30 abr. 2009

trascendencia de la herida

Nostalgia del dolor, de la fuerza sombría
que alumbra la dignidad del héroe.
Sufrir también por algo irremediable
para demostrar lo que el amor perdura.
Nostalgia del infierno, de la tierra
que pisan sólo los que han sido libres.
He ardido. No hay nada más hermoso
que saberse condenado por la belleza.

Sabéis que la poesía es otra forma
de matar la indiferencia atroz
que llevamos aferrada dentro.
Que la palabra es el acero
que apuñala soñando la conciencia.
No dejaréis nada en este mundo,
nada que al final no haya nacido
de esta humana herida que os muestro.

Por aquí sangra la vida.

Tiempo de abrazar todas las estrellas,
de caer mil veces desde el vacío.
El dolor, ese grito poco solemne,
no ha de perdurar más que aquel verso
que olvidaréis cuando alguien diga
el nombre verdadero de la muerte.

28 abr. 2009

flores para una sombra

Lo normal es observar un tiempo donde las flores irisadas siempre se marchiten con tristeza. Y ya que sólo comprender es importante, la muerte no podrá parecerte extraña si de algún modo tú también entiendes que la vida y la belleza tienen un antiguo pacto con la sombra.
La oscuridad pasa por nosotros como el anatema de un duelo incesante que dice por nosotros lo que somos… Y fugazmente nos sentimos en lo alto. Porque la belleza es aún más bella cuando la muerte amenaza con rozar su fuego efímero. Así la nada fluye en todo cada noche, gracias a la inercia inexorable del deseo.

27 abr. 2009

Falso paraíso

I

Y quién puede amarse a sí mismo.
Quererse es soñarse en el camino,
tratar de atrapar esa sombra
que huye en soledad del mundo.
Quién puede contener en sus ojos
el llanto por lo que pudo ser
la imagen casual de cualquier otro.
Quién. Si tornamos nada cada día,
y sólo puedo observar de mí
la infinita verdad que desconozco.
Lo demás, lo que aún perdura,
es invisible para todos. Toda costumbre
termina por pasar desapercibida.

II

Sólo tú permaneces más allá
del efímero viaje de mis gestos.
Permaneces en el círculo eterno
de todas las ciudades de esta noche.
Sólo tú me conoces, sólo tú entiendes
mi realidad de tiempo por perder,
oscuridad de sueño que no he sido.

Eres la única luz visible
en el extraño silencio de mi nombre.

26 abr. 2009

ciertas despedidas

Para mí tenías que ser este silencio
de tiempo que me niega con su brasa
la hora de volver hasta tu puerta.

Tras ciertas despedidas en la bruma,
sólo queda una forma de esperar
aquello que ya es nada,
el trágico imposible de una sombra
que huye de sí misma hacia el olvido.
Pero dime si fuimos solamente uno,
si supimos de la felicidad más comprensible.
De aquella que sucede para siempre
en la luz más viva e inconsciente,
en la mirada que encuentra su infinito.

Demuestra el verdadero horror
que el verdadero amor también existe,
y por ello hay sombras en mis manos,
milenarias como el fuego o las palabras
que traen tu memoria hasta la noche.

Para mí tenías que ser este secreto
que guardo para nadie entre los ecos
de un tiempo más hermoso que la vida.

24 abr. 2009

imposibilidad de belleza

La poesía nunca fue posible.
Los pájaros volaron en la noche,
y su canto, revelador y aciago,
lo fue todo para el pensamiento.
No sabréis nunca lo que quise,
ni por qué la poesía era imposible.
Omitimos en la última versión
el rostro taciturno de nuestra desvergüenza,
bailamos luego con aquel ángel invencible.
Y en cada verso te mentíamos, amor,
soñábamos la perfección de tu conciencia
creyendo que el dolor era una excusa.
Pero esa muerte sensible era el poema:
la búsqueda infinita de un sentido
para todos los silencios
vulnerables a tu indiferencia.
Amor, es inútil pensar
que la poesía se realizará en nosotros
como se realizan los juegos más banales.

Para eso ya aprendimos a soñar
con verdades aceptables cada día.

23 abr. 2009

Inminencia

Aún has de tardar en aprender
el tranquilo idioma que te guíe
hacia el páramo milenario, ese lugar
donde hoy duerme tu misericordia.
Esta vida y sus continuos imposibles
te han hecho cruel a ojos del asombro.
Desprecias la ternura y el silencio,
y aseguras no sufrir por nada
que pudiera volverte sospechoso
de soñar con una tristeza más humana.
Pero tarde o temprano has de aprender
a hablar sintiendo próxima la muerte.
Aprender a mirarte en el espejo,
a desear el olvido al verte
convertido en esa imagen vana
que se tuerce lentamente hacia la sombra.
Y cuando te hayas compadecido
cada día de tu culpa, también sabrás
que la conmiseración es el dolor mismo
de quien siempre te verá perdido
en lo más hondo de tu rabia.

Hasta que un día hables desde la herida
que pone en cada uno
la vital conciencia de la nada.

22 abr. 2009

Ternura de la ceniza

Se dice, no sin cierta razón,
que el loco amor es una llama,
pasión o fuego visceral
que sintiendo todo lo consume.
Los más lúcidos aciertan al pensar
que tras la tormenta ha de llegar la calma,
y así, cuando todo ha ardido impunemente,
impunemente se derraman las cenizas.
¿Y qué serán los vestigios del amor,
qué serán sino la providencial ternura
que sólo los más cansados de cambiar
pueden contener en su sonrisa?

Quien ha querido, quiere todavía.

21 abr. 2009

el reino del quizás

No saberte fue todo mi reino.
Ser testigo sólo de tu imagen
y mediar solo entre las sombras,
sin el nombre triste de tu alma.
Así suponía que eras otra.
Y no me molestaba en tenerte…
¿Para qué, si te creía libre?
Capaz de vivir tu soledad
como quien sabe que existe
en el interior de los demás.
Y eras otra. Distinta al ideal
que busca realizarse en la palabra.
Te di el oscuro mundo, la voz
de aquella soledad muerta.
Tú me devolviste un porqué,
la causa de tantísimos secretos
flotando en un acto de silencio.
Porque en eso consiste el amor,
en devolver siempre
más verdad que la entendida,
más calor del que fuera necesario
a la hora de abrigar un cuerpo.
Más es el amor. No saber,
negar su luz sencilla,
es otra forma más certera
de llegar hasta su altura…

20 abr. 2009

no es sueño

No están en lo cierto.
Los que son felices
no saben que la vida es vida,
que sólo cuando sueñan
están a salvo de sus sueños.
(Es más largo el dolor
porque al mentir creía
que la felicidad era esto).
Pero no están en lo cierto.
No. Los felices sueñan
que la vida es sueño,
pero yo aún sé
—porque estoy despierto—
que soñar es huir lejos,
a donde la oscura decepción
no toque nuestro misterio.

máscara del vacío

Tras la ruidosa máscara,
el rostro definitivo de alguien más
que no sabrá nunca quién es.
Tras el telón, la vida:
un niño que se obstina en ser
más alto que el mediodía.
El piano de Chopin arde
y divide sutilmente la escena.
A este lado queda el mundo,
dibujado como satélite del infinito.
Más allá, yo mismo:
idéntico a mi sombra,
olvido que soy alguien más
porque siempre seré distinto.

Y resuena en soledad mi grito.

19 abr. 2009

De espaldas a mi sombra
he avanzado
cuando tú me iluminabas.
Tú, que eres el sol último,
el más lejano de un cielo vacío
del que cuelgan arañas invisibles;
un cielo en el que el viento
a veces se pronuncia
de nuevo en contra de mi vida.
Tú me salvas
de perseguir sólo la sombra
que aun queriéndote me nace
cuando estoy de espaldas a ti.

Me iluminas
aun cuando te has ido.

18 abr. 2009

Tiempo de los otros

Asciende lentamente
el nivel fortuito de los mares,
finos contornos se dibujan cada año
bajo la dura corteza de los árboles,
cosechamos la lluvia, y el tiempo
pasa casi como música inaudible.
Así, el mundo entero transcurre
y nada podemos decir del presente,
ni de aquellos que hemos conocido
hacia la mitad de nuestras vidas.

Son extraños, como nosotros.
Como nosotros están aquí,
en pie, recordando frente al mundo,
y la suma de su historia es indecible.
Al igual que sobre nosotros, la vida
ha trazado algún silencio demás
sobre lo más humano de sus rostros.

Amigos, yo sé que es cierto
que el compartir un tiempo ya pasado
hace que seamos semejantes.
Acaso nos convierta en dueños
de la intensidad del paisaje
que surge en medio del instante,
cuando más viva es la razón
por la que nos creíamos cansados.

Sí. Siempre ha pasado el tiempo.
Y era hermosa la vida, pensábamos
antes de que una lenta indiferencia
se adueñara sutilmente de nosotros.

¿En verdad seguimos siendo capaces
de coronarnos reyes de la tragedia
que debía de suceder tarde o temprano?

Mirad. Todos los demás
han de ser ajenos
a lo que ya he sido,
a todo lo que en verdad soy todavía.
A veces les miento, porque me creen,
y me oculto en la palabra precisa
para no medirme con sus afilados pensamientos.

Sí. La vida ha pasado
dejando tras de sí lo imprescindible.
Y hoy también me niego a pensar
que es dulce el verano de mi edad.
Que, aunque sea sencillo olvidar
y estos días sean vitales por sí mismos,
yo sigo siendo el mismo,
aunque el mundo haya envejecido.

principios

Vivir. Y no ser nada ni nadie.
Abolir la ley indiscutible
de quien debe pronunciarse.
Cuestionar toda fe irracional
en un azar divino e inocente.
Soñar lo imposible
para saber, para entender
qué se puede obtener aún,
en este tiempo inaprensible,
de lo más hermoso de la vida.
Pasar de puntillas por el escenario
donde se representa la alegría.
Merecer la amistad de unos pocos
que jamás sepan qué sabes tú,
extraño para los demás y para ti mismo,
de sus ilusiones marchitas.
Comprender que el drama consiste
en ser lo que nunca quisiste ser.
Y por eso, no ser nada ni nadie
que deba llamar la atención
de una muerte ruidosa, en lo alto.

Vivir. Y estar de acuerdo con la vida
que nunca se detiene a preguntarnos.

16 abr. 2009

egoísmo

El amor es viento a la intemperie,
paradigma del azul más invisible;
el amor, ese delirio, tristeza absurda,
que en realidad no existe.

Consiste el amor en perseguir
el sueño esquivo de ser otro
y en bastarle a un cuerpo desnudo
que ansía serlo todo. Todo.
Hasta la muerte concluyente
que se esconde en la materia
podría estar presente
en lo más hondo de su sueño.

Porque quien dice amar no ama:
sólo pretende volver a su reflejo
con infinito esfuerzo;
porque quien dice amar,
ama a lo lejos y se excede
sintiéndose a sí mismo;
porque para ser correspondido
hace falta una fe oscura
en el fulgor incierto de lo amado.

Querer amar es iniciar
un trayecto perpetuo
hacia lo más intenso del vacío.

evidencia

Eso, lo que aún no se puede decir,
lo más importante, aquello
que haría trascender todo silencio,
que daría a conocer, incluso,
lo más alto de nuestra belleza;
esas palabras, ese poema al fin,
tan perfecto, tan claro,
tan evidente que aún
quizá no merezca la pena ser dicho,
porque tal vez eso, lo innombrable,
sea lo mismo para ambos.
Y acaso ambos sepamos
que en ciertos silencios nuestros
reside la insólita verdad
que a veces compartimos.
La verdad del sentimiento.
La secreta evidencia
que nadie más entendería.

15 abr. 2009

luces opuestas



“florecer y marchitar
no es consciente a la vez”
Rilke


En cada término de la vida,
en el nombre o la conciencia
más profunda del instante,
palpita siempre, irremediable,
una impresión de absoluto,
la sospecha de un ser definitivo
que no conoce todavía
el lado opuesto de la luz.

Tan ciego es nuestro horizonte,
que vislumbrar otro sentir
ya parece adelantarse demasiado.
Pues lo más vivo en el interior
es también lo más efímero,
y la vaga conciencia
de una muerte inminente,
y el difícil mecanismo
de un cuerpo satisfecho,
y la verdad, y la palabra,
y todo lo que parecería eterno
se confunde, y encuentra
una visión distinta a cada instante.

Una visión que niega lo que fue,
que ignora sabiamente
su propia condición perecedera.

Vivir el presente es negar el mañana
y olvidar, casi sin quererlo,
lo vivido ya por siempre.

14 abr. 2009

el fingidor

Antes de claudicar ante la sombra
y prescindir callando de ti mismo,
pregúntate con qué fuego, luz o brasa,
con qué herida mortalmente hermosa,
has tratado de formar parte de la vida,
del ritual perpetuo y gris de la manada.

Ya sabes que la indolencia, ese imposible,
se paga con un tiempo de tediosa calma,
y has dejado abiertas las ventanas
de par en par, como si quisieras
que alguien más te supiera solo.

Sí, esto eres. Pero hasta tu dolor
ha de ser aun más verdadero,
que tras tus largos pasos por el mundo
nadie pueda juzgarte débil
ni falto de motivos que te justifiquen.

En verdad esto eres. Sientes.
Sólo la muerte inapelable
podrá cambiar lo que no entiendes.
Sí: hoy también te pertenecen
los días más azules de tu mundo.

13 abr. 2009

perder el tiempo

¿Qué longitud casi infinita
se dibuja ante la terca probabilidad
de haber perdido el tiempo?
Todo consiste en emplear las horas
como si no supiera el corazón
de otra proeza más humana.
Se trata de existir. Y así, abarcar
la profundidad de ser único sueño
o espejismo inabarcable.
Porque no es tiempo el tiempo.
Mientras dura, es luz terrible,
casi tan eterna como la noche.
Y ella, la noche que cruzamos,
será también olvido o claro espejo
de lo más perfecto de nuestros actos.

Todo consiste en morir
como si la vida fuera lo esperado.
Que eres tiempo y el tiempo es
sustancia misma de la nada.
Que las horas pasan en tu nombre,
y en tu nombre dejan de ser horas
para tornar cielo el cielo,
noche la noche... Y vida este silencio.

12 abr. 2009

Cuento del solitario

Perdió su alma el solitario tras comprender el amor. Perdió su alma y la buscó dentro de todos los colores velados por el silencio de la soledad.
La buscó entre muchos corazones difuntos, entre las muchas preguntas del sueño, entre todos los pájaros mudos de su pequeño cielo. Buscó su alma como sólo puede buscarse uno en el espejo. Hasta que una tarde quiso descansar su cuerpo a la sombra de un árbol de oscurísima sombra y frondas espesas como su propio tormento. Y fue al iniciar su reposo, que sintió a su espalda la presencia del amor a punto de perturbar su silencio. El amor, antiguo conocedor de secretos que nunca fueron revelados, preguntó entonces de manera egoísta al solitario:
—Tú, el que sufre vanamente por lo que otros arrojarán mañana al olvido: ¿puede saberse por qué has buscado tanto tiempo esa sombra a la que llamas alma?
El solitario calló un instante. Luego, cansado ya de encontrar una pregunta por cada espejismo, respondió en tono sombrío: —para volver a amar—. Y ocultando el rostro ante la tarde, repitió con inconsciente sonrisa: para volver a amar.

10 abr. 2009

a la espera

En la espera todo son azares.
Algo espera el soñador que apuesta
el resto de su vida a una mentira.
Y espera el mentiroso que la vida
no le engañe mientras juega
a rozar en secreto lo imposible.

Espera el niño que la torva muerte
no adivine la suma de sus días.

Porque no hay destino. La vida pasa
igual que agua sin su forma, fluye,
y a veces avanza turbia y sin sentido.
A veces, sólo refleja el pasado
que se perderá en sí mismo.

El futuro es la espera sin límites
de un azar loco y esquivo. Vivir
es apostar siempre a lo seguro,
sin dejar de soñar entre las sombras.

9 abr. 2009

levedad

Ya es leve tu horizonte.
Tú mismo eres aire y luz y sombra,
alma en claro equilibrio con su forma.
Mansamente actúas.
Eres alguien más que sabe
qué no prevalece razón alguna
al perseguir con obstinación la gloria.
Ni soledad ni compañía importan
si estás de acuerdo contigo,
si al mirar tu mundo ves el mundo
en que te confundes con los otros.
Eres alguien, uno más, nadie.
La suma de tu nombre
y de todos los demás nombres,
es el resultado de este viaje.

ser de otro

No te traicionas a ti mismo.
Es al que quieres ser,
al que a veces amas y alimentas
y a veces niegas con tus actos,
al que traicionas tan humanamente.

No es a ti a quien duelen los engaños
que, para creerte héroe o criminal,
pronuncias felizmente las noches estivales
en las que tantos se congregan, no es a ti.
Es a él, al diáfano ejemplo
que pretendes desde siempre,
que desde siempre te atormenta
en la noche donde todos son ya
lo que quieren ser.

Pero tú le traicionas.
Y quizá por eso
aún concibes el rechazo que supera
a los que no gobiernan lo que son,
quizá ves la sutil injusticia de soñarse.

Porque no es tan sólo
el amor o el poema,
no es ni enero irrepetible,
ni el blando ser de los abrazos.

No es la voluntad de ser aún mejores
lo que rige la esencia de tus actos.

7 abr. 2009

He estado, yo sé que he estado,
cruzando esos puentes nocturnos y sin nadie,
donde el alma se reconoce fielmente
en la armonía pasajera de las sombras,
donde el paisaje se ofrece como un cuerpo.

He estado, casi podría jurarlo,
llorando de vergüenza en aquel parque,
destinado a morder más de mil veces
el fruto podrido de un tiempo miserable.

Quien no quiera creerme
que dude en algo de mis ojos,
que niegue absurdamente lo que es sangre,
que trate de darme una verdad
distinta a la que sólo yo he creado.

Porque cruzó abril mis esperanzas.
Porque he aprendido a sentirlo todo
a través de un espacio en blanco,
del espacio en blanco que aún me queda
después de negar lo que he vivido solo.

6 abr. 2009

Esperando que no se echen atrás....

Hola a todos. Ya sé que hace mucho tiempo que no me dirijo en este blog a mi fiel concurrencia, ya sé que hay gente que se pasa y que nunca comenta, y ya sé que si alguien viene a leer aquí, lo más probable es que sea todo fruto del azar o de la poesía en sí (en realidad, no es tan distinto lo uno de lo otro). Pero hoy las circunstancias me fuerzan a mostrarme ante uds. una vez más, esta vez, eso sí, para dar una feliz noticia a aquellos que alguna vez han disfrutado de esto que escribo.

Y sí... Voy a publicar un libro en una editorial de la isla, seguramente se titulará "Poemario para un extraño", y será en Ediciones Idea. Y no... no creo que me haga rico de la noche a la mañana. Pero con publicar, a mis 31, me doy por satisfecho.

5 abr. 2009

para pensar la vida

Para pensar la vida y descifrar
su valles de insólita penumbra,
y atravesar sus vastos horizontes,
para redimir las horas o para soñar
un infierno sin calma previsible;
dejar pasar los días y entregarse
a un preludio incesante, definido
por cualquier rayo de luz
que vaticine una respuesta.
Que la palabra, la imagen, el gesto,
la sensación hallada ante uno mismo,
consista en abandonarse lentamente
a todo lo que rodea la conciencia.
Que el tiempo se haga espejo
del propio tiempo que se escapa,
que el verbo se concentre apenas
en un punto dudoso, y así
tense la razón las cuerdas de la nada.

Para pensar la vida, ofrecerse
a llenar el mundo con un suave silencio.
Que todo sea distinto para cada uno
en el momento de decir un nombre nuevo.

4 abr. 2009

sueño de juventud

A quien nada añora del pasado,
ni la dicha ni el dolor más altos,
ni la luz presente en cada árbol,
ni el amor, ni el más frío desengaño,
podrán arrebatarle nada de sus sueños,
porque quien nada añora del pasado,
es más joven cada día
y para siempre extraño
en la pretendida tierra del olvido.
Que la nostalgia pesa como un llanto
de presurosas lágrimas, y escapa
con la sutil sustancia de estos días,
a donde nadie puede regresar en vida.

Que al recordar somos conscientes
de que algo nuestro,
ciertos pensamientos o, tal vez,
toda nuestra condición de antes,
se ha extinguido sin remedio
en aquel tráfago azaroso
que la experiencia diaria no advierte.

Pues recordar ha de ser también
sentir cada vez más próxima
la implacable visita de la muerte,
y, de ese modo, envejecer
sabiendo que nuestro tiempo se agota,
y con él, la idealizada conciencia
que tuvimos del pasado.

Acepta, acaso por esta vez,
este inocente consejo,
y olvida lo que hayas de olvidar,
y no por ello te culpes a ti mismo.
Que añorar la edad del corazón
es también creerse algo más viejo
que el febril pulso que rompe
sobre la luz de este instante eterno.

3 abr. 2009

ser sólo la nostalgia

¿Cuántos años cabrán en un poema
escrito sin nada que soñar, apenas hoy,
y acaso para siempre?
No sé cómo será el olvido.
Yo imagino una cadena,
y habrá versos que me duelan de ti
con la muda imprecisión de un infinito.
No sé cuántos días podré guardar,
ni cuántas madrugadas más contigo
se perderán lentamente en el silencio.
Pero creo que he logrado retener
la vida que tu nombre deja
escrita en las veloces aguas del deseo.
Y, aunque algo de ti viviendo olvide,
quienquiera que venga después,
vendrá sólo para ser tú o ser sólo
la sombra azul que dejas en tu ausencia.

1 abr. 2009

Sin tiempo

El tiempo se solapa entre las palabras más simples, y así es como lo ignoramos. Así es como cobra todo su sentido, como se asemeja a un rumor inconsciente que, sencillamente, transcurre. Todas las palabras son tiempo. Todas le deben parte de su esencia. El tiempo aniquila el discurso del poeta, o lo exalta después de descifrarlo como un sueño. Porque las palabras también transcurren, también son tiempo sin remedio. El tiempo podría ser la sangre del verbo que fluye con la imprecisión de un ritmo improvisado. Porque es en ese fluir cotidiano de sílabas y significados, donde poco a poco nos reconocemos.
Y acaso, después de todo, el tiempo no exista, acaso no haya cauce metafísico alguno que trate de llevarnos más allá: sólo lenta enfermedad y palabras. Sólo vejez y algunas sentencias que nos llevaremos con nosotros al lugar de la eternidad.

revelación

Como el fatal enigma inconcluso
que el más sabio de los hombres
temiera todavía descifrar,
como la pieza, única y funesta,
de un macabro rompecabezas
que hoy temiera contemplar
en su totalidad más oscura,
como una imagen abstracta
que al ser comprendida en su conjunto
causara siempre asombro y terror,
sobrecogimiento, tristeza y locura.

Así intuyo yo a veces mi muerte:
como un miedo infinito a la vida.