31 ene. 2012

Luz sobre la cima



En la cima más blanca del infierno, contra sí misma lucha la demencia. Convéncete: la caída siempre será anónima. El ascenso, fortuito. Allí un actor desconocido, con tal de no ser percibido, insulta al genio debilucho en aras de la normalidad del resto.

Dime, ¿en verdad creíste que el nuestro era otro culto colorido?

¡Nuestra fe requiere de la Fe del mártir! Por tanto ven, y rézale a la luna. Aún arden por tu mano los tambores. Y tu alma es ese objeto que ya nadie necesita.

Despedida



Si no albergara en ti la idea de retorno,
cualquier edad sería una.

Sea, pues, tu sola vocación
la hazaña de vivir unida
al ser que amaste desde siempre,
que fuiste desde siempre y sin creerlo.

Sea, simplemente,
pese al tiempo o la tibieza.

Y ojala jamás recuerdes
instante alguno que enmendar debieras.

Ya que entonces,
después de comprender con extrañeza
que ni perdón habrá, ni juicio
en que templar la fría opción que preferiste;
después, decía, de aquel hondo crepitar, 
entonces imprudencia de los tuyos,
acaso trates de volver adonde fuiste
estatura misma de los otros,
entonces también niños sin saberlo.

De ser así, elige tu destino ciegamente.
Insiste siempre, en nada te arrepientas:
no dependa tu nombre de tu historia,
ni requieras de argumento en tu locura.








26 ene. 2012

Final abierto

I

Nada quede entre nosotros
que no pueda rehacerse
de la manera en que otros abandonan.

Ni ruidosas teorías,
ni mansiones de grandes ventanales,
ni sensatas esperanzas
que distraigan tus pasos hacia dónde.

Al viento pertenecen la palabra pura
y el rencor del aire.
Suya es la expresión conjunta
que endurece nuestros rostros.


II

No prestemos, pues,
resistencia al viento.

Si aún has de olvidar,
no pongas empeño,
olvida amablemente.
Si debieras mentir,
no lo dudes: miente.

Y nada temas por dejar
más abiertas las puertas si regresas.

Recuerda solo, si debieras partir luego,
que ya todo puede rehacerse
de la sencilla manera en que otros abandonan.

 

24 ene. 2012

Diluvio universal

Este invierno
apenas ha llovido como antes.

Resulta extraño, 
pero el cielo borrascoso de los parques
no ha sabido abrir su puerta
al negro reincidir de la tormenta.

No tuvieron las aguas
la bondad de hacerse de notar
en mis paseos, siquiera
amargaron con su ausencia
el dulce aburrimiento compartido.

En fin, será que en nuestro invierno
jamás debió llover como debiera.

Aun así, yo digo que el diluvio
concede una respuesta
a todos los problemas importantes.

Tan solo interroguemos a las nubes.
Gritémosle a los dioses.
O tengamos cierta fe en el viento.

Debiera de nacer así
un nuevo sol indemne
en todas partes.

22 ene. 2012

La prueba

¿No será, corazón tenaz,
creación o creador del eco subterráneo,
que a tu viaje concedes
tal destino trágico?

Y a tus miedos atiendes
como el alma solo atiende a lo extraño.

¿Y qué supones que haríamos,
acción o actor tenaz,
a dónde volveríamos
si no obtuviéramos de ella
la distancia que hollamos?

¿Qué sería del ser o la noche
o del alma que enlazamos sabiamente al pasado?

14 ene. 2012

Lenta inquietud

Como esa plenitud que no me atrevo a edificar, también el daño que sostengo si cruza este espejismo la distancia. Pues sé que no vendrás hasta muy tarde. Amor, espera solo que mantenga en pie tu parte de esperanza. Deshazte de los pájaros que anidan las cornisas, evoca el mágico extravío, e ignora luego la promesa que agravan mis palabras. Prescinde del calor que guardan las tabernas, también del lento insomnio que ronda la excepción de cada plaza. Que solo quede en pie un acto incuestionable de piedad. Que sea esta oración arena blanquecina, y tu silencio el mismo viento que orea el interior de nuestra casa.

Voz nocturna

Aunque no lo creas,
pajarillo que cantas por cada madrugada,
también yo, desde mi cuarto,
conozco la insomne plenitud
y el delicado vuelo.

Canta entonces para mí.

Que aún deseo que esta jaula
tan solo la frecuenten
soñadores errantes como tú.

Dos aforismos

En verdad es muy delgada la línea que separa el arte y la locura. Digamos simplemente que el artista es capaz de dejar entrever una intención en todo lo que hace. El loco, por su parte, cree ver una intención, cualquiera que esta sea, en todo lo que hacen los demás.
 ***
Tan ridículo como comprender que la sucesión de errores siempre es infinita, y que a tu alrededor siempre habrá quien te anime a equivocarte.

13 ene. 2012

Revisión del alba

¿Y qué hacer con esa luz extraviada?
¿Dónde alzaremos el prisma o la sombra?

Aquí guardo canciones de ahora,
dureza y juicios de ahora,
y también simples delirios de siempre.

Pero pasaron días y días,
y aún no comprendo mi modo
de socavar la intención de mañana.

Dadme al fin una luz más atenta,
un resplandor o esa respuesta
que fuerce las puertas del alba.




11 ene. 2012

Imposibilidad de sabiduría

El destino debería de forjar seres de piedra. Si no termino de creer que cierta fuerza sobrenatural decide por nosotros, es porque sobreentiendo que tarde o temprano se acabará dando el proceso por el que renunciaré a aceptar mi situación. Y ni la lealtad más próxima llenando la ladera o diciendo la verdad frente a esa brisa metafísica, ni la intuición de que cualquier duelo durará solo lo que deben de durar todas las tormentas, podrían convencerme a estas alturas de que todo sucede por la misma razón que debemos aceptar sin haber enunciado su sentido todavía. Si nuestro sufrimiento sucediera de ese modo, el destino debería de forjar seres de piedra, inevitablemente.

Lo asombroso de este tiempo enrarecido es que en verdad seamos solo carne, piel y huesos sometidos.

10 ene. 2012

Juicio Nulo

No tengo apetencias. No porque no quiera tenerlas, sino porque hace ya tiempo que me dejé llevar por los que solo saben ser egoístas.

Release

Nada envilece tanto como el miedo a perder aquello cuya proximidad no depende de nosotros.

Composición dinámica (¿cerrada?)

Conclusión nocturna

No hay lección lógica para la angustia. De hecho, cierto filósofo del absurdo afirmaba que la angustia posiblemente sea el clima constante del hombre lúcido. Yo aún ignoro por completo si mi inteligencia daría todavía para tanto, pero empiezo a darme cuenta de que en verdad no hay nada tan benigno para mi carácter como el que haya gente que vaya en contra de todas mis preconcepciones lógicas. Y todo porque a veces me da por crear monstruosos sistemas racionales con la descabellada intención de comprender o predecir toda evidencia inabarcable.

 

8 ene. 2012

Mass-Media


Lee mis silencios, convéncete
de que también fui el personaje:
en mí la ficción sanguínea
que ignoraba la altura
de cualquier sombra en la tarde.

Pude haber sido por ello
un temperamento artístico
o un demente cualquiera.

Sin embargo, me guían los mismos
que a conciencia desprecian
la brutal invención de los medios.








Platónico


Mi único anhelo de niño consistía en observar casi en paz la expresión de los mares. También los pájaros y esa clásica estrella. Si hubiera querido protagonizar mi propia existencia, en vez de suponer intacta mi alma, habría forjado una máscara.

Ahora lo único que queda de mí es una forma ciega y sin fondo.

Y mi fe personal sostiene ideas que ignoro.


4 ene. 2012

The End


No pretendas que te siga.
Tan solo soy un bruto,
un animal poético y torpe.

Aunque tenga hirviendo el corazón,
tan solo soy merecedor
del ridículo orgullo de los perdedores.

3 ene. 2012

Ritual noctuno

Once de la noche, lunes.
En toda la ciudad es tarde.

Salgo otra vez a la calle
a remover mis creencias.

Necesito afrontar de nuevo
la íntima extrañeza
de ser uno más en el baile.

Y también el miedo.

No a la vida toda,
solo a lo que acabó gobernando
mi desquiciada existencia.

2 ene. 2012

Vivir demostrando

Creerse poca cosa y mantener por ello una actitud entre cómoda y pasiva, puede dar de sí otra forma de talento en nosotros; entendiendo como talento la asunción de las verdaderas limitaciones a fin de potenciar de un modo más certero esas otras habilidades naturales que todos poseemos. El problema de creerse tan poca cosa "para todo", posiblemente estribe en que tarde o temprano nos obstinaremos en demostrar que podemos destacar de un modo especial justamente en aquello que en verdad nunca fue de nuestra incumbencia.
 
 

1 ene. 2012

Duelo incondicional


Jamás dijiste tú hasta dónde. Pero entonces, padre, cómo reencontrarnos. Cómo, si el único límite que me mostraste de niño, fue aquella soledad hermética que cercaba tu reino.