31 may. 2011

Jugar de nuevo


Me niegas el lenguaje del silencio.


Más tarde entiendo que este juego

resulta el forcejeo alegre

de ese niño que intentaba conmoverte.


Juguemos siempre. Nada temas.


Que al sabernos meros inocentes,

lograremos suponer de nuevo

la verdad no medida por la lógica.


Nada temas de los años, ni del dueño

que no alcanza a poseer tu nombre:

eco interminable del cantar primero,

serán siempre los actos presurosos

que hoy defienden la blancura de este juego.


Niégame, si es de amor el veto,

el lenguaje inaprensible del silencio.


Mientras arda otro poema entre nosotros,

juguemos.

29 may. 2011

Somnolencia

Después de varios años en la brecha, creo que puedo decir que estoy renunciado a un modus vivendi que había considerado inamovible casi desde que me diagnosticaron la enfermedad de la que tanto he alardeado en esta interminable página Web. Temblad, maltrechos corazones. He vuelto a engancharme, esta vez casi que conscientemente, a la que viene siendo una de las drogas más nocivas para todos los que alguna vez buscaron en su interior la rotundidad del objeto poético. No, no me ha dado por tauromaquia ni por el fútbol. Tampoco he vuelto a hacerme adicto a la tarta de queso que tan bien cocina mi madre. A la de una, a la de dos...


He vuelto a ver televisión.


Lo cual quiere decir que he dejado de ser un bicho raro.


Ahora díganme quién querría ser el único superviviente de un estúpido naufragio, pudiendo dejar la mente en blanco para ser uno más en la larga cabalgata de la somnolencia racional.


Yo no.

28 may. 2011

Compartimentos

En cada rincón del bosque

fluye un río diferente, visible solo

a ojos del barquero

que navega hacia dentro.


Poco importa, piensa este,

la profundidad o la anchura

de los mil ríos que el alma perfecciona.


Todos se dirigen al océano,

solo su belleza iguala

la importancia de lo único.

26 may. 2011

No prohibirás en vano

Un dios maquiavélico y pragmático ha prohibido las pasiones en mi reino de nunca jamás. No solo no se lo agradezco, sino que tengo pensado transformarme en filósofo sanguíneo para desacreditar la legislación vigente. Dicha transmutación es harto complicada, ya que uno debe pasar por los más diversos estadios hasta alcanzar la sabiduría ancestral de los inútiles.

Por ahora, he logrado ascender de gritón reaccionario a poeta improcedente, pasando, naturalmente, por alguna que otra fase de autista antisistema, macarra trasnochado y también de mártir cabizbajo, feroz y adolescente.

Lo peor del caso es que tanta prohibición ha surtido un efecto indeseado, pero previsible: el líquido rojizo que corre por mis venas ya no es sangre. Cómo se los cuento: ahora mi corazón bombea solo ácido sulfúrico, azufre y un salitre incandescente que solo se consigue regateando en lo más remoto del infierno con algún sufridor mezquino de nombre impronunciable.

Si me permiten otro de mis estúpidos consejos, les diré solo que no sigan mis pasos. Sueñen siempre hacia dentro y vivan solo hacia fuera. La pasión es la expresión de un fallo que no puede subsanarse, y el mío ha sido creerme libre pese a las circunstancias espacio-temporales que apresan a todo bicho viviente.




24 may. 2011

Pragmático

La poesía también puede cumplirse en nuestro pasado. Con un poco de fe, el que dice y los que leen, pueden reescribir el consabido amargor de cualquier drama, volviendo agridulce el dolor más descarnado.

El ángel rojo

Escapar del perfeccionamiento (que viene a ser la técnica generada en pasadas experiencias) que estrangula las pasiones, pero sin llegar a albergar el caos de aquel que se consume en su propio frenesí. Hallar, simplemente, un margen de inocencia que equilibre la corriente sanguínea del dragón. Buscar siempre el justo término medio entre ambos polos, aun sabiendo que, si me dejo llevar hasta perderme, un ángel o un demonio impulsarán mi caída fuera de la encrucijada circular que abarcan los amantes en su perfecta imperfección.

Encuadre

Danzan bambalinas,
se cruzan mariposas,
los pájaros renacen.

La pose nos invita a creernos especiales.

Sonríe,
aún podemos madurar
creciendo hacia la infancia.

Entrega

Al alcance de tus actos
dejaré siempre visible
este ángulo impreciso.

Observa: desde aquí
podrás arrojar la flecha
que abra o quiebre mi letargo.

Tú decides.

23 may. 2011

Preparación del duelo

La verdad es obvia desde siempre: los días cobrarán sentido, y después de hallar lugar en la corriente, partiremos. Habrá luego un juicio irremediable, un arduo comparar la brisa con el viento, un sol que no estremezca las antiguas paredes de este hogar sin nadie.

Si alguno de vosotros aún conoce de mi suerte aquel renglón que ignoro, espero tenga la prudencia de pensar de cuando en cuando un cantar de despedida, sin que haya en vuestros labios fiebre alguna, ni más acritud siniestra, ni impotencia.

Algún día partiremos, y si aún amáis a quien os ama, pensad también, de cuando en cuando, en lo que solo corresponde a cada uno después de rebasar su tiempo entre los vivos.

Mi única petición es esta, mi humana expectativa ante el silencio: tened en cuenta alguna vez aquel lugar concreto.

Que lo que ardió sin tregua en nuestras fuerzas, mantenga vivos sus rescoldos para el resto.

Análisis

Cerró la tormenta
puertas, círculos, heridas.

Queda solo descifrar los hechos:
la raíz del mal, la verdad,
el rencor que viaja sobre el rayo.

Vital sería la tarea,
si no hubiera dejado de ser tarde.

Otro sol renace.

21 may. 2011

Negación

Grita, rebuzna y patalea cuanto quieras. Si tanto te entorpece, podrás librarte del peso de esa elevada dignidad. Y también jugar a ser cualquiera. Que por igualar tu nombre al de la sombra que los héroes llevan dentro, siempre habrá quien busque en ti la preciada compañía de otro jugador sin suerte.

Pero grita, rebuzna. Patalea... Que si ella vuelve a sonreír mañana con la entereza de la niña que jamás cedió su soledad, aún podrás jugar a arrepentirte de haber interpretado en tu locura esa cálida proeza, la de igualar tu nombre al de cualquiera.

La dignidad es la actitud del que se niega.

20 may. 2011

Lugares comunes

Casi parecía amar un barrio, una atmósfera, la luz incandescente de la tarde. Tal era su predilección por ella. Puso todo su empeño (las circunstancias al fin lo requerían) en dar de sí la mejor esencia. Después de obviar todos los lugares comunes, ella solo le pidió una cosa: que riera. Pero el muy imbécil quería distinguirse pese a todo. Y sin más, empezó a gritar, espantado de su propia desnudez, de su turbia fealdad y de cierta inercia irresistible.

Aún resuenan sus palabras en mi oído. Sus improperios semejan el mantra de aquel loco que, después de proclamar a viva voz los más aciagos tópicos de la literatura, cree haber recuperado la razón que nunca tuvo.

18 may. 2011

Alquimia

Después de urdir miles de poemas,
de haber improvisado
la verdad sobre seis cálidas cuerdas,
después de haber pintado,
sin saber bien qué fuerza medía,
la intención que ocultara
el decoroso gesto de mis manos;
he hallado el mecanismo
que amplifica
la tonalidad del espacio.

Y he gritado.

Y al gritar, he rechazado
la inútil perfección
que hiciera del amor
otro bien innecesario.

17 may. 2011

Un pícaro ingenuo

Ya ves, amor, mi caso es complicado... Para decir lo que me apetezca, debo decirte sí a todo, y eso supone recordar que los pájaros vuelan casi para ambos, dejar que los atardeceres me sorprendan muy de mañana o revelar que hablo a todas horas con la presencia que has sembrado en mi silencio. No, amor, no es tan fácil. No puedo seguir reafirmándote tan diariamente, y al mismo tiempo comportarme como un pretendiente más. Entiende que para decir también que no, he tenido que pasar mil disparates, llamarte por el nombre de mis enemigos, gritar, y creerme un pícaro capaz de engañar a los espejos. Y no. Ya sabes que los pícaros son reprendidos por el viento si se ríen demasiado de sí mismos. A partir de ahora tendremos que saludarnos como respetables ciudadanos de revista y conversar tan solo de los otros, que, por cierto, nada saben de esa cálida blancura que adivino renaciendo al lado nuestro.

En fin, amor, que es triste que así sea, pero, como verás, ya nadie quiere saberlo todo...

14 may. 2011

El antídoto

Desconfía siempre en lo posible
de la onírica belleza
que tu mirada urdiera en lo que amas.

Levanta de ese modo el muro
que, por tu propio bien,
no puedan franquear tus ilusiones.

Si el sagrado influjo de esa luz
también te abruma, entonces duda:
desprecia sabiamente lo sagrado.

Aprende lentamente a verlo todo,
que al final tan solo has de creer
en la visión que solo el tiempo corrobore.

11 may. 2011

Pequeña botella al mar

Y mi amor quedó a la vista de todos. Y a todos hablé de sus prodigios, porque, aunque mi amor debía demorarse en las contradicciones de a diario, yo tenía que pregonar mi dicha: la alegría de haber visto lo que nadie más ve.

Y ya nadie me escucha cuando digo que el amor me ha sentado a su mesa y que habla mucho de sí.

Y palidece mi alegría, porque nadie me escucha, y este amor se demora, y ya no sé en qué creer...

Por eso, porque mi corazón se puso muy serio a contar las mentiras que nunca quise decir, ella solo sonríe, para luego afirmar (ya no sé si jugando) que no hay nada que hacer, que el amor se equivoca para que soñemos con él.

Por eso, porque parece cosa de locos tener tanta fe, ya no sé en qué creer...

10 may. 2011

Frivolizando

Qué profundidad. Qué abismo. Qué asco...

Realidad vs. Poeta

Su forma de amar estaba condenada al fracaso. Donde otros veían frivolidad y lugares comunes, él se empeñaba en ver la sangre de un nuevo poema. Todas las mañanas vomitaba los nervios de su desventura. Se odiaba cada vez más a sí mismo.

9 may. 2011

De la medicación y otros demonios

Son las cinco de la mañana. Hace un rato desperté con la cabeza revuelta. Estos últimos meses han sido moviditos, y casi me había olvidado por completo de las ideas que me rondaban antes de empezar a hacer el dichoso curso para gente con problemas de salud mental. Lo cierto es que antes de todo esto, andaba bastante obstinado intentando averiguar si en verdad tengo esquizofrenia, que viene a ser lo que me han dicho todos los médicos por los que he pasado. La otra opción, y espero que a estas alturas la pedantería no coja a ninguno por sorpresa, pasaría por considerar que soy uno de esos genios que se hallan al borde de la oscuridad por no haber encajado correctamente con la mentalidad de su época.

Esta era la posibilidad que contemplaba Hesse para su Harry Haller en “El Lobo Estepario”, y mentiría si dijera que no siento una afinidad especial con este personaje desde que tengo dieciocho años. Si la memoria no me falla, decía Hesse de su lobo, que sus estructuras mentales o su comportamiento eran similares a los de alguien con la enfermedad de marras, pero que su caso era bien distinto. A Haller se le abrían las puertas de la percepción a otras realidades, sí: pero él experimentaba estas epifanías solo como experiencias estéticas. No sé hasta dónde podrían llegar este tipo de visiones para el modelo cognitivo que Hesse planteaba en el libro, pero yo no paré de tomar drogas antes de que me ingresaran en el psiquiátrico, con lo que sería lógico pensar que esta cualidad perceptiva se podría haber amplificado en aquella época hasta retorcerme cruelmente el cerebro.

Les tengo hartos, ¿verdad? Bien, pues sigo. En cualquier caso, las alucinaciones no fueron lo que me acabó sacando por completo de mis casillas. Lo que más me afectó, lo que originó, al menos que yo recuerde, las crisis más agresivas en mi caso, fueron estos dos síntomas: uno, que cada vez que escuchaba hablar mal de otra persona, tenía la certeza, totalmente descabellada por cierto, de que estaban hablando de mí. Y mira por dónde. Al final, resulta que en el curso en cuestión que les comentaba, una profesora que ha estudiado la carrera de psicología, va y nos dice que este tipo de distorsiones se dan sobre todo cuando tenemos la autoestima muy, muy baja... ¿Y a quién no saben quién tenía (la autoestima) por los suelos en aquella época? Premio para el niño regordete con peluca. Servidor.

El otro síntoma sería el de creer en la telepatía. Sí, en aquella época tenía la impresión de que me leían el cerebro, lo cual, ojo al dato, venía motivado sobre todo por lo que les comentaba en el párrafo anterior. Cuando oía a alguien hablando mal, bien o regular sobre un tercero, estaba tan convencido de que ese alguien hablaba de mí, que todo lo que decía podía llegar a encajar con determinados aspectos de mi vida privada que yo jamás había comentado con nadie. Lo cual me llevaba a pensar, como si de una película de terror sobrenatural se tratara, que me estaban leyendo el cerebro.






Luego estaría la “otra” telepatía, la que tengo la impresión de haber descubierto estos últimos meses... De esta hablaba el autor de “La Insoportable Levedad del Ser”, y sería una suerte de magia sentimental de la que, si les soy sinceros, en principio no había sospechado prácticamente nada hasta hace muy poco, pero que, después de hablar con la persona con la que tenía (o tengo) la impresión de haber conectado hasta ese punto, no me ha quedado más remedio que desviar mi atención hacia otra parte sin demasiado esfuerzo ni éxito alguno, pues sigo sin saber si lo que yo he llegado a percibir como un nexo metafísico, es en realidad una idealización determinada por mi atolondrada mentalidad de romántico enamoradizo.

En fin, que se admiten apuestas. A mí la medicación ya no me la quita ni dios, y, enfermo o no, me quedo como estoy... Pero tiene gracia, ¿verdad? Cada vez que le comento a alguien con quien ya he tenido cierto trato, que tengo esquizofrenia, la respuesta tipo suele ser la de negar con la cabeza, y preguntar luego aquello de: “¿cómo lo sabes? Tú no tienes ninguna pinta de estar enfermo”.

El que ríe el último...

8 may. 2011

Sobre el positivismo

Si a ud. le dijeran que tiene que pasear con los ojos vendados por un camino transitado por negros escorpiones, y que después de llegar al final del sendero, alguien retiraría la venda de sus ojos diciéndole que la responsabilidad de su paradero es suya, suya y nada más que suya: ¿qué cara de tonto se le pondría?

Pues esa es la mueca de disgusto que se me queda a mí por cada vez que alguien me dice que tengo que ser positivo con mi situación.

Maldita voz de la experiencia.






7 may. 2011

Platos rotos

Resulta vital asumir la responsabilidad de todos nuestros errores, incluso de aquellos que han sido condicionados por un exceso de bondad o de tolerancia para con los otros. Si culpamos a los demás de todo lo que pudo generar un daño en nosotros, les seguiremos otorgando un poder perverso sobre nuestro destino.

Del mismo modo, es contraproducente cargar con las culpas que pretenden achacarnos los demás, ya que, de ese modo, nos entregan el dudoso privilegio de protagonizar sus vidas con un poder mayor que aquel que estos individuos deberían ostententar sobre sí mismos.

Picaresca

La piedad no es otra cosa que la transgresión del odio al amor. Si invertimos esta acción, obtendremos, naturalmente, la verdadera visión de la crueldad. Esto último me lleva a pensar que, si podemos ser crueles también con cualquier desconocido, es porque todo ser humano le debe a sus semejantes una porción de afecto.


Cuando una persona trata de mostrar los buenos sentimientos de los que en realidad carece, decimos que se está comportando como un hipócrita. Ahora bien, cuando una persona se empeña en ocultar los buenos sentimientos que en verdad posee, estamos asistiendo a un acto de contención que solo se podría definir como madurez. En ese sentido, es obvio que no hay nada más impaciente ni más espontáneo que un niño o un amante desesperado por mostrar su virtud.


De la suma de los dos razonamientos anteriores, se infiere que muchos de los que se comportan con nosotros como si nos odiaran o les fuéramos indiferentes, pueden estar ocultando sus verdaderos sentimientos por el motivo que sea. Ante esto, yo no descartaría dejar la picaresca a un lado para ver en qué torna esa actitud.





6 may. 2011

Power-Point

Todo lo quisieron sus ojos.
La noche, el mar,
la alta espuma y el cielo raso.

Por cada madrugada esperando,
una furiosa mañana
de juicios sin llanto.

Nuestra verdad ahora oscila
entre el puñal y el abrazo.

¿Quién dijo que la pasión
era solo otro cuerpo
bien cincelado?

Fulgores

Y sí, mi vida entera es una situación violenta. He intentado apostar por lo que siento, y el efecto ha sido desastroso. Me ha venido a la cabeza aquella canción de Sabina, que decía: "busco acaso un encuentro / que me ilumine el día, / y no hallo más que sombras / que niegan lo que esconden". Que niegan lo que esconden... Quién tuviera a mano el guión completo que determina lo que está pasando. Todo parece indicar que las sombras están en mi cabeza, otra vez, con o sin Risperdal. Aunque, bueno, la verdad verdadera también sea dicha: aquí el primero que se ha puesto violento he sido yo. ¿Qué? Ah, que sarna con gusto no pica. Mejor me callo... Volvamos a empezar. Desde el principio.


Hola, me llamo Diego, tengo la edad de un mártir y la cabeza llena de pájaros. Si logras encajar la pieza que complete el rompecabezas de mi corazón, prometo ser discreto y no ponerme violento.



A ver si así...

5 may. 2011

Educación

No adolezco coherencia.

Como criatura salvaje
que ríe o surca primaveras,
cumplo así mi cometido
en esta historia.

Como criatura salvaje
tras un sentimiento errante.

Claroscuro

La luz también seduce. Pero hablamos, creemos, y muchas veces escribimos. Y todo esto alimenta la sombra. Solo cobras conciencia de la altura a través del vértigo, cuando un fuerte claroscuro lo inunda todo y la contradicción que necesitas expresar, desequilibra la tensión de un lado u otro de la balanza. Entonces es mejor tener a mano el amor, te lo aseguro. Porque, si la épica del sentimiento merece un ganador, mejor que este se atreva a sonreírte después de haberte equivocado, mejor que conserve un gesto de inocencia si te atreves a negarle lo que es suyo por derecho.

Solo un dios podría albergar la ternura y su contrario a un tiempo, y no quebrarse injustamente ante la visión del espejo. Pero si te encuentras dividido frente a la ambición de poseerlo todo, da siempre un paso más allá, siempre hacia la común ternura que tanto resplandece.

4 may. 2011

Diversificación

La felicidad tiene mil rostros.
Baste con amar la vida
para reconocerlos todos.

El dolor, sin embargo,
es tan solo uno.

Una sola máscara
que aún podemos arrancarle
a la sabiduría.

3 may. 2011

Recomenzando

Esta tarde arrojé a la papelera
algunos de mis peores poemas,
aquellos que auspiciaron
la sórdida desesperación
de un incrédulo.

Cumplido ya el designio
(lo tenía pendiente),
dejaré paso a lo que venga.

Solo una cosa más:
juro solemnemente
que a partir de ahora
buscaré la belleza donde sea,
menos en la premeditada náusea
del suicida que posa ante la muerte.

2 may. 2011

Noche para todos

Escritor es el que sabe que la noche no es de aquí ni de allá. Solo intuye que el tiempo de los astros aún es el que es. Para merecerlo, el que escribe se adentra a solas en sus sombras, buscándose a sí mismo en todo lo demás.

Evocación



Dos niños sin memoria juegan en un puerto sin patria. Ella tiene las manos menudas, y sonríe siempre que iza la bandera hecha jirones. La noche en nada la amedrenta, tan solo mira cómo cae en su horizonte. Como agua cenital sobre la piedra.

Él sonríe por verla sonreír a ella, tratando de entender con la mirada. Ambos juegan a saberse de ninguna parte si la noche se abre paso hacia el origen.

Un viejo galeón, tripulado por pájaros celestes, completa el fondo en sombras de la escena.

1 may. 2011

Fiebre del sábado noche

Ten cuidado, hijo mío, con los perversores de la juventud. Son más rápidos que tú, y solo quieren sacarte el dinero.



Eres un poema cuya idea es el yo. La forma de esta obra es tu corazón. Cuando ambas cosas sean una, no lo dudes, habrás alcanzado la perfección.


Una vez dije que el talento del artista consistía en acotar el infinito de la probabilidad en una sola representación. Pues bien, me equivoqué. Ahora estoy seguro de que todo el talento de un artista debe consistir en conciliar sus contradicciones en una sola representación. Solo desde ahí puede observarse bien la realidad del espíritu.