2 jul. 2012

Sonrisas y lágrimas

Pero supongamos por esta vez que la tensión dramática casi siempre se consigue a través de la omisión. No es lo que se dice. Solo lo que queda en la entrelínea de lo dicho. Por su parte, la comedia redunda en la exageración: hasta la situación más terrible, llevada a sus últimas consecuencias, puede resultar divertida si se amplifican lo suficiente los detalles que el autor suele dar de lado para no dañar nuestra sensibilidad.

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