18 oct. 2012

Visto en TV

Pues yo creo que al aceptar el encargo, Antonio López quiso rizar el rizo una vez más, formalizando así una de las últimas ironías de un artista de exquisita madurez. Para él, retratar a alguien como Álvarez Cascos, supondría solo otra vuelta de tuerca hacia lo imposible, ya que el dichoso políticucho, como todos sus colegas de feria, siempre careció de alma y de cualquier atributo sentimental modelado a imagen de lo invisible. 
Vamos, que más que un retrato, estoy seguro de que nuestro queridísimo genio, enfocó el tedioso encargo como si de una naturaleza muerta se tratara.

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