30 jun. 2009

Primera luna

Temo la callada belleza de la luna
porque eclipsa la razón de quien la mira.
Su fulgor puede tornar hermosa la locura
y convertir en arte verdadero
el arte de soñar lo inverosímil.
No tiene edad su forma, ni hay explicación
que pueda convertirla en luz inerte.
La luna vive en su ancestral silencio,
aunque este en tanto nos recuerde
—eterna nada triste, olvido inadmisible—
el mismo que a los muertos apacigua.
La noche la convierte en ese guía
que pierde en la mañana su camino.
La luna es la memoria de lo oscuro,
el signo del cantor, la huella del delirio.
Mirarla es negarse a ser testigo
de toda la miseria que ofrece nuestro mundo.
Y consiste su secreto en el temor
que ya debió inspirarle al hombre primitivo.

Pues su misterio ha de ser el mismo todavía
para el que hoy desafíe su belleza altiva,
y también para aquel salvaje antiguo
que no pudo comprender,
pero que en tal enigma intuía su destino.









A Tere, por la idea...

29 jun. 2009

las noches de la noche

Todas las noches son noches robadas
a esos soñadores que padecen la verdadera luz.

Robadas a las estrellas más fugaces
de un cielo primigenio.

Porque todas las noches pertenecen
al mismo perdedor eterno que sostiene
la esperanza en sus fatídicos ardides.

Y todas las noches son la noche
en que alguien debe desistir,
incluso sin quererlo,
para que todos sepan que la vida
es también un triste contratiempo
que podría no tener remedio.

Pues cada noche es la noche
en que la suerte llega por la espalda
para premiar así nuestra esperanza:
traicionando de nuevo ese imposible
que es la confianza en un orden ilusorio.

28 jun. 2009

la raíz del problema

Para quien no sepa que el problema
son los mismos ojos que miran angustiados,
el olvido irrefutable, la causa del error,
el silencio traicionado,
no serán más que espejismos,
fantasmas que atraviesen la conciencia
sin tocar apenas las orillas
de una inmensa realidad.

La alegría es no saber de la tristeza.
Y no hay nada más real que la inocencia
de aquellos que, al no saber,
se aferran a su propia condición de náufragos
en el ambiguo océano de la verdad.

No hay felicidad. Sólo la inconsciencia
de ver como ilusión lo que hoy no existe:
el problema está en los ojos angustiados
del que juzga, sin saber, la libertad ajena
que jamás comprenderá.

27 jun. 2009

para no creer en lo soñado

Lo cierto es que jamás sabré quién soy.

Y a ciegas me interpreto amando,
volviendo solo hacia otra oscuridad.

Y como si hoy, pese a mí mismo,
fuera también otro,
supongo aún muchas opciones.
Pues la ficción en la memoria
de cuanto pudo ser perfecto,
es la explicación velada
a emplear cada vez que me arrepiento
de hallar consuelo soñando la verdad.

No me oculto: se derrumba
la profundidad de los espejos
en los que creo observar
el dudoso sueño de mi vida.

Y miento. Sé de mí la soledad.
Mas la verdad es un peso muerto
que tira de mis horas vanas:
estoy creando un sucio laberinto
del que jamás podré escapar creyendo.

25 jun. 2009

Fondo y forma

Me piden que sea sólo
forma y apariencia.
Ante la luz que a veces muestra
que soy arduo presente para todo,
mañana también querrán que sea
superficie sin abismos,
inocencia primitiva, inocencia
que no piense en el futuro
ni en otras noches imposibles
que nunca fueron ciertas.

Pretenden que sea tan escéptico
como para no creer de nuevo
en el fondo de todos los silencios.
Les gustaría que olvidase sintiendo.
Preferirían que mi conciencia fuera
lo que ellos ven en mí
cuando soy alguien más que piensa
en lo que nadie adivina.

¿No ven que no se puede descifrar
la insólita naturaleza de esa música
de la que sólo se percibe el instante?
Nota que en otra nota se transforma
quizá sean las emociones que se evaden.

Habito un hogar secreto, la mente,
en el que para entrar
tendréis que cavilar mi nombre,
hasta entender que no seré nunca
lo que veis desde fuera.

periplo nocturno

No hay precisos caminos sobre el aire,
ni preguntas que contengan nada
tan necesario
como un alma poco sigilosa.

Así, cuando nos hayamos deshecho,
tú y yo,
de los falsos principios
que rigen esta educada soledad,
seducidos sin saberlo
por las formas eternas de la noche,
descenderemos al mar embravecido
para que cure estas inciertas ansias
de tornar toda tiniebla
en infinita claridad.

Y como no hay precisos caminos
que sostengan esta luz brillante sobre el aire,
hablaremos, amor, tan a sabiendas,
aunque todas las palabras sean ya superfluas,
y sean todos nuestros males la misma soledad.

23 jun. 2009

en tristeza y poesía

Largas son las horas huérfanas
que hacen eco de tu imagen fugitiva.

Y quién detuviera los negros arrabales
para llenar de ti los mismos patios
donde el alma se duele de tristeza y poesía.

Quién llorase por ti, que vuelas en lo oscuro;
quién soñase por ti la palabra impura
del verso extraño que no dice lo que callas.

Tanta distancia sin mirarnos de nuevo.

Largas son las horas en que el aire
se mezcla con la eterna duda de los vientos.
Pero estás en las raíces de este sueño herido,
por debajo de la nada, en el último principio
de la luz y la fortuna. De ti aún me queda
la imagen fugitiva que las lágrimas
convierten por momentos en ternura y poesía.

el destino en la palabra

Los versos que hablan de mí,
hablan ya de algún desconocido,
de alguien que aún ignora
en qué lugar secreto
duermen gorriones y palomas.

Me he buscado en las inciertas mentiras
de todos los poemas verdaderos.
Y he matado al que soñé,
que era más febril que yo,
porque vivía.

Los versos que aún hablan de mí,
se pierden entre risas silenciosas.

Pero sé que hoy alguien miente
cuando dice te creo. Y los versos
que siempre hablaron de mí,
hoy hablan de cualquiera
que haya huido de sí mismo,
de las palabras
que dictan cada día
nuestro posible destino.

21 jun. 2009

De sombras ideales

Perfecta es vuestra nada. Hermosa.
La muerte os ha dado la inocencia
del lento olvido, que aclarará la sombra.
Perfecto es vuestro corazón. Silencioso.
Nosotros aún sufrimos en vano
por el deber de ser justos,
por la palabra tediosa, por las exigencias
que queman la razón como un fuego difuso.
Sufrimos vuestra perfecta ausencia.
Y vuestro pasado ha de llenarnos de orgullo.

No entenderemos nunca
la suma infinita de esos gestos
que guardasteis para vosotros mismos.
Pero perfecta es la memoria
de los que no pueden volver,
de los que no se arrepentirán de nuevo
por lo que no tendrá remedio nunca.

Perfectos sois ahora.
Ahora que la perfección
os importa tan poco,
perfectos sois para nosotros.

Así que dadle claridad al mundo, vosotros,
que habéis sufrido este mismo problema,
dadle luz al eterno anhelo de ser niños
que juegan a entender las leyes de la vida.

Vosotros, a quienes la muerte ha redimido
de una culpa absurda e inocente, sabed
que ya sois más hermosos que el dolor
que pusiera en vuestro corazón
la idealizada imagen de la pérdida.

19 jun. 2009

consuelo

Ahondar la nada buscando consuelo.
Cavar la tumba del propio silencio.
Si la palabra arde mañana,
que arda conmigo su cálido fuego.
Descender por debajo del más alto cielo.
Tierra. Sólo eso. Y, por debajo,
la sencilla conciencia del eterno problema.

17 jun. 2009

Perspectiva urbana (definitivo)



Se finí...

El pudor y la experiencia

El dolor nos muestra tal cual somos.
Y hay en su inercia inevitable
un pulso de luz remota,
un espejismo incrédulo
de oscuras decepciones
que niegan su aciaga máscara secreta.

¿No es necesario sufrir ciertas verdades?
Aceptar ese deber hace del alma
la imprecisa convicción desnuda
que una aurora eterna sostiene sobre el mundo.

Es el llanto la obligación sagrada
del que parte cada noche hacia el poema,
del que busca su destino en la palabra.
Es la herida la calle solitaria
por la que ayer debimos errar juntos.
Así nos hemos vuelto únicos y extraños,
imprescindibles como fatídicos hermanos
que hoy también se reconocen
tras perder discretamente otra batalla.

Y si mirarnos en los lejanos ojos de lo amado
hace que seamos un poco más hermosos,
es porque el dolor, ese silencio,
nos muestra mientras tanto tal cual somos.

Lo demás, sin embargo, ha de ser
tan incierto como la inocencia
de un triste soñador enajenado.
De alguien que todavía cree
que al sentir de nuevo el mismo daño
podría ser mintiendo cualquier otro.

16 jun. 2009

Perspectiva urbana (retocado)




Hecho. Tal vez mañana añada algo más. De cerca el estilo no parece del todo definido pero tampoco quiero forzarlo. Así que por ahora...

Mejor?

Definitivo

Ya sólo podemos intentar
reescribir sin ti, que tanto fuiste,
lo más incierto de tu historia.
Porque ya fue única tu vida.
Y hoy nada importa
la mirada esquiva
de quien temió por ti,
que fuiste hermoso.

La última ascensión hasta tu altura,
esa luz definitiva,
nos cierra el tiempo en que podías
ser aún de otra manera.
Que, aunque todo fueras,
dejaste incompletas ciertas horas
que debías transformar en más preguntas.

Así que rápido. El sol se pone cada día.
No dejes que la ausencia te seduzca
con un silencio cargado de futuro.
Ya eres tú. No hay más camino.
Tu huella nos demuestra que sentimos
el mismo amor que también tú sentiste.
Te quedas para siempre,
eterno en la música que hable del recuerdo…
Ya eres todo cuanto fuiste.

Tu muerte le dará pleno sentido
al venidero azul de tu memoria.

14 jun. 2009

Nombre del silencio

Persigo aquel dudoso nombre
en la dolorosa ternura que ya fue.
Horas en que negar la evidente razón
que hacía insoportable el sentimiento,
días sin sol, tardes para desear creer
en algo más que las palabras.
Aquel dudoso nombre. Aquellas tardes.
Y en mitad de nuestra tierna soledad,
la casa zozobrando. Por suerte,
la tristeza transparente del hogar
pasaba desapercibida al desnudarnos.
Aquel dudoso nombre inolvidable
en la inercia de los labios. La palabra
huyendo siempre del corazón desordenado,
escondida tras las normas de la luz
que hace comprensible nuestro llanto.

Persigo aquel dudoso nombre
que un día explique cuánto fue verdad
y cuánto amamos al callarnos.

Entre la memoria y la sombra

Sabemos que esta vida es sólo
la extraña compañía de lo inerte.
Sabemos que el silencio es otra ausencia.
Y que a la sombra de un árbol inocente
se duermen todavía nuestros muertos.

Yo ya no sé decir si es cierta
la ciega plenitud que ya hemos sido,
no sé decir si es sólo luz o sueño.
Ignoro la palabra pura del regreso.
Si es sólo luz o tiempo…

Y nadie sabe en qué claro momento
se olvidan los nombres y las fechas.
El aire está lleno de secretos.

Yo ya no sé decir si es cierta
la muerte pasajera que vivimos,
si el tiempo, eterno y verdadero,
que deja tras de sí nuestro momento,
fue en sí la vida o ya es su ausencia.

12 jun. 2009

la voz de los sentidos

Los sentidos cambian con la noche
y, con ellos, también la poesía.
Los sentidos fluyen como el agua,
como fluye el mundo, como el ánima
se vierte en la palabra.

Los sentidos cantan tras el mundo.
Duelen cuando fallan.

Los sentidos rozan el poema,
lo reemplazan en el centro de la vida…
Y, al final, los sentidos cambian,
se vuelven casi luz o llama.
Al final tornan siempre hacia sí mismos,
regresan al mundo cifrado de lo inerte.
Van donde el poema es todo y nada.
Y allí callan lo que sienten.

11 jun. 2009

la ficción del verso

He seguido un rastro como de niebla.
Como de sombras tibias sin respuesta.
He seguido un rastro tenue
abierto entre lluvias y reyertas.
Alguien ha dejado sus huellas
resonando con frialdad en mi senda.
Alguien… Quién, si la soledad ya pesa.
Pero hay ángeles, y dicen que hay bestias
y ladrones y asesinos solemnes
que casi nunca sueñan.

La suma de tantos signos borrosos,
los presagios, la casualidad incierta,
las noches en vela —a la espera—,
la armonía de ciertos versos simétricos,
la mirada abismal, la impaciencia.

He seguido un rastro como de niebla.

Creo que persigo en soledad
a quien a solas ya me espera.
Aun así, ojalá pudiera
no haber seguido nunca sus huellas.

Temo que ese alguien sea
mi yo verdadero,
y que en verdad yo sea
la fatal impostura
de una falsa existencia.

siempre incomprensible

Toda esa belleza ilícita
de los signos que una vida
incomprensible
deja escritos sobre la razón.
Hoy creo en el fuego funerario,
en la muerte insomne
de olas infinitas
que rompen contra los templos.
Creo en esos signos casuales
porque dibujan un mapa sin sentido.
Toda esa belleza ilícita…
Y he visto brumas invisibles.
He corroborado la existencia
de un amor sin torpes condiciones.

Hoy sé que la realidad
no tiene señores ni testigos.
Que toda esa belleza ilícita
va más allá de nosotros mismos,
siempre incomprensible.
A la deriva, siempre.

Sobre aquel que quise ser

Para Carlos, para que regrese
de ese extraño sueño
que es la enfermedad



Romperás la corriente vigorosa:
qué sueño no es alba cada día
allí donde el mar ilumina nuestra noche.

Pero mientras, sueña. Sueña con nosotros.

Que nosotros te buscaremos cada hora
en nuestras fiestas cotidianas.
En nuestras tardes con cerveza,
en canciones y en promesas
que la vida convierte en todo cuanto falta.

Así que ama. Desde allí, desde esa niebla
desde la que tanto nos hablas.
En ti no hay soledad que pueda
alejarte de nosotros. Porque sueñas.

Y soñar es la ciencia del que espera
revocar desde siempre un imposible.

Porque tú, amigo al que hoy debemos
la claridad más cierta del camino,
tú serás el tiempo que nos una
a esta vigilia necesaria,
a este sabernos huérfanos
de todos los silencios y de nada.
A este vagar por las palabras
que distan entre sí
el diario aliento del que habla.

A este barco tan humano
que navegará por tus sueños,
querido capitán,
hasta llegar a buen puerto.

10 jun. 2009

perspectiva urbana




Ya sé que no es gran cosa... Estoy desentrenado. Aun así, para mi tiene su aquel, la simplicidad, la "técnica". Quizá lo retoque. Quizá no.

Si les apetece opinar, cualquier comentario será bienvenido. Un poco de ayuda no me vendría mal.

Saludos a todos...

dudar

Dudar de lo que ya sabía cierto,
volver sobre mis huellas, medir
cada acto y cada escena. Pensar.
No aceptar nunca el légamo
que resplandece infinito
en el centro ilusorio de la belleza.
Porque la mirada que ahonda
en la entraña secreta de la luz,
es la misma que se disipa
en la acostumbrada ciencia del espíritu
que trata de burlarse a sí mismo.

Dudar, entonces,
de lo que ya sabía cierto,
para no mentir nunca la evidencia
contraria a lo que pienso a veces…

Hasta olvidar mi forma.
Hasta esparcir tanto silencio.

9 jun. 2009

los malos pecados

Por pensar mal de los muertos,
el niño que fui no despierta,
me aterran los siglos, la ciencia
se olvida de mí y en mi cama
la noche es ausencia.

Solo, desciendo en secreto
al atestado infierno
de la imaginación verdadera.
Y no soy yo ni son los muertos
quienes soñando se enfrentan
por algo que no es verdad,
que ni es posible siquiera.

Son los vivos, amor,
los vivos que piensan
que todo es perfecto
si al morir todo empieza.

Son ellos, amor, los vivos
que nada saben aún de sí mismos,
ellos son los que sueñan
con regresar del infierno
el día que alguien culpable
piense mal de ellos.

8 jun. 2009

apunte


Puede que la actitud del fatalista no difiera tanto de la del soldado que se hace el muerto durante el combate. Ambos evitarían cualquier tipo de enfrentamiento directo por la victoria de lo convenido, posiblemente debido a un vivo instinto de conservación, a un profundo conocimiento interior del desenlace de casi todos los combates.

Pero lo más probable es que ambos traten desesperadamente de no resignarse a una muerte sin sentido.


la luz en el agua

La luz era una herida en el agua.
Y tu amor, una pregunta
pensada para todos en voz alta.
No eras noche ni preludio,
ni siquiera instante en la mañana.
Tampoco el poema,
con su nueva presencia,
se parecía contigo
como se parecen las calles
en que el viento nos aguarda.

Y la luz era una herida
sobre el agua inquieta,
la metáfora cifrada
de un juego sin palabras.

Pero tu amor ¿qué era?
¿Hacia qué balcón de niebla
volvías desde la nada?
Más alta todavía que la lluvia,
que el candor o la palabra,
volvías desde el olvido,
perdida tras las formas vacías
de ese tiempo que se escapa.

7 jun. 2009

Cuestión de fe

El arte es esa religión para locos.
La fe del que no sabe creer
pero cree saber
quién está al otro lado del espejo.
Y los locos adoran la cólera azul,
el alma curtida de los creadores
y el ojo sin párpados
que vigila al culpable.

Niégate a creer, a salvar a Nietzsche,
Rodin, Munch, Pollock…

La belleza es el disfraz
que usa el dolor para habitarte, a ti,
que nada sabes del humano paraíso
por el que, dicen, morirás mañana.

Niégate a llorar
por asumir
la desesperación de un imposible.
Ya todo está hecho. Tan sólo olvida.

6 jun. 2009

Si renuncias, ten por seguro que la esperanza que niegas no podrá cumplirse nunca de otro modo. Sólo tiene sentido obtener lo soñado mientras lo soñamos. Así, si algo se demora hasta el hartazgo, ese algo será un objeto extraño que, al aparecer fuera de la necesidad, tenga la misma importancia que el amor sin pasión, la comida sin hambre, el placer sin vísperas. El plazo de imposibilidad del deseo no debe exceder nunca la esperanzada paciencia del que desea, pues, si bien dicho plazo contribuye a que deseemos con mayor fuerza, al final termina por convertirse en costumbre hasta para los héroes infatigables. Y aunque estos sepan resistir certeramente toda desesperación, la costumbre convierte cualquier deseo, aun los más intensos —esos, los no cumplidos—, en decepciones de la madurez o en otra forma de sosiego, que acaso contribuya a valorar más esos otros anhelos que sí se cumplieron.

5 jun. 2009

Sobre la vergüenza

Toda ciencia del secreto
consiste
en soñar balcones soleados
desde donde contemplar el mar
donde duerme tu vergüenza.

Pero hoy
ciertas verdades aterciopeladas
se cuelan desnudas en tus gestos.

Y crees que no hay secretos.

Que lo más probable para ti
es un cuarto de soledad intranquila,
con su cuerpo hermético cansado de sufrir
por el ambiguo corazón de esos idiotas.

Sospechas que te corresponde
ese sórdido aparcamiento sin luz,
en el que alguien, un extraño,
te observa porque cree saber
quien eres tú y por qué
vagas sin nadie todavía.

Y sabes que los mejores confidentes
son esos fantasmas ideales
que habitan el sótano de la imaginación.

Crees que no hay secretos
que no pueda adivinar un inocente.
Sabes que no hay secretos
que no puedas mentir para perderte
en ese olvido fácil
que consuela sólo a los que mienten.

4 jun. 2009

aprender de la herida

Y qué puedo aprender yo del triste grito
que reservo siempre para mí mismo.
Cómo decir lo que dice el llanto.
No hay sabiduría en la violenta herida,
sólo el opaco malestar, la duda
irracional que mata los sentidos,
el estigma del frío y de la rabia.

Porque la única enseñanza posible
que guardan el puñal y la discordia,
es la temprana imposición del sufrimiento
al que uno debe acostumbrarse cada día.

Dejar sólo que toda intensidad
se disipe en su propio magma,
que la crueldad corriente insista,
hasta que parezca amañado
el juego de claudicar amablemente
ante la vana sonrisa de la muerte.
Dejar sólo que la noche pase huyendo
mientras la locura merodea
en los más oscuro de nuestros abismos.

Porque el dolor sólo nos enseña
a ser lo suficientemente fuertes,
a herir desde el dolor mismo
que en la verdad hunde sus raíces.

1 jun. 2009

Donde la tarde permanece

Hace frío junto al jardín
donde la tarde permanece.
Esta dulce manera
de saber perder el tiempo
será la poesía: el ángel
disfrazado de jardín salvaje,
la atmósfera del sueño
repitiendo un corazón ingrávido,
la nada en el aire...

Pero el verano amenaza con tornar
al nítido lugar donde fue invierno.

Y hace frío junto al jardín
donde la soledad es intemperie,
donde es desnudez el cuerpo
que añora tu forma de observar la vida.

Fuiste aquella dulce manera
de olvidar la gravedad del tiempo.
Domesticaste el león y el fuego
que arrasaban desesperadamente
las horas más solemnes del deseo.

Nunca más hubo motivos
para cambiar el nombre exacto
que diste a lo desconocido.

Donde la tarde permanece
hay quien sabe que está vivo.
Y entre pájaros fugitivos
y tranquilas raíces, hay quien duerme
el mismo sueño que la naturaleza,
sin poder defenderse de sí mismo.