27 feb. 2009

soñar tu nombre

Es injusto ignorar tanto.
Lo que no sabré nunca de ti
trasciende el tiempo y la palabra,
brilla tras tu mirada, eterno y desnudo,
me urge como el signo que trazaste
sobre el triste sueño de mi sangre.
De ti debería saber al menos
lo necesario para amarte,
lo que entierras en la sombra
por miedo a que la palabra
impredecible de tu corazón
se escriba un día en nuestra contra.
Por eso es necesario que te sueñe,
que invente los oscuros colores
con que adivinar la cifra
que ocultas de tus pensamientos.
Y soñaré contigo, hasta que un día,
después de adivinar todas las máscaras,
y una vez aprendidos todos los errores,
aparezcas ante mí, desnuda.
Hecha a imagen de tus palabras,
de todas tus derrotas, podré quererte
pese a lo que no he sabido nunca.
Porque entonces, sólo entonces,
cuando al fin me reconozca en ti,
no temeré más la íntima verdad
por la que podría yo perderte
antes de saberte conmigo.

bajo otro cielo

Ordeno en mi interior el cielo,
guiado por difusos cánones lejanos.
Cada nube está en su lugar
si la nostalgia de otro azul
aflora como un verso en la mañana.
Las imágenes que me conmovieron,
los cielos proyectados desde dentro
y la perspectiva infinita
de un jardín cualquiera,
se superponen al presente,
dejándome desnudo ante el silencio
que fluye por el cauce gris de la memoria.
Soy la soledad de un tiempo compartido.
Ayer vagábamos bajo un perfecto escenario,
soportaba contigo la inalterable verdad
del amor que hoy surge en lo que veo.
Pero en la insegura potestad del tiempo,
somos objetos que la mente guarda,
tristes realidades dependientes
de un mismo secreto conocido:
añorar consiste en volver a lo que fue
para no habitar un presente ya vacío.

26 feb. 2009

el rumbo de la espera

He creído arder en la roja inquietud
de todas las sombras del crepúsculo.
La esperanza dicta que este amor
debe soñar su tiempo en el vacío,
pero en el vacío duermen fieras
más reales, incluso más terribles,
que tu delicada ausencia.
Dejémonos llevar por ese viento
que trae consigo un rumbo o una vida,
de azares y súbitos comienzos
se alimenta el corazón del buen viajero
que ignora su destino.

Porque debemos creer en algo,
dejaremos de creer cuando sea en vano.
¿Después? Mentir la vida, sin palabras,
para saber que esta esperanza tibia
es tan inútil como necesaria.

25 feb. 2009

lo más fácil

Seamos infelices,
lloremos si la tarde se lleva consigo
lo mejor de nuestros pensamientos.
Que ningún poema puede arrebatar
las heridas consumadas en el alma,
que no hay canciones más bellas
que aquellas que se escuchan a lo lejos.

Seamos infelices, pensemos,
miremos hacia un mar inexistente,
hablemos del ayer y de la sombra
que toca incierta nuestros rostros
al planear cualquier futuro.

Seamos lo que somos: vivamos,
aceptemos por siempre nuestra hora
para que nada pueda ya dañarnos.

Seamos infelices, amor,
porque acaso merecemos descansar
del estío que al pasar dejó sus huellas
impresas con la fuerza del delirio.

Seamos, amor, seamos sin ser,
sin dudar más de lo que dudan,
por nosotros, quienes nos rodean.
Que lo más fácil es asentir ante la vida
y disfrutar en vano del silencio.

Amemos la triste perfección
de la sencilla naturaleza que somos,
que algún día podremos sonreír
si nos hemos adueñado de la noche
que llega cada vez que estamos solos.






(Para ti, con evidente ánimo poético...)

sobre verdades y otras sutilezas

Se escribe la verdad con signos
implacables y disputas a muerte,
con indiferencia ante el fracaso,
con el sufrimiento anónimo
de todos los que ignoran cuanto saben.

La verdad,
esa que poco a poco nos ganamos
desoyendo las verdades del tirano,
que aprendemos dejando que nos duela
la palabra inaudible del vencido,
se adivina solamente en la mentira
de aquellos que sonríen
convencidos a la muerte.

La verdad no es ángel ni demonio,
diríase que está más allá de toda moral,
más allá, incluso,
del juicio de esos locos
que aseguran conocerla.

Si has de apostar por algo,
ama tercamente a una mujer,
a un hombre, un paisaje:
ten tu propia forma
de eludir el miedo
y de asombrarte ante la vida.

Y si has de amar una idea, hazlo.
Pero te aconsejo, lector,
que ya no dejes nunca
de observar la realidad
que, impune,
pretendes alterar soñando.

temer la vida

Sólo nos corresponde del drama
la humana negación
de su densa realidad en nosotros.

Por más intensa que sea la tristeza,
y aunque la brutal negrura se te ofrezca
tal hermosa despedida con los héroes,
no cedas todavía,
no cedas mientras puedas,
mientras oigas latir tu voluntad
y algo en tu interior se oponga
a regodearse sin más ante la muerte.

Sueña. Llámate a vivir. Miente.
Miéntete si es necesario avanzar
y tus pasos retroceden y preguntan,
y tu corazón se esconde, y alguien dice
que es más fácil llorar por un alma valerosa
cuando no teme la vida ni el olvido.

24 feb. 2009

restos

Si hoy ya no sé quién soy,
será porque ya no existo,
porque una parte de mí
de simple soledad ha muerto,
parte que, sin ti, soñando espera
recomenzar un tiempo ya vivido
sin esperanza alguna en lo posible.

Pero te aseguro que he estado
ante ese espejo negro, fondo ciego
que así dejaras en tu ausencia.
He estado, he visto y he anhelado
el tibio gozo de ese olvido
que cabía en mi conciencia
cuando estabas tú en mis brazos.

Si ya no existo es porque ahora,
ahora que estoy vivo,
me duelen los colores y la lluvia
y la verdad, tan alta, del vacío.
Porque la realidad sólo es ella misma,
ya me dueles a la sombra
de un pasado que no entiendo,
de un oscuro y azaroso olvido,
tiempo irremisible
de inconscientes renuncias.

Y hoy, mientras sueño que estoy muerto,
la vida son los restos
de aquel futuro que el amor
pone lejos de la tarde y de mí mismo.

23 feb. 2009

el vagabundo

Un sol frío y melancólico
repta llorando por mi corazón de piedra.
Hijos taciturnos de este dios hambriento,
soberanos que la locura ebria ha concebido,
paseamos por ciudades sin caminos,
violentas ciudades, oscuras, sin estrellas.

(Pero al abrir las rotas cristaleras
a nuestros ojos acudieron
calles sin luz y hasta pájaros muertos
sentenciados cualquier día de la infancia
a volar por siempre en el vacío.)

Somos hijos de soberbias ciudades,
de alcoholes luminosos y espejismos negros.
Nuestros dioses se asesinan entre ellos.
Y un viejo calvario nos devora tras el sueño.

Soy otra de las pálidas figuras
que transitan la mañana fría,
que en los bares vacíos busca un lecho.
Soy el pájaro que vuela solo hacia el olvido.

Pero al llegar a la última plaza,
al rincón último de este último delirio,
abrí los ojos a un sol frío y melancólico
y contuve la respiración un hipnótico segundo.
Supe entonces que mi verdadero destino,
esa sombra deforme, sería siempre idéntico
al de cada vagabundo muerto
que parece dormir solo tras la noche.

22 feb. 2009

del lugar al instante

Quisiera estar aquí. Sentir el frío.
Dominar soñando la sombra y el abrigo.
Abrir los ojos en el centro eterno de la nada
para recrearme en la gravidez de lo invisible.
En lo que no tiene nombre. En lo vacío.

Pero no puede situarse ser alguno
más allá de sus ansias torpes e imposibles,
no sabe el corazón desnudar su espacio íntimo
a fuerza de repetir su propio nombre ajado.
Quien siempre sabe donde está,
está solo, porque se ha encontrado.

Y yo quisiera estar aquí.
Y estoy aquí, contigo.
En la explanada de un presente ilimitado
que huye sin razones más allá de sí mismo,
creando el sedimento vivo del olvido,
abriéndome camino hacia un futuro ciego
que existe solamente en nuestros ojos dormidos.

19 feb. 2009

poética

Lo sé. Junto a ti no hay poema.
A tu lado, el aire es tiempo esclarecido,
no necesita de nombres ni espejismos.

Juntos, claramente desnudos todavía,
la palabra se nos vuelve amando
un viejo juego que consiste
en añorar el venidero estío.

Porque la soledad es la fuente.
Por ella me decido a veces
a escribirte siempre a ti,
que eres hija de sus sombras,
que en la palabra buscas
otra forma más simple de quererme.

Soledad que por amor te nombra.
Sé que tu ausencia es la raíz perpetua
que ilumina el fondo ciego del poema.

16 feb. 2009

Al que no soy

"Do not go gentle into that good night..."
Dylan Thomas


Aún velo el cadáver de lo que fui,
porque es a mí a quien pertenece
el llanto por lo que nunca he sido.
No siento, ante el océano vespertino,
más que la necesidad de huir del fin
de lo que soy, y, sin embargo,
en mi sombra amanece
la ruta que sólo conduce a mí mismo.
Yo sé cómo será mi propio exilio, sé
que el único modo de añorar un nombre
es cambiar este lugar asignado
por el de toda una multitud
condenada a ser un mismo ser infinito.
He de ser todos los hombres,
derramar mi amor en lo desconocido,
abrirme paso hacia las noches
que esconden la vida en extravío.
He de abarcar la locura y el hambre,
el dolor, la verdad, el olvido:
he de amar y odiar al unísono
para que nadie pueda negarme nunca
el falso privilegio de morir tranquilo.

15 feb. 2009

todos los caminos de regreso

Desnuda la invisible luz:
el sueño que empezamos hoy
ya rompe el mundo en nuestros ojos.
Del día sólo quiero la raíz
que muerdes como un verso interminable,
escrito, necesariamente escrito,
en lo más hondo de la carne.

Porque el vital estímulo de tu voz,
la lluvia que guardas en las fuentes,
el juego inevitable de tus manos:
me invitan a explicarte los silencios
que descifro reinventando las palabras.
(El mundo que contengo para ti
es un pequeño retal
de aire imprescindible,
tan imprescindible y vacuo
como el fuego del poema.)

Desnuda la invisible luz,
hay miles de pájaros dentro...

El buen sueño que empezamos hoy
adelanta una razón a este deseo.
Y ya rompe en nuestros ojos
un tiempo eterno para contemplar
cada esperanza perdida, destinada
a la cerrazón del olvido.

Eres este primer mediodía que avanza
cuando en las calles moribundas
resuenan todos los caminos de regreso.

14 feb. 2009

costumbre de vivir

¿Qué podemos darte hoy,
bajo este cruel cielo de ceniza,
divididos entre la razón y el odio,
qué podemos ofrecerte, oh vida,
para sentirte plena con nosotros,
y trazar, así, otra escena en la luz
que huye distorsionada por tus ansias?

Te olvidamos, a ti, intensidad solemne
que traías la inquietud a estos parques
atravesándolos noche tras noche,
noche tras noche despertándonos.
Te olvidamos, hora sin preguntas,
días en los que internarnos,
con extraño ímpetu suicida,
bajo la incesante lluvia
que arrasa la tranquilidad del sueño.

Para sentir la vida,
en el puro acto de existir
había que entrenarse,
como un atleta ambicioso
había que ascender mil veces
la altura de un ancestral vacío,
hasta llenar de oxígeno
el tórax vigoroso de la muerte.

Pero de tanto rozar tu vuelo desbocado,
el corazón se acostumbró a ti,
a la sutil rutina de los amantes,
a la triste promesa de tu vacío.
Oh vida, intensidad solemne,
hora que transitas el dolor y el éxtasis,
de tanto sacrificar el cielo de la tarde,
hemos silenciado todos los caminos
que conducían hasta tus frondosos jardines.

13 feb. 2009

el presente de los héroes

A Bruno, porque el mañana
nunca es lo que parece

Sé que ahí fuera,
tras las fronteras que rompemos
de un hogar hermético,
fuera, incluso más allá
de la raíz o de la fuente,
un ejército de niños ateridos
combate contra el tiempo
que a todos se nos niega.

Sabes que no hay mañana.

La huella sucesiva del ayer
nos deja la ilusión infantil
de un futuro casi posible,
de una hora que no llega
porque la vida es también esto
que devoramos a ciegas,
y el futuro es la sombra
de una sombra ya muerta.

Sabes que no hay mañana.

Fuiste el niño que luchaba
contra la magnitud extraña,
oscura de las horas venideras.
Alzaste ante ellas tu esperanza.
Y un ejército de iguales
te sigue todavía en la batalla.
Porque la ilusión del tiempo
nos salva de ser héroes,
de ser, incluso, como esas bestias
que mueve la emoción más inmediata.

Victoriosos tomaríamos la vida
si pudiéramos suceder,
como nuestros antepasados,
en lo más fugaz de este presente,
y en la materia infinita del instante
alzar al fin el reino fortuito de la carne.

12 feb. 2009

fisura en el silencio

Es necesario que descanse,
que me aleje de mí mismo
para perderme en ti mientras me olvido.

No quiero ser ese yo, tan terrible,
que aflora enloquecido en mis poemas
después de la resaca de escribirme.
El que conduce mis palabras
es siempre un impostor,
un charlatán que no sabe lo que dice.
El yo que aflora enloquecido, ese,
es en realidad mi íntimo enemigo,
la doblez marchita de mi sombra,
el eco contrario de mi grito.

Y, sin embargo, quien te miente soy yo,
no ese otro contenido en mi elocuencia.
Soy yo quien emplea estos recursos
para alimentar nuestro amor distante
con la voz incierta del delirio.
Que lo único peor que haber mentido
es no saber si hay algo cierto,
algo que merezca ser dicho ante testigos.

Que estos poemas son la mera distracción
de un amor más intenso que la duda.
Y esta duda es la razón
por la que aún te busco
en la esperanza que refleja una mentira.

11 feb. 2009

sobre la belleza

¿Cómo explicar, amigos,
la hora definitiva en que la vida,
esa tempestad caprichosa,
escoge a sus allegados, los felices,
los que se han enamorado de la lluvia,
a los más perfectos de entre los amados?

Porque ella, la hacedora terrible,
escoge sólo a los más hermosos.

Le pertenecen. Se han entregado.
Son obra del poderoso ensueño
que en la noche se alza
oscuro como un llanto aciago.

Ellos, los que más de cien veces
se verán acorralados por el odio,
por la envidia, ellos, los felices,
dependen del amor que necesitan.
Y en su necesidad, la vida duele,
impone sus llagas invisibles,
les amenaza con una soledad perpetua
gestada en la dudosa inercia de los días.

10 feb. 2009

sísifo

Este quehacer me salva del absurdo.
El ocio que merece la inteligencia
consiste en devorar con tristeza,
entre crímenes calculados y poemas,
la luz que la propia inteligencia engendra.
Así, en este quehacer violento,
forcejeo cada día con las palabras
que dicta un asombroso enemigo.
Pues con su furia implacable, él,
cada día me muestra su otra vida
y algo más sobre la poesía
que tanto me conmueve de los muertos.
He de ser testigo y partícipe
de una salvación más que incierta:
aquella que consiste en saber amar
el rostro verdadero de la culpa,
intranquila expectativa que conduce
al averno inmenso que he creado.
Ha de ser así, hasta que un verso
enmascare mi juicio enajenado,
y me devuelva, entre susurros,
a la página en blanco del principio.

noche adolescente

Frecuenté durante mi adolescencia
ciertos lugares, oscuros tugurios
de atmósfera sórdida y reacción violenta.
Recuerdo vagamente alguno de ellos,
donde aquella música estridente
retumbaba muy cerca de mis oídos ebrios.
No me gustaba entonces ese ambiente.
No me gustó nunca. ¿Por qué, entonces?
Quizás un niño deja de ser inocente
cuando se aventura en la noche
para ser distinto a sí mismo,
pues ha de ser más hombre
quien se avergüenza inútilmente
de su propia ingenuidad perdida.
¿Pero hasta dónde es así?
Quizá perdí tan sólo esa verdad
que me unía al espejo,
la mirada asombrada que busca
en la mirada de los demás
la ausencia de sus propios demonios.
Pues ser quien eres tiene un precio.
Y es más fácil ser la sombra indemne
que siempre se confunde con el resto.

VOZ QUE CRUZA EL SUEÑO

Hechas tus horas a imagen del silencio,
deja que la duda atrape la insoportable certeza
que llena tu soledad de extraños espejismos,
porque esa voz vertiginosa interrogada por el viento
callará una noche para que atiendas a lo vivo…

—Por no estar de acuerdo contigo,
vanamente dejas escapar los días
presa de un febril sentimiento
que arrastra tu alma y la consume. Así,
mientras el tiempo mella lo que es tuyo,
con la sombra tenaz de la impotencia
el sueño fugaz rompe la cuerda
que sostiene el peso de la edad.


Acepta, pues, y vive sin saber
del orden que revoca cada acto
con que hiciéramos valer nuestra importancia
Tal vez logres aunar por un instante
dolor y alegría, temor y esperanza…
Volviendo así a amar el mundo
que hoy rechazas por juzgarlo
demasiado frío y falto de belleza.

9 feb. 2009

días extraordinarios

¿Serás, amor...?

Pedro Salinas


Vivimos, ya lo sabes,
días extraordinarios.
Cada instante es una luz
que copa nuestro tiempo.
Cada día, aunque ausentes,
nos acercamos más y más
a los puertos que en la noche
se divisan gracias al amor.

Vivimos, ya lo sabes,
días para fabular este imposible,
para llorar de ansiosa esperanza,
para tornar más fácil el miedo
que se instalara a su antojo
en lo más recóndito del alba.

Días extraordinarios, hermosos,
tal una víspera ciega por cumplir.
Somos la incesante promesa,
que culminará con otro día
abrazados en la vacilante luz
de un final siempre pospuesto.

8 feb. 2009

hacia el mar

Se le hizo extraño hablar de amor
ante aquel mar enigmático.
Quizá fueron la tarde y el olvido.
El corazón, cansado de girar,
se adentro, esta vez como un niño,
entre los ecos grisáceos del agua.
Se le hizo extraño oír su silencio tan cerca,
sentir en sí mismo esa débil constancia,
pues extraño es dar a conocer un misterio
que también es misterio para nosotros mismos.
Ante aquel mar enigmático
se detuvieron por un rato sus sueños.
Fue entonces, en aquella pausa solemne,
cuando él dijo algo, desnudo. Algo…
No sé bien qué frase imposible,
qué anhelo secreto,
qué verbo incesante de olas rompientes,
de barcos azules e infinitos espejos.

7 feb. 2009

herederos del desengaño

Pasado el tiempo del delirio,
este insensato y continuo intento
de triunfar sobre la mediocridad,
parece corresponder en estos días
a la torpe maniobra comercial
de un pobre adolescente enloquecido.
La fortuna es tan lejana y tan oscura
que debo refugiarme en ti,
en la distancia que nos une,
en el cálido fuego que trabajo
a través del amor por las palabras.
Desde una dudosa esperanza,
trato de vivir acorde al volátil sueño
por el que tanto he fracasado.
Y aunque pesen todos los caminos
que he tomado inconscientemente,
tú sigues ahí, haciéndome ver
la senda que transitan aquellos
que, sin haber hallado el éxito,
se aman con palabras más sentidas,
más hermosas, más vivas todavía
que las de cualquier libro escrito
para dar sentido a una mentira.

6 feb. 2009

confidencias de un desconocido

Noches hay, largas noches
para sincerarnos sólo con la muerte.
Y el resplandor de ciertas verdades,
el triste brillo que aún convoca
lo mejor de nosotros mismos,
no podrá excluir por siempre
las sombrías consecuencias
que trajeron nuestros actos.
Noches hay, largas noches
de palabras puras y misericordia.

Confíate siempre a alguien
que no dé importancia alguna
a lo que digan de tus pecados.

4 feb. 2009

consuelo

Tal vez yo elegí sufrir por ti,
decorar mis noches plenas
con la sombra ajena de un dolor
que no sabe ni recuerda.
Desgarrarme fue la alternativa
que solamente a ti te ofrecí,
la que pesó el deseo al alba,
cuando el amor, ángel insomne,
te rozó el corazón con mi palabra.
Amor, déjame al fin morir en ti
o soñar que muero en sueños.
Como esos mártires sagrados
que saben el sentido de la vida,
déjame al fin hallar consuelo
en las lentas formas de tu cuerpo.

Tal vez yo elegí sufrir por ti.
Y, tal vez, tú merezcas algo más
que este dudoso corazón, calcinado
por las noches rotas en tu ausencia.

para unos pocos

A los que buscáis la tristeza
desamparados por el amor
y heridos por las estrellas.
A los que, desesperadamente,
os olvidáis de vosotros mismos,
y a fin de perdurar amando,
lloráis por la huída inevitable del deseo.
A vosotros, en definitiva,
lectores elegidos por un loco azar,
encallados hoy en la extraña orilla
de una playa infinita sin nadie,
donde este poema es la excusa
para dividir el silencio
en sutiles notas de misericordia.

A vosotros os esperaré siempre
bajo la noche arbolada de cipreses,
allí donde un corazón aguarda
ser devorado por los feroces perros
de la soledad más común:
la que abarca nuestra propia imagen,
la que pretende participar del poema
desde la desnuda intimidad del sueño.

Soledad que no alcanza a reflejarse
en la invisible soledad
de nuestros compañeros de viaje.

3 feb. 2009

proximidad

Para Ricardo, por su entusiasmo hacia lo desconocido...


Nos queda por vivir
lo más hermoso,
también lo más terrible.
Pues el pasado que fue,
huyó de sí. Murió contigo.
Nada queda del ayer.
El futuro es, por tanto,
lo único posible.

2 feb. 2009

ser y sentimiento

A mis ojos soy lo que siento.
Y ni el exilio interior
ni la flor enferma de la locura
podrán arrebatarme el calor,
la lluvia o la humedad de esos ojos
que me observan desde el principio.

Soy lo que puede dar de sí
un corazón hambriento,
porque soy más de lo que soy
si alcanzo a sentir lo que sueño.
Amo a través de la palabra,
de la carne, del tiempo que me queda,
amo lo que tal vez no será verdad
y lo que mañana tal vez lo sea.

No sé qué seré a tus ojos,
no sé si verás la forma
con que me protejo del tiempo,
la luz que guardo en secreto,
si sentirás la brisa que a veces
se interpone entre mi corazón
y la muerte inútil de un verso.

No sé qué será la realidad.
Pero soy la ternura, el dolor,
la amistad y el silencio.
Soy el amor que te entrego,
aunque tú sólo sientas
el corazón que me das
si te busco en mi sueño.

1 feb. 2009

lugar habitado

Habito mi lugar en un mundo
que no es delirio ni muerte,
más bien un paraje en la sombra,
rincón de nubes presurosas
que habito por capricho del viento.
Porque la soledad no me asusta,
te escribo ante las últimas lluvias,
desde la melancolía solemne
que habita las dudas del héroe
cuando no puede vencerse a sí mismo.

Hoy es esta mi suerte:
vivir lejos de ti, vivir impaciente
y esperando el transcurso del día.
Porque, al final, tarde o temprano
tendré que volver a verte
en un lugar no habitado
por la soledad o el olvido.

Pues tu sitio, sombra o futuro,
también yo habitaré...
Aunque tan sólo sea momentáneamente,
serás el lugar que albergue contigo.