino lo que deseas ser. 

Por último, si piensas en el que crees ser, expresa cuanto creas ser. Y aprende armonía del pájaro, del sol, de la lluvia o del tráfico. Lo que crees ser, vuelve y se reconoce solo de ti hacia ti. He tu interior ahí. 

Habla, pues, confusamente, de ti hacia ti. Y cuenta luego a otro si te place. La felicidad misma o el amor, se realizan cuando lo interior y lo exterior encuentran, pese a todo, un día de armonía en solitaria compañía.

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