28 dic. 2008

este futuro

Todas las canciones de entonces
guardan en su fondo de inocencia
la melancolía incierta
de una despedida tan azul
como el inevitable olvido.
Aquellos rostros nuestros,
aquella constancia,
las derrotas con las que ganamos
el lento devenir de la palabra,
incluso la paciencia que perdimos
intentando controlar nuestro destino.
Todo, hasta nuestro corazón de entonces,
es hoy fría hechura de silencios,
pasión calcinada por los ojos y el fracaso.

Nuestra historia es un reloj
bruscamente detenido
cualquier tarde de aquellas.

A quien nunca le fue propia la noche

A quien nunca le fue propia la noche
y nunca le será de luz la razón del día,

a quien huye de sí, porque piensa
y siente que su corazón es nada,

a quien desoye el ajetreo unánime
y violento de sus dulces semejantes…

A quien vive negando lo que ya sabe:
¿qué infierno le reserva el ansia
de soñar cada día
otro mundo probable?

A quien nunca le fue propia la noche:
¿le corresponde vagar sin resuello
y ser lluvia furiosa, sangre y silencio,
tiempo inasible de sus últimas fuerzas?

¿Y qué días son estos, amor,
qué días terribles nos llenan los cuerpos
de humana tiniebla,
de indecible cansancio,
de amor imposible a tus ojos sin sueño?

25 dic. 2008

plegaria

Señor, somos tu furia, somos ángeles
que en vano han pretendido
merecer sin más esta locura.
Sabrás que ya sólo buscábamos
ser también favoritos de tu luz,
abrirnos paso cada día entre tus sombras
y llorar hasta perder el paraíso
que guardas de nosotros en tu fuego.
Señor, somos mortales,
vivimos de la carne y el delirio
y a veces tememos ser iguales a ti.
Pero somos ángeles, Señor,
ángeles furiosos que te escuchan,
que te aman, quizá, porque no existes.
Y quizá porque nosotros
tampoco hayamos existido nunca,
te amaremos todavía, aunque el cielo
esté tan frío como ciega está tu noche.

23 dic. 2008

El poeta y el sabio

Es privilegio del sabio comprender cual ha de ser el camino correcto de cuantos se abren hacia el horizonte. El sabio observa la posibilidad al mismo tiempo que todo lo real, entiende que siempre hay alternativas, rutas imprevistas que conducen a puertos de aguas calmas. Es deber del sabio comprender que siempre habrá un más allá, un perfil secreto en el que se adivine la esencia de las cosas y su inevitable futuro. Así pues, el sabio ilumina a los perdidos y a los que quieren ir siempre hacia lo mejor de sus vidas.

El poeta, en cambio, es aquel que se obstina en definir lo que no comprende, llegando a traspasar los límites de lo interior para responder las preguntas de quien se lee a sí mismo en sus versos. Se podría decir que el poeta, a diferencia del sabio, sólo conoce el camino de lo que es, mas no el de lo que debería ser. Y en el camino que es, recorre a su manera un mundo infinito, indefinido: abstracto. Un mundo al que la palabra llega también en la forma de lo que es, de lo que sólo se puede aprehender sintiendo desde la perspectiva directa de lo hallado. La palabra reconstruye la emoción del mundo del poeta en otro lugar, aunque nunca puede rehacer este por completo. Pero al menos da de sí lo esencial, las huellas más humanas que el poeta vislumbra en el hermoso caos primero de su percepción.

Así pues, el poeta debería saber, le gustaría abrirse camino hasta la altura secreta del conocimiento, pero su destino está escrito en las piedras y en las aguas de un paisaje que aún no puede comprender.

22 dic. 2008

irresoluta

No está en mi mano cambiar.
Es la vida irresoluta
la que accede a desnudarme
llevándome hacia mí mismo.
Es la vida
la que deja en mi memoria
una muerte tras otra,
un sedimento de sombras,
una hora pasajera
por la que ciertos amores
viajan todavía.
No está en mis manos esto que soy.
Mi yo es ajeno a sí mismo,
se pierde en negros silencios,
y muda de rostro al volverse
hacia su propio reflejo.

No soy yo, amor: es la vida.
La vida irresoluta
es la que escoge el momento
en el que todo cambia de forma.

21 dic. 2008

confidencia

Conoces de mí tantos secretos
como extraños nombres ciertos
conocen otros de la muerte.

¿Sabes ya cuánto he soñado?
¿Has medido mi sonrisa?
¿Has hallado todos mis temores
en lo más hondo y desnudo
de un abrazo casual,
de un instante casi perfecto?

Tanto de mí conoces,
que al mirarme así,
desde tu cercana impotencia,
me arrebatas el sentido de mi nombre.
Y entonces soy también aquél,
el desconocido a quien amaste
cuando yo era todavía
una atmósfera sutil, sombra incompleta,
que se acercaba despacio a tu mente.

Pues soy lo que sabes de mí.
Y lo que sabes me supera,
es la sospecha que guarda algún espejo
allí donde una vez, gracias a ti,
reconocí otra imagen de la vida.

17 dic. 2008

geografías del alma

A veces doy gracias por despertar
cada mañana en el mismo punto cardinal
de la inhóspita geografía de mi alma.

No obstante, ciertos días casuales,
un sueño me arrastra hacia otro sueño,
y no sé dónde puedo despertar entonces,
a veces al sur de mi conciencia,
a veces al norte de mí mismo.

Y entonces también doy gracias
por no ser ya el mismo soñador
que buscaba despertar
en el mismo punto cardinal
de la inhóspita geografía de su alma.

la herida

(Poema de hace mucho. De hace tanto que casi no recuerdo...)



Yo quería días de gracia paulatina,
lentos besos sobre las horas lentas,
lento el tiempo y la querencia.
Yo quería el azul inmaculado
que desciende desde el cielo abierto,
desde el temblor de los mares,
quería la verde hierba sobre la colina
que nunca pisé de niño.
Quería amor como se quiere un sueño,
como se quiere el tiempo sobre el tiempo
en que la muerte se olvida
como se olvidan los besos.

Yo no supe hasta muy tarde
que los ojos que adivinan rosas
jamás ven ocultas las espinas.
Las espinas que desde la fatal sombra
fijan su herida oscura en nuestros sueños.

16 dic. 2008

lo que nace por ti

Por ti me asomo a este ávido espejismo,
a este ruido sordo que devora mi silencio.
Por ti de mí mismo espero tanto,
que no puedo anhelar más que otra vida,
otra forma de no morir matando
lo que nace por ti y por ti es llanto.

¿Y hasta cuándo durará el confuso eco
de un perfecto sueño en la memoria?
Ojalá pudiera darte el tiempo
que se abre para algunos en lo alto.
Pero no puedo. Ese tiempo ya me lo quitaron
los amores que he perdido sin tenerlos.

Para algunos, la vida es a ratos una fábula
que concluye con un anónimo silencio.
Para otros, es tan sólo esta hermosa duda,
el sueño predilecto por el que se despiertan
en mitad de un verso o de la lluvia.

Por ti arden sin resuello mis palabras.
Y en esta hora eterna, mi intranquila vida
debería ser esa otra vida que aún te debo.

14 dic. 2008

Nostalgia

Niégame la hora impredecible
en que las calles deban devolverme
la imagen transformada de mi alma.

Cuando el dolor y la rabia,
el hastío, la tristeza o la venganza,
seduzcan a este soñador enfermo,
a este enamorado errante
a quien la vida
tanto ha maltratado por capricho,
aparta con el candoroso beso
el extraño infierno sordo
que ha gestado mi cabeza.

Niégame el verdadero sufrimiento,
que no quiero pensar inútilmente
en la esperanza imposible
de ser otra vez
sombra de lo que ya he sido.

12 dic. 2008

La última palabra

Qué silenciosa la muerte…
Qué tranquilidad siniestra
la del lobo que observa su presa.

Al final del poema se desvela siempre
la infinita esperanza
en otra vida más leve.

Pero qué silenciosa la muerte.
Y qué firme aparece
tu nombre en mi conciencia.

Esta noche delimito mi mundo,
me adentro desnudo en el reino
que reconozco a solas.
Porque, esta noche,
un amor incierto
me obliga a recordar los sueños
que destruyó la inercia.

Y qué silenciosa,
qué silenciosa esta forma
de doblar sin rumbo las esquinas,
de pedirle más tiempo a la vida.
Qué silenciosa
la hora en que abarcar
la memoria del día.

Si una mañana, al verme perdido,
no escuchas más mi silencio,
pronuncia mi nombre y espera,
que la sola palabra,
por ti comprendida,
podría llenar de sentido mi muerte.

11 dic. 2008

Agua

Amar, sí. Extraer, sentir
desde la humana cifra del corazón
la sustancia febril de un caos invisible.
Sentir, sí: sentir cada poderoso ensueño,
cada ternura oculta que llegue a revelar
la fuerza ensordecedora de todos los poemas.
Destilar desde la sangre en llanto
un alcohol liviano
que pueda superar la herida
abierta tantas veces por la muerte.

Amar, sí. Concedernos todos los instantes.
Vencer, y rechazar cualquier halago.
Ser felices contemplando
la posibilidad misma que da la alegría
contemplando.
Ser felices el uno en el otro
y cada uno en sí mismo
o en su propio infinito
o en su profundo descanso.

Amar.
Tornar la vida el agua esencial
que se ha de beber despacio:
porque se trata de vivir amando,
sintiendo como el que nunca se sacia.

10 dic. 2008

No creas que la desesperación,
último de los verdaderos reinos del deseo,
ha venido ahora para conducirme hasta el alba.
Aún restan días de soledad,
de oscura soledad y escarnio,
de silenciosa vergüenza y frío.

La desesperación, estarás de acuerdo,
nos acompaña por algún motivo.

Mientras dura el sentido del dolor,
mientras queramos aguardar el olvido,
la desesperación, vulnerable, impúdica,
se asemeja a un cielo sombrío.
Un cielo que revela esta condición
de náufrago sin un rumbo preciso,
sin un corazón paciente,
sin un pájaro en la noche
que anuncie la verdad del destino.

Y no creas que ha venido
para llevarme hasta ti,
no creas que he aprendido.

Porque, cuando ella acude,
nos acompaña mientras insistimos:
es la impaciencia sagrada
que una hermosa duda engendra
en la fe de quien soñó su destino.

7 dic. 2008

En algún lugar posible, en esta tierra,
un león, una hermosa y cruel bestia,
husmea el rastro que he dejado en la noche,
el camino que el miedo ha trazado hacia él.

En algún lugar sagrado,
el león me espera y me nombra.

Aun así, hoy, día de sentido cansancio,
me refugiaré en la ternura, en las hojas,
en un tiempo de lluvias distantes,
en la sombra rojiza que cae del fruto,
bajo las formas tranquilas de un viento de estío.

Me refugiaré en algún lugar sagrado,
donde el león aún no pueda tocarme:
en el recuerdo, en la ternura indeleble
que hoy queda de ti
en cada mudo silencio.

5 dic. 2008

El motivo, la mentira

Te diré siempre
que un pájaro es la muerte,
y el delicado reloj de la paciencia
es en realidad nuestro deseo
teñido de importancia.

Te diré que en esta hora
he asesinado la lluvia y el motivo
que brota como un llanto de mis ojos.

Que no tengo más razones:
mi condena siempre ha sido leve.
Y aún es alargada mi memoria.

Lo único que puedo hacer ahora
es mentir acerca de mi sombra,
decir, tal vez, que no recuerdo,
que no he sobrevivido dignamente
al juego favorito de la suerte.

4 dic. 2008

Final del círculo

Despacio se mueve la noche.
Y yo, que desconozco el sentido del amor,
trato de apresar toda la belleza
que la muerte de su luz nos arrebata.

El viento ruge por entre los bosques
conquistando la voz clara del silencio.

El viento se apresura a cifrar
el humano vacío de la noche.
Pero ya nada importa:
hoy también te buscaré
en aquel negro camino
que deja tras de sí la madrugada.

Porque es fácil, amor,
dejarse llevar lentamente,
no tratar de vivir,
no soñar con la muerte.

Porque es fácil amar,
vuélvete para mirarme.
Que la noche avanza,
y es un círculo la nada.

2 dic. 2008

Nunca sé a ciencia cierta
por qué la tristeza.
Aun así, hay días que se instala conmigo
en la difusa concepción de mis sentidos,
y ahí permanece su tiempo, intranquila,
recordando conmigo sus cosas,
inventando prodigios, callando,
haciendo real el ruidoso silencio
de las horas difíciles.

Permanece conmigo, me asombra,
y luego, sin mediar llanto ni sueño,
me abandona fríamente
a la suerte de todas mis noches.

¿Por qué? ¿Quién le dijo que viniera?
¿Quién que se marchara así,
sin antes haberme explicado del todo
su triste vocación de inocente?