27 jun. 2010

Errancia

Volverás más plena de estas noches,
aunque un frío acontecer ya te seduzca
como amante insospechado en la desgracia.
Aunque todavía huyas, atenta a la traición,
de cualquier exhortación a la renuncia.

¿Crees que abandonar ahora
te haría reencontrarte a solas
con aquellos errores cotidianos
que pensaste imperdonables?

Insiste entonces.

Acaso un día llegues a creer,
pasadas estas noches y su ciencia,
que no errar, resulta siempre tan difícil
como contener con tus dos manos
el río de imparables circunstancias.

Por eso, equivoca cuanto quieras
el sentido indiscutible de este absurdo:
solo tras poner a prueba lo probable,
deberían rebrotar del lodo las estrellas
que templaron en su día
la secreta desventura de tus actos.

Madurez

Prescindir del amor.
Tan fácil como eso.
Deshacer la palabra,
recatar el cuerpo.
Bailar a solas
con el íntimo fantasma
que involucras en tu pensamiento.
Amenazando la importancia
de toda felicidad prescindible,
renunciar a la lid
cuando no puedas conformarte
con las sobras de un corazón enfermo.
Tan fácil como eso.
Como adorar ídolos inmensos
sin suponer poemas.
Sin existir de veras.
Sin contrariar la verdad,
ni prescindir del miedo a saberte fugitiva.

25 jun. 2010

Poética

Si esta Vida esquiva no puede parecerse
más de lo común a literatura alguna,
dejemos que la literatura que inventamos
se parezca un poco más con nuestra vida.

Tanto como para llegar a confundir
el acostumbrado desprecio hacia esta última,
con ese misterio irremisible
de sabernos reflejados por el juicio de otro ciego
que prefiera lo sutil a lo visible.

Nota de un poeta incompetente

Otra vez fracasaron mis hallazgos. Quererla literalmente es imposible.

22 jun. 2010

Indemostrable

No estamos bajo el mismo sol.
El alba se distingue en cada uno,
y en cada uno se supone
que hay un fuego de estrellas moribundas.

No. La luz cae en tu reino
sin motivos para darse,
y no es fácil hacerse con tu juego.

Si veo que en tus ojos
refulge un pensamiento,
contengo mis barreras porque espero
que un dudoso acierto nos confunda.

Igual que los inviernos nos confunden
en niebla inevitable y necesaria,
yo espero a que tu razón nos una
por encima del tiempo de los hechos
que no pueden probarse.

18 jun. 2010

Alimento

Los que creen, cada día llaman a la muerte a comer del plato de sus esperanzas. Ellos, sometidos, se conforman con las sobras del banquete. Casi se diría que quieren devorar el aire inaprensible que nunca han respirado.

15 jun. 2010

(sin título)

Quisiera evitar pensar
que es por mí, valiente imbécil,
que los labios tensas mientras duermes
por no pronunciar mi nombre.
Engreído, incapaz, cenutrio…
Algo de eso pensarías
si adivinaras que si busco en ti,
es porque quiero pensar que pendes
tanto de mí como de las normas
que nos hacen parecer
fieros niños en combate.

14 jun. 2010

Este plazo

Me esperan dos semanas más
de tedio almibarado, de orgullo,
de intranquilos paseos al sol,
por no hablar abiertamente
de la verdad depuesta en las aceras.
El desamor son solo dos semanas
luchando contra el tono de las puertas,
huyendo por pasillos y ventanas
que no han de culminar donde empezaron.
Tan solo dos semanas…
Catorce días más pidiéndole al olvido
que interceda lentamente entre nosotros
(espero venga pronto a reclamar su parte
en esta historia inenarrable
de fútiles idiotas y princesas).
Me sabe a hiel no darle acaso un mes,
una estación, diez años:
solo trescientas treinta y seis horas
de dulce podredumbre rutinaria
repleta de mala poesía adolescente.

9 jun. 2010

Matemática

Dime cómo analizar las horas
sin que el tiempo se enrarezca.

Cómo comprender la huella
mientras me detengo en algún punto
de la arena del desierto que transito.

Las certezas que afirma la razón,
se burlan del amor y nos desplazan
hacia un orden de signos infinitos,
inabarcable perspectiva que el vacío
abre ante los ojos de los mismos
que pretenden acallar su naturaleza.

Dime, si me dejo llevar:
¿me sorprenderá tu sol cuando amanezca?
¿O lloraré todo lo que no he sabido dar
a quien me amaba siquiera sin saber
por qué creía en este pensador incrédulo?

8 jun. 2010

Figuración abstracta

Alza tu imagen.
Desde un fondo imperceptible,
alguien más observa: sabe,
porque ciertos actos son sin que seamos,
que ya hemos condenado este segundo
a ser otra eternidad de piedra.
Si en tus manos cabe una canción,
álzate desde la sed que nos completa.
Y antes de la tregua, ejemplifica
con un beso hecho de urgencia
la muda condición de lo improbable.

Entiende que el amor es esa huella
que borra lo que hallamos al volvernos
sobre un tiempo mortal e inaprensible.

4 jun. 2010

Para D. T.

Se ha cumplido, amigo,
en mí la rabia de tu juicio.

Llegó la noche, contigo abrí
las manos a la nada, descubriendo
que nada es imborrable,
que el dios que supusimos ciego,
aguarda en una estancia inmerecida.

No he entrado dócilmente,
por eso sé que dejarías
que hablara contigo hasta que el viento
durmiera sometido a las últimas ciudades.
Dejarías, sí, que un padre indiferente
te besara la frente procelosa
con la sola condición de su castigo.

Mientras, ocultas en tus ojos,
las horas por vivir confundirías
con un terco negar lo impredecible.

Thomas, amigo,
diré también que toda buena noche
conserva la plegaria
que nunca hemos sabido
rezar correctamente.

2 jun. 2010

Por qué leer poesía

Si algo tengo en común contigo,
testigo que hasta aquí, piensas,
todo ha sido creer en lo que haces,
acaso sea solo el hecho indemostrable
de saberme derrotado, pese al simple juego,
por mi propia fe en lo que amo.
Y no sé cuáles son tus miedos,
ni si esto que digo,
te entristecerá un tanto.
De cualquier manera,
te advierto que mi juicio
siempre fue de los más desencantados.
Y anochece. A veces esta hora
me retrae hacia el ciego aprendizaje
que todos le debemos al fracaso.

De cualquier manera, tal vez hemos jugado
una idéntica partida para traicionar nuestros actos.

Mas tú, que a veces abres ciertos libros,
y casualmente reconoces
a alguien que supones de tu misma carne,
aún no sabes que ese alguien
se sintió vencido desde antes
de buscar consuelo en la palabra.

Si es tu caso, no abandones nunca:
en algunos versos soportables
has de adivinar la justa percepción de tu derrota.

Recuerda, lector, que todo lo que pudo ser,
podría estar sucediendo precisamente ahora.