9 ago. 2013

Sobre la decadencia

Su círculo social decidió por él. Debía volverse un mujeriego. Así, dejándose llevar, adoptó las formas del gremio, aun cuando su realidad interior hubiera sido siempre bien distinta. 

Observó y sintió lo que no correspondía a su condición, y pervirtiendo su propia épica sentimental, se enamoró de muchachitas cuya única realidad amorosa consistía en encarnar un modelo sentimental vulgar y previsible.

Cuando por fin puso fin a su miserable existencia, sus amigos agitaron la cabeza, para sentenciar luego con aire legendario que sí, que aquel idiota había ido siempre mal follado.

 

1 comentario:

Iván Cabrera Cartaya dijo...

Magnífico, Diego, me ha gustado mucho este retrato cruel. Un abrazo.