26 ago. 2011

Paisaje con mujer en trance


Casi puedo asegurar que la mejor versión es esta. Sé que lo otra parecía de una sencillez bellísima en la foto. Pero el óleo no había quedado ni remotamente vivo en el original. La pincelada aún se abría demasiado cruda y los colores, supongo que de tanto mezclarlos sobre el lienzo, se habían agrisado bastante. Ahora... no sé. Creo que decir que estoy contento con el resultado, es poco. Espero que ningún crítico airado me tire un caballete a la cabeza en caso de llegar a comparar la versión anterior con esta. Y en cualquier caso, eso: a mí, personalmente, me parece que ha ganado lo suyo. Como de aquí a lima.

Salud.

18 ago. 2011

Inferioridad subjetiva

Pero es extraño. Estar aquí, dudar, observar la forma de actuar de tus semejantes, y no saber en qué medida ellos también quisieran reconocerse a través de unos ojos más seguros, unos que no distinguieran tanto la propia debilidad de la aparente fortaleza del resto.

Honestidad brutal

Más violento era su rechazo ante el prejuicio nacionalista, que el tópico que aquella mujer arrojaba sobre la conversación sin ningún tipo de entendimiento real de la cuestión... Así, se repetía: estoy seguro de que hay mil maneras más sencillas de hacérselo entender. ¡Pero que me parta un rayo celestial ahora mismo si esta, la de los gritos, no es la más convincente por ser a su vez la más honesta!

16 ago. 2011

Sonría en paz


Creo que ahora sé qué pensaré de todo esto cuando tenga sesenta o setenta años. Estoy casi seguro de que no pensaré en lo feliz y vergonzoso que es soñar en exceso, ni en lo grande que se hace el universo en soledad... Casi juraría que toda mi poética sobre el sufrimiento quedará arrinconada en un plano secundario que solo habrán de resaltar los sucesos de la novedad. En verdad, creo que no pensaré en nada. En nada de nada. Con los años uno va dejando de darle vueltas a los ángulos muertos que nos reconcomen desde la infancia. Y hoy, quince de agosto del 2011, a la edad con la que falleció un Mesías, sigo teniendo las mismas dudas que entonces sobre los problemas elementales de esta existencia mundana. La única diferencia es que esa nebulosa se ha hecho extensible a otros ámbitos más simples de mi visión del mundo, sobre todo a aquellas soluciones que uno asume como ciertas solo porque otros las asumen como tal. Sí, ya sé que es obvio, pero tengo que decirlo. Necesito decirlo. Todo eso también se va al carajo, y al final solo queda un tipo que sonríe con pueril desconfianza ante el espejo. A ese cómplice un tanto idiota nadie le debe nada. Posiblemente porque no hay nada que deber a nadie, ese individuo del montón ya solo pretende ser feliz poniendo la mente en blanco. Porque sí. Porque la felicidad no tiene nada que ver con la cabeza, ni con los sentimientos más elegantes. Es inconsciencia pura, mecánica alienante; es alcohol de segunda categoría, revista del corazón, qué sé yo...

Muerte tal vez.

En verdad, la felicidad es algo poco aconsejable para quien no ha sentido nunca que debía dejarse ir. Yo reconozco que me daba auténtico pavor ser uno más, alguien sin nada interesante que arrancar de los subterfugios de su cabeza. Ahora que lo soy, entiendo a todos aquellos que tratan de iniciar grandes empresas para sentirse realizados ante los demás.

Como carezco del espíritu de los grandes emprendedores y del tesón de los incansables, creo que dedicaré las energías que me quedan, a ser yo mismo entre los que se dedican simplemente a ser lo que son. Así, cuando tenga sesenta o setenta años, la muerte podrá encontrarme, después de haber desaprendido lo más desesperante, dispuesto a partir con la infalible sonrisa de los que saldaron la deuda que nos obliga a ser desgraciados para dignificar nuestra forma de actuar ante nuestros mayores.






  

15 ago. 2011

Noción de normalidad

Curioso. El término "normal" es sinónimo para algunos de mediocridad, y de salud mental (o algo así) para otros tantos. Resultará extraño, pero saber discernir entre aquellos fascistas que consideran pernicioso todo lo que se salga de la norma "varón blanco, edad media, heterosexual, casado y con trabajo", de aquellas otras mentes preclaras que pueden llegar a detectar sin mayor problema lo que en verdad se desvía de un modelo de coherencia psíquica, llegar a separar bien ambos polos, decía, puede marcar la diferencia entre una sociedad solidaria y una manada de imbéciles completamente idiotizados por sus abyectos prejuicios.

12 ago. 2011

Entelequias


Qué fino hace hilar la melancolía... Lo que sea con tal de disimular la ausencia de sentido bajo nuestros pies.

2 ago. 2011

Tarde en la terraza




Ondean desiguales las banderas blancas
y todas las banderas de mi infancia,
el puerto todavía encuentra el mar,
y el duelo condiciona el juicio del viajero.

La tarde de este día es esa tarde
que concibe tenebrosa el cielo abierto,
y no hay arcángel que no tiente,
ni ocasión errada que no muestre lo aprendido.

Eterna la prisión que nunca pertenece,
observo como juegan los vencidos
el ridículo papel de héroes implacables.

Ojalá nos quede tiempo por soñar,
me dicen los escaparates veraniegos
de una calle que aún ocupan tantos cuerpos...