29 sept. 2008

Mejor dejar atrás
este absurdo soliloquio en negro
que abriría más tumbas entre nosotros,
mejor comprar flores de domingo,
en lugar de cadenas para el olvido;
prefiero leer libros que me desnuden,
antes que recordarte que la poesía,
pese al amor y a las nubes,
está cargada de silencios sin lluvia.

Porque mañana
la única solución posible
será estrecharte otra vez entre mis brazos,
estrecharte siempre,
hasta que tu sombra me deshaga el alma
en blandos pensamientos de ternura.

Porque es tiempo de pedir más, amor.
Es tiempo de acercarse al horizonte
con una mano vacía de temores,
y otra llena de terribles distancias.

Tiempo de tornar el tiempo en nada,
de escribir la vida con más vida,
de insistir con palabras que resuenen
en lo más profundo de cualquier drama.

27 sept. 2008

De algún modo me sustentas.
Me niegas ya la muerte,
y así entiendo que la vida
es el forcejeo alegre
de un niño que juega a conmoverte.
Pero de algún modo me descubres,
y el amor continúa pese al juego.
Pese al juego
ya me niegas la inocencia,
y así entiendo que la muerte
es la lucha del que pierde,
es el juego del que asume
que en la vida no hay más reglas.

De algún modo me sustentas.
De algún modo me doblegas.

De algún modo.
El amor es ciencia de espejismos.
De algún modo es más de lo que ofrece.

24 sept. 2008

Desde tus ojos es más cierto
el modo en que la noche nos transforma.
Desde tus ojos parecemos muchos,
y somos la suma de dos rostros.

Amor, todavía sabes contemplar
las ilusiones que pasaron,
el sentido cambiante del deseo
o ese ángulo que tan sólo observa
la mirada perdida del viajero
o los ojos nocturnos de algún gato.

Aunque por amor cambiemos,
desde la luna oscura de tus ojos
se adivinan nuestras huellas:
la nada inexistente de los años,
la mentira de lo que pudo ser
o el futuro que jamás soñamos.

Pero es más cierto que soy otro
cuando tus ojos dudan de mí,
porque morimos
al no hallar el modo de ser más,
ni de ser sólo
el terrible afán de luz
que podría revelarnos.

Y he aquí la noche, amor.
He aquí el tiempo que ha pasado
sin saber que éramos nosotros,
los que juntos recorrían
el oscuro cielo del asombro.

22 sept. 2008

Sabes que no hay verdad que nos refleje.
Lo sabes, amor.
Sabes bien que una sonrisa
sólo vale la luz total del mediodía,
que un abrazo
sólo oculta la miseria
de una compañía innecesaria.

Cuando se niega la emoción, muere.
En su lugar crecen constelaciones,
lluvias melancólicas, versos.
La soledad puede parecer luego
una realidad invertida por el sueño,
puede parecer la soledad
esa situación
que algunos tratan de remediar
escapando de sí mismos.

Así todo se llena de multitud.
Porque cuando la emoción muere,
es imposible escapar de esos silencios
que crecen escaleras abajo,
tras los peldaños que descienden,
que determinan cualquier pensamiento
desnivelado por la duda.

Así todo se llena de multitud.
Y, ante la multitud,
el corazón sólo sabe fingir
la absoluta soledad
de un añorado deseo.

20 sept. 2008

No habrá nunca distancia entre nosotros
que haga ciertas las constantes despedidas.

Nosotros, los amantes solitarios
que hablamos desde el frío de otro tiempo,
no conocemos aún
la noche en que sentir seguridad
junto al cuerpo que hemos liberado.

Aunque lleguen con el frío las palabras
débilmente interpuestas
entre el amor y el olvido
Aunque haya sido invierno,
el poema sigue su curso irremediable
para que en algo amemos ese sueño
que nace cuando lo que sentimos
domina cada gesto.

Contempla mi corazón a solas,
y dime si no ha presenciado tu ausencia
en lo más íntimo de la oscuridad,
tras la niebla perversa del vacío,
sobre los ojos mudos que aquel extraño
fijó hace tiempo en mi cordura.

Dime si mi corazón no ha sentido
la misma rabia que me invita
a conocer tu soledad inmensa.

17 sept. 2008

Si creer es amar sin saber por qué amamos,
si amar es creer sin saber qué sabemos,
tal vez el amor sea nombrar lo innombrable,
creer lo increíble, saber qué sentimos.

Amor, tu duda se eleva hasta el silencio,
hasta la posibilidad de negar cada palabra
crece tu humana vocación de esperar la muerte.

Amor, tu duda mata, pero tu voluntad lastima
cuando no hay más fuerzas para creer en nada.

¿Cómo creer en ti, amada,
si tu verdad es la razón de mis dudas,
si mi canción es la canción de la muerte?

¿Cómo saber si es la imposible nada
la verdad que hay detrás de esa sombra,
de ese viejo silencio que sin ti me acompaña?

16 sept. 2008

Lo importante no es la verdad.
Lo importante es defender
honestamente
un sueño que ha costado el paraíso.
Un sueño que fue todo,
del que pronto no quedará nada,
salvo una verdad sentida,
escrita en el mal libro de la decepción.

Lo importante no es mentir.
Lo importante es salvar
el fuego que le arrebatamos a la vida.
Y soñar. Medir el horizonte
con la tierna escala de tus manos:
que nadie se atreva a negar
que a veces tú creíste en lo imposible.

Pero, recuerda,
lo importante no es tan sólo amar.
Lo importante es palpar la realidad
en lo más dudoso de la madrugada,
regresar viva del olvido,
soñar una verdad
que bien podría ser la vida.

Lo importante es necesitar a alguien
que necesite ser alguien contigo.

Lo importante -ya lo sabes, amor-
es vencernos a nosotros mismos,
hacer que nuestro juicio dé de sí
ese tiempo en el que entremezclar,
aunque tan sólo sea por momentos,
lo más importante de nuestras vidas.

Instantes presurosos que serán
recuerdos totalmente necesarios,
luces claras en la oscuridad.
¿Soy todavía el paisaje que añoro?

El espléndido paisaje adolescente
que la desesperación hizo hermoso.

Debió amanecer sin futuro
para que mi amor despertase,
para que aquel paisaje,
mitad amor, mitad día nublado,
abriese su luz hasta extinguirse
tras la difusa historia
de los hechos comunes.

Ahora soy otro paisaje
más simple que aquel,
más humano que aquella belleza.

El paisaje estático de la nostalgia,
el paisaje gris, que tornará en nada,
es por hoy mi único reino:
la terrible luz, el espejo
que aún queda vivo en mi alma.

15 sept. 2008

De todo lo que me somete,
sólo quiero lo que es mío:
ese mal necesario,
ese dolor corriente, inmerecido,
por el que un hombre es también digno
de la alegría casual
que nace sin motivo.

14 sept. 2008

No hay más allá de esta hora
dolor que pueda perdurar contigo.

Que si el alma sufre todavía
y el tiempo de las flores se marchita,
será cierto que el verdadero olvido
es la única forma de cambiar el futuro...
Y de aceptar, por tanto,
ciertos sucesos
que, de otro modo,
te harían distinta a mi juicio.

Aprende, pues, a medir el tiempo,
a dejar pasar cada día
las aguas fúnebres de la sombra.
Que aquella que te habita
aún sabrá entender la vida
y el ritmo cotidiano de su historia.

No hay más allá de esta hora
dolor que pueda perdurar contigo,
que has sentido tu propio camino
estrecharse hasta dejarte sola
conmigo.

12 sept. 2008

La ciudad tiene un alma sucia y gris.
Y la vida en la ciudad consiste
en negar
deseperadamente
nuestras soledades grises,
sucias de rutinaria muerte.

Es fácil suponerlo:
aquí no hay argumento
ni final feliz para nosotros.
Pero, si amamos obstinadamente,
dejémonos llevar por la palabra
para que algún día
la vida,
esa que negamos,
pueda parecer distinta.

10 sept. 2008

Calla. Son los pájaros.
La incierta noche desolada
hace cantar el dolor.
Cantan para nosotros,
amantes que atendemos
a cualquier fulgor arcano
de la eterna naturaleza.
Y saben nuestros nombres
porque conocen nuestros lazos.
Son los pájaros. Anuncian
la muerte que ya pasó,
el tiempo del fracaso,
angustia de estrellas solas
vislumbradas en el llanto.

El amor puede ser terrible
tras el canto de los pájaros.

9 sept. 2008

para ti, con un incierto tono de ironía,
que acaso querrá advertirnos
sobre los pormenores del orgullo.


Quieres hacer de mí ese reflejo
que se mire a cada rato en tu nombre,
de mí esa voz
que te llame por tu imagen,
quieres que renuncie a todas mis tristezas
con tal de no mirar a donde miro.

Te gustaría que fuera tu enemigo
para poder firmar la tregua cada tarde.
No sé, tal vez quisieras,
tal vez te agradaría en algo
que llorase solo,
como el niño que fui antes,
porque sé que sabes consolarme.

Aunque pienses cincelarme,
has de saber, amor,
que siempre he fracasado
tratando de cumplir la vocación
de quien creyó perfeccionarme.

8 sept. 2008

Sentados todavía
en la orilla cotidiana del vacío,
tratan de regresar al mundo
con la azarosa corriente,
con la vida que fluye
hacia otro puerto distinto.

Los restos prescindibles del naufragio,
la desgracia que sueña a la deriva,
los nombres que recibe el horizonte
despiertan la sospecha de un sentido
ahogado cada día por su sombra.
Y todo, hasta el océano,
parece terminar aquí,
en la vertiginosa orilla
donde mueren
lentamente
los náufragos del sueño.

Creyeron que la vida
podía ser febril pero inocente,
hermosa,
pero no más que la muerte
que acecha en la locura del salitre.

Sentados todavía,
ajenos al mundo y a sí mismos,
escuchan como rompe el oleaje
contra la melancólica orilla
que así observan impasibles.

Nada más ha de suceder hoy,
lo saben perfectamente.
Pero, aun así, la vida
consiste casi siempre en esperar.
Consiste en olvidar y hacerse fuerte.
Aunque tan sólo sea para naufragar
una vez más, y ser una vez más
acogidos por la rabia que los diferencia.

A veces la experiencia se demuestra
negándose a aceptar destinos como este.

7 sept. 2008

Bien sabrás, porque ya has vivido, que nadie puede acertar su juicio con la dudosa historia que no conoce. El pasado, por difícil que fuera, es el solitario recinto que sólo a cada cual corresponde. Y, sin embargo, lo más probable es que alguien trate siempre de consumar en ti la sospecha surgida, las más de las veces, de una triste, aunque poderosa envidia.

Incómoda situación la que nos conduce a mentir para preservar la inocencia.

6 sept. 2008

La nostalgia, ese saber impuro,
melodía desolada, imborrable;
reloj que huyó de lo que fuimos.

Cómo no añorar los juegos que pasaron,
las calles de la infancia,
el tiempo puro en que creer,
el querer infinito que lo cercaba todo,
que dejaba impresa una oración
allí donde el olvido, ese silencio,
tornaba siempre hacia el poema.

Estas horas de lluvia
nos acercan por momentos
al borroso esfuerzo, a la razón
que un día supusimos
el oro ilícito del instante nuevo.
Estas horas de lluvia y ese espejo
nos recuerdan a veces
la dudosa conciencia,
la sospecha inocente
de una felicidad imperfecta.

Así crecimos
hasta alcanzar sintiendo
la fatal memoria de la luz.
Hasta recordar que, hace ya tiempo,
fuimos más de lo que todavía somos.
Creo en ti cuando creo en lo que siento.
Cuando creo en lo que siento
hago versos con la cifra de mi sombra,
reniego a solas
de todas las verdades y los hechos,
oscurezco mis recuerdos
y desnudo en mi cabeza tu imagen infinita
con la ciega intención
de acelerar mi regreso.

Cuando no creo en ti,
no creo en esto
ni en nada que suponga estar despierto.

Aunque seas distancia todavía,
aunque duermas más allá de mis inviernos,
amor, aunque a veces vivas sin creer en mí,
creo en ti cuando creo haber hallado
un sentido a este silencio,
cuando llueve sin descanso,
cuando muere un pájaro en secreto,
cuando amas y la vida es el atardecer perfecto
que avanzase conmigo hacia la noche.

5 sept. 2008

Hemos aprendido del daño fácil
la triste hora silenciosa
que atraviesa el mundo si sufrimos.

Si este amor loco de esperanza
enterrasemos bajo una simple duda,
ocurrirían despacio entre nosotros
los irremediables, oscuros pasos
de los años solitarios
que ocultasen el verbo claro del perdón.

Acaso presenciaríamos también
otro ayer posible y diferente,
otra juventud ingenua y otros sueños,
otro tiempo para ser lo que expresamos,
y también para sacrificar aquel rencor,
con tal de pasar otro día entero
abrazados bajo el mismo techo.

Pero hemos aprendido sin remedio
que el amor necesita mucho tiempo,
porque por él debemos confesarnos
el daño que quedase siempre impreso
detrás de cada hermética respuesta.

4 sept. 2008

¿No es la vida algo extraño?

El amor que ronda el almanaque,
la ternura transparente de la brisa.
El cielo que el invierno necesita.
La huella de los astros y tus ojos.

No puede ser más sencillo,
pero, a veces, parece incomprensible
que el mundo se conmueva sin nosotros,
que giren los silencios de este modo.
Que nazca por azar un horizonte
después de contemplar el mundo propio.

¿No es la vida el modo en que solías
mentir lícitamente, pero en vano,
acerca del amor que no sentiste?

¿No es la vida esa imprudencia
que devuelve nuestros sueños a su altura,
que nos trae la verdad de cualquier modo?

¿No es la vida algo extraño?

raíz (II)


1 sept. 2008

Todo lo que un hombre puede merecer,
sus rápidas horas de felicidad, su esperanza,
el amor que guarda entre sus versos,
la sombra inexplicable de esos sueños
que debieran perdurar más que sí mismo;
todo está tocado por la luz de sus palabras.

Un hombre es la medida de los actos
que cada día explican su presente,
un hombre es el tiempo que dedica
a soñar una verdad, a tender mágicos puentes
que puedan acercarle lentamente al infinito.

Pero a un hombre le corresponden tan sólo
aquellas cosas que haya nombrado realmente.

Hasta que no decimos vida, amor, tiempo, muerte;
hasta que no hablamos por nosotros mismos
el bien que anhelamos a nadie pertenece.
Y aún está muy lejos del deseo primero
el corazón que pretende amar un sueño de nadie.

Todo lo que decimos entonces
es el eco furioso de otro eco,
la voz muerta de un claro silencio.

Hasta que un día pronunciamos
sin asombro alguno
el nombre puro que realiza las cosas,
que nos lleva a reconocer su existencia,
la esencia de aquello que fuera un enigma
por estar más allá del verbo preciso.

Entonces decimos: vida.
Entonces decimos: siempre.
Y acaso cada cosa merecemos
cuando hemos comprendido su forma,
porque es simple su modo de estar en nosotros.