29 ago. 2012

Sarna con gusto


Desde que me dijeron que en el amor no hay rosa sin espinas, comencé a experimentar ternura ante los cactus. Ahora pincho como uno.




Hallelujah

¿Prueba superada? Casi juraría que desprecio y erotismo han dejado de entremezclarse en mi cabeza. 

23 ago. 2012

Inconsciencia

Tan seguro estoy de renacer cada mañana, como de que el sueño nos prepara cada día para el fin.

22 ago. 2012

Único principio

Y en verdad no hay nada que deteste más que defender mi inocencia cuando no hay reproche ni acusación que valgan.

16 ago. 2012

Photoshop





O eso creo...

Aunque a nadie le guste depender de otros para según qué cosas, lo cierto es que a veces solo nos absuelve la comprensión de quien debería despreciarnos.

Invención de la intimidad

Pero ¿y si aquel que se confiesa para revelar una intimidad de la que ya no puede hacerse cargo, fuera siempre -siempre, siempre- el inocente? ¿Y si fuera el otro, el que escucha, quien hiciera del secreto una realidad innoble?

Pues de malversar lo dicho, la traición sería solo suya.

15 ago. 2012

Amoraleja


Sigue, amor, pues aún no sé
si a veces bueno o también malo.

Porque, en serio, dime:

¿cómo equilibrar tu salto breve,
la leal constancia o tu camisa vieja?

Además,

ando siempre solo y ocupado
juzgándome a mí mismo,
intentando ser mejor que antes
para que absuelvas los desmanes
que cometo al encontrarte.

Por tanto, insiste siempre, amor, sigue...


Actúa por encima de mis actos,

prueba toda vez que existes
feliz sobre la piedra, atento pese al rayo.

14 ago. 2012

Medicinas

La incomprensión es el escudo del artista. A través de ella recibe su libertad, su distintivo y el reconocimiento de sus verdaderos cómplices. Mas, cuando la locura cesa, solo queda la apariencia hermética de algo que ya ha sido descifrado.


 

12 ago. 2012

Carpe

El niño juega, rompe, patalea.

Infinito en su constancia,
su largo porvenir en todo lo supera.

Mas no el nuestro,
que escurre su lenguaje astutamente,
menguando la tensión de la carrera.

Conscientes de la pérdida,
la noble intensidad de ciertos días
aleja la noción de lo que queda,
y en llamas mantendrá nuestra conducta.  

  


10 ago. 2012

Redención

Años de trabajo.

Versos espantosos,
explosiones patéticas,
mentiras, egoísmo,
juegos de palabras.

Padre, yo me acuso:
erré a conciencia. Vendí mi alma.
Fijó el demonio un precio imaginario.

Convertí esta vocación en farsa.
Quise ver en mi verdad pequeña
la verdad más elocuente,
la desnuda, la precisa, la sagrada.

Mas si algún día preguntaran
qué lugar hay que inventar a ciegas,
la respuesta será dada:
que el poeta apele al corazón más duro.

Aunque para conmover la piedra
debamos destrozarla.






9 ago. 2012

Interior

Para que el jardín no sea guarida del león o de la hiena, probad a recortar las malas hierbas de su dueño con el mismo cuidado que ponéis en desnudaros. Tratad también de que sueñe a ratos con vosotras, para que pueda divisar al fin una parte de su propio transmundo.

Pese a todo, si una vieja herida regara su interior de sangre, y ni siquiera su reflejo ante la laguna del jardín pudiera revelarlo a salvo, arrancad todas y cada una de las flores que él, pretendiente atormentado, hubiera hecho germinar para tentaros. Pues cada pétalo podría haberse alzado contra sí como por arte de magia.

Quede solo la raíz secreta que haga rebrotar la extraña flora que, por temor a perderos para siempre (y así él en dicha selva), él mismo tratará, al menos durante un tiempo, de podar y de regar ordenadamente.

  

8 ago. 2012

Método

-Sentir de cuando en cuando que hay un margen de error que nos absuelve.


 

-Toda verdad implacable suele tener algo de pequeña o gran falacia.

Quién

Lo realmente inquietante de todo esto es suponer que los demás me conocen igual o mejor que yo mismo y que, incluso cuando un servidor pierde toda noción de quién es, a todos lo efectos sigue siendo el mismo.

Bondades de la frivolidad

Digamos solo que hay un grado de frivolidad que resulta socialmente aceptable. Grado que, según el cálculo de mi imaginación, a los que supimos sufrir tanto por tal o cual causa, nos resulta inadmisible por la perversión que sugiere.

Y aunque en mi actitud me crea defensor de un alto principio moral para con los más desfavorecidos, esta noche no descarto la consideración de que participar de dicha frivolidad, acogiéndola y disfrutando de ella en tiempo presente como lo que es, me eximiría en no pocas ocasiones de la intranquila carga que supondría enarbolar en todos y cada una de mis días la bandera de una causa (la solidaridad con el dolor) que tal vez convenga dar de cuando en cuando por perdida en aras de la felicidad, la diversión, la transitoria alegría o lo que sea que haya más allá.







7 ago. 2012

Condicionamiento operante

Vamos, que de un simple refuerzo negativo a una verdadera relación amorosa, supongamos que va un largo trecho...

6 ago. 2012

Anotaciones sobre una realidad "propicia al odio"

¿Por qué esa extraña libertad que concede la fe inquebrantable en el presentimiento de ser correspondidos, en no pocas ocasiones nos convierte en deudores de un amargo sentido del ridículo? Sucede que hasta el más audaz pretendiente, debe ser pragmático cuando toda circunstancia lo requiere. Aguarda en dicho envés una verdad tan indemostrable como la que en el amor suponemos verdadera.

En tal sentido, puede suceder que no falten razones para la sospecha. Incluso, podemos dar por válida la interpretación de Rumi: “Nunca el amante busca sin ser buscado por su amada”. Y si bien en épocas aparentemente puras, fe en el amor y fe en el destino solían ser la misma cosa, lo cierto es que a muchos nos cuesta suponer que sea la condición social del hombre la que determine la veracidad o la fortaleza de dicho sentimiento.

No conviene olvidar por tanto, que la modernidad, al menos a nivel filosófico, parte de una interpretación implacable de la verdad. Y aun sin tener en cuenta este mismo principio, no hay que rebuscar mucho para darse cuenta de que estos tiempos amenazan con su trasfondo oscuro toda expresión manifiesta de ternura o de vulnerabilidad.

No obstante, de ser esta una época “propicia al odio”, también podría serlo para aquel excepcional contrario que aleje de nosotros la antiquísima inercia de la discordia. Y aun partiendo solo de un feliz presentimiento, no hay más opción que la de esperar su encarnación en lo más hondo de la propia identidad. Pues la misión del corazón no es otra. Sin ser conscientes de ello, nuestro pulso determina las vías que iremos recorriendo al margen de toda seducción, cliché o galantería. El amor, como tal, no es una conducta sutilmente aprendida después de haber visto miles de melodramas. Mucho menos, un juego en el que ciertas faltas nos conduzcan irremisiblemente a un eterno abandono. 

Citando a cierto sabio helénico: todo lo que es, es. Y lo que no es, no es. Por tanto, considerando a nivel básico que el amor también es energía, tengamos siempre en cuenta que ninguna clase de energía se crea o se destruye. Solo nos transforma en algo que ya los años se encargarán de darnos a entender.







5 ago. 2012

Hombría

Tú,
¿delicada abstracción
de un jardín delirante?

Yo,
¿prolongación de aquel hombre
que alborotaba mi infancia,
violentando así el hogar de mi madre?

(Supongamos algo:
su furor hacia ella
pudo hacerme culpable).

En ese caso,
¿si no tan delicada,
yo no tan miserable?





Autoestima y sociedad

El único principio ético que pude obtener tras una infancia de locos, fue el que me reveló que en una sociedad tan retorcida y decadente como la nuestra, solo hay un vencedor que merezca ser tenido en cuenta: el vencedor moral.
 
***
 
Sería largo y difícil de explicar. Pero desde que esta sociedad nuestra está tratando de desvincular dos términos tan innecesariamente emparentados como "hombría" y "brutalidad", me encuentro muchísimo mejor. Gracias.




4 ago. 2012

Autodesprecio



Creo recordar ahora:
por no conocer de mí
lo que fuera familiar a todos,
yo era cauto.

Modales de perro viejo
y servidumbre de niño
temeroso de sus propios actos.

Por no conocerme,
ni conocer tampoco
al que ocupó mi lugar
por dar importancia al fracaso.







1 ago. 2012

Definitiva





Toda estructura supone un desarrollo coherente entre un planteamiento y un desenlace. Si apresuramos el final, de inmediato arderá el silencio en la herida abierta a la impaciencia. Por el contrario, si alargamos lentamente la cadencia, ha de ser dulcemente: nada de ritmos estrambóticos, ni de espejismos macabros en la noche. El cierre definitivo de cualquier invención, esconde en su vacío cierta sonoridad a fosa para el alma. Es por ello que el camino nunca debería alargarse innecesariamente. Así, corresponde ahora aclarar que determinadas historias, en especial las amorosas (sí, sobre todo esas), pueden contener en sí mismas multitud de finales indistintos, capítulos que la razón cierra para continuar, al final y siempre, con la incansable argumentación de los amantes.

Es precisamente ese deseo de dar por definitivamente concluido el pulso de la eternidad, lo que genera en sí mismo un renacer tras otro. Porque, si bien el hombre acaba siempre por destruir lo que ama, el amor suele optar por renacer a traición, ya sea en forma de llovizna, de humo, de canción o de asombrosa nostalgia que evoque hasta el grave juego de la sangre.