29 abr. 2008

El secreto de vivir
debe superar la cifra calibrada
que emana de mis versos.
Mi vida debe ser
la vida que adolezco,
no el dolor de atisbar
la sombra de otra vida:
el sueño por el sueño,
la fuga calculada,
la vida del poeta –esa–
está escrita para todos.

La vida que adolezco,
el grato mediodía
debe abrirse más allá,
más lejos
de cualquier preconcepción
que me haga suponer
que existo porque pienso.
Porque existo.
Y eso no es suposición,
no es fábula ni secreto.

Existo.

Y la existencia
no podré nunca definirla
con la ciencia gris,
ni con el arte austero
que mi pensamiento crea
en busca de un fin para sí mismo.

Porque, en busca de ese silencio,
pierdo la palabra y sueño
que las palabras son la vida,
que la vida es esto,
que esto son palabras
escritas porque siento
lo que no entiendo.
Entonces pienso
que, en realidad,
no existimos
ni yo,
ni mis sueños,
ni tú, ni el amor,
ni el silencio.

Que sólo existe
lo que no tiene voz,
el milagro inútil
de la muerte
que el deseo
le reserva a los poetas
que huyen del pensamiento.

27 abr. 2008

(rescripción)

Lejos, en el fondo que devora la palabra,
donde la razón duele porque es nada
el amor fabrica oscuras ventanas,
visiones abiertas a la tierra del secreto,
que a ratos manifiestan en silencio
las profundas cavilaciones del dolor.

Yo, que he velado hasta el olvido,
te he visto pasear por esa tierra de nostalgias,
impregnada de reminiscencias doradas
que la blancura de ningún espejo
podría descifrar…
Porque sé que mi tiempo está contigo,
sé que toda soledad es soñada
en el límite infinito de esta espera.

25 abr. 2008

Soy el tiempo que merodea febrilmente
por los negros pasillos de la noche.
Fuerza pura que supera al sueño,
mi nombre es el secreto que describe
la ciencia aciaga del olvido.

Conozco la verdad de la inocencia,
mas no la digo porque entiendo
que la niñez es un pájaro aterido
que no sabe volar en mi presencia.

También la juventud,
ese claro cántaro de fuego,
está sujeta a mis caprichos.
Soy la sombra que ciega su horizonte,
que la aleja, cada día,
de la simple gracia que pretende.
No sabe que el saber es privilegio
de esos viejos azorados
que urden sus mentiras bajo el cielo.
Son ellos, los olvidados,
los únicos que entienden
que la vida ya vivida
es la única que cuenta.
Pues el pasado inalterable,
no el futuro,
es el único dominio lícito
que los hombres aún abarcan
cuando el corazón fracasa
y la vida se extingue lentamente.

22 abr. 2008

Mujer frente al Guadalquivir
















Cada vez que un hombre despierta,
y abre los ojos y recuerda
que el sueño que soñase
se sustenta de aquello
que todos necesitáramos,
de un despertar soñando,
de un vivir por algo a ciencia cierta.

Así, cada vez que alguien despierta,
busca su alegría, su diáfano canto
en el tejido de esperanzas
que para sí dispuso
el unívoco transcurrir de lo pasado.

Cada vez que alguien despierta,
y busca su alegría en añoranzas
que un sol primero pusiera en su camino,
pudiera estar buscando la sustancia misma
del sueño de la infancia.

Acaso el sol primero de la vida
sea la única luz que el hombre canta,
puede que más allá del despertar
sólo quede la nostalgia,
el azul mudo
que impregna la memoria
del claro sueño de la infancia.

21 abr. 2008

Paisaje Urbano


Llévame, algún día,
al sur que nadie más habita…
que la soledad contigo es todo.
Contigo estoy a solas con la vida,
desmenuzando el sueño de vivirte
para que un pájaro no anuncie nuestro otoño.

Descenderé, algún día,
por la raíz temprana de tus huellas
para perderme de una vez en esa tierra
que a nadie más ofreces.
Sé que si estuviera al otro lado, contigo
la madrugada sería un festejo de querencias,
en lugar de esta extraña sombra, azul y fúnebre,
abatida con premura sobre el polvo.

Me duele el mundo cuando hablamos
y el mundo se entromete,
con su ruido huraño de cadenas,
para poseer nuestro secreto enamorado.
Me duele el mundo.

Contigo estoy a solas con el aire,
con la luz viviente y la ternura
que abrieran su camino
en nuestro febril mundo de nadie.
Contigo estoy a solas con la vida
que abriera sus balcones amarillos
al cielo ilimitado de la ausencia
que nadie más advierte.

16 abr. 2008

El azul impreciso de nostalgias,
que vengo a escribir porque estoy vivo,
impregna las paredes y el silencio
de un modo más o menos cíclico.

El tiempo es un animal herido,
que vaga por las sombras del ocaso.

14 abr. 2008

No sé negar la triste duda
que a veces duele como un verso.
Aún me espera la ventisca
en tus ojos de ausencia pura
y a solas equivoco los relojes.
Mientras tu sales al camino
escrito en tu recuerdo,
una lluvia o un presagio
te roban el silencio de lo dicho.
Sé que no estoy contigo,
que escogemos la palabra
porque brota en los escombros de la noche,
igual que una esperanza brota a veces
en el desierto de toda soledad imperfecta.

También sé
que, igual que la esperanza,
la palabra es un camino que no llega
nunca hasta su supuesto destino,
que aflora en horas desoladas.
Igual que un vástago del sueño
que despertase al mundo
en nuestro reino difuso
de voces e intuiciones claras,
la palabra está llena de silencios,
de dudas vanas, como este amor ingenuo.





La locura del pájaro que cantó
tras la sombra más alta,
que cruzó la oscuridad
de una madrugada infinita,
que voló, que sintió, llamó y dolió
para adentrarse solo
en mi conciencia desnuda,
la locura de ese pájaro secreto
era mi propia locura hambrienta,
que escuchó su propio canto,
que olvidó su propio sueño
en mitad de una noche incierta,
en la que mi propia naturaleza
era un pájaro que cantaba
dominado por un abismo,
por una madrugada abierta
que contempló eterna
al propio niño que escuchaba
el silencio azul del alma inquieta.



12 abr. 2008

Te pierdo en mis silencios,
cuando más alta es la presencia
desconocida del secreto
que ocurre entre nosotros.
Te pierdo en multitudes,
en paseos razonados,
en conversaciones que limitan
con la palabra herida del olvido.

Te pierdo si me entregas,
abriendo valles y ventanas,
tu nueva forma de quererme.
Porque eres más de lo que entiendo,
eres sol y viento, primavera oscura,
sueño errante que abre su misterio
al despertar la duda,
no puedo darte más palabras
que las palabras en que creo.

Te pierdo porque te quiero
como se quieren las cosas
que duran mientras las miras
con los ojos del comienzo.

Y todo es empezar, me digo.

Todo es partir a diario
del despertar primero,
alzar el mundo y la palabra
como si no existiera el tiempo,
como si la muerte fuera sueño,
fábula terrible, error humano
que enmendará el deseo.

Te pierdo.
Y cuanto más te alejas,
más cerca siento
este amor difícil
que renacerá de nuevo.

11 abr. 2008

Porque vagas en secreto,
a solas tras la lluvia,
e iluminas este abril
de memoria cristalina
y las sombras, a tu paso,
son un eco de la sombra
que huyese febrilmente
de nuestro tácito reflejo.

Y sin embargo, sueñas.
Porque el cielo de los otros
es el cielo que contemplas.

Porque amanece es tarde
para todas las estrellas,
pero no para ti,
que vagas en secreto,
a solas tras la lluvia,
y, sin embargo,
sueñas con el fuego
que arderá un día
en nuestro delicado corazón
de palabras vivas.

10 abr. 2008

Mi historia son pasajes inconclusos
leídos o contados al azar,
escritos en las páginas de un libro
que no podrá ser escrito. Amor,
la vida que te ofrezco, las celebraciones
acordadas sin motivo en nuestros sueños
tienen un matiz de lejanía.
El camino que cavilo entre las sombras
son las tristes huellas fugacísimas
que dejaran la palabra de tu olvido
escrita en la orilla del mar de mis errores

Amor, la vida que te ofrezco
son palabras que no podrán jamás decirse,
medidas y arrojadas con desesperación
al fuego cotidiano del secreto.
Palabras, amor,
que no terminarán nunca de formarse,
ni de arder humanamente
junto al sueño que queda de nosotros.

Quizá
la soledad sea tiempo
de decir, de nuevo,
lo que ya fue dicho.
Lo que ya escuchamos.
De nuevo.

8 abr. 2008

Sueña, corazón.
Sueña el tiempo de la sombra ajena.
Sueña el sueño del poema en negro,
infinita mirada, infinito sueño de ojos ciegos.
Sueña, corazón. Sueña y ama.
Ama el hondo sueño que te habita.
La música que arde en la palabra.
Ama el cuerpo que en tu memoria dicta
el orden que en la noche te hace carne y nada.
Ama, corazón. Sueña.
Sueña en soledad tus sueños.
Soledad viva en la palabra,
soledad que busca claridad y silencio,
en la que se confunden días,
nombres y esperanzas.

Sueña, corazón, sueña.
Que tu palabra, escrita,
es como el beso que al recuerdo llama:
hermosa como el beso que llegará un día.
Que tu palabra, corazón, tu palabra
es la verdad que sólo entienden los que aman.

Figuras (Versión definitiva)


Figuras


5 abr. 2008

Renazco si tu voz me presta
el milagro cotidiano, la creencia
que revelan las palabras nuevas
de tránsito o de júbilo,
el hallazgo imprevisible
de tus actos más cercanos.
Entonces, mis cabellos son inútiles,
inútiles mis manos, mi vergüenza,
mi sueño de amedrentar al miedo
como el miedo me amedrenta.
Inútil mi palabra y mi secreto.
Inútil todo lo que he sido
antes de sentirte hablando
en el centro infinito
de toda la ternura que adolezco.

Porque renazco cuando dices amar
la cadencia oscura de mis labios,
renazco desde las noches milenarias
que arrojan su viento desgarrado
contra estas pobres manos
que aferro a tu vientre de luz perpetua.
Renazco desde las horas marchitas
que me esperan en la tarde eterna de la infancia.

Renazco y no soy yo. Soy un sueño
que soñaban las gaviotas de tu playa
cuando el mar jugaba con tu asombro,
con tu interminable mirar de ola,
con tu falda de verano.

No soy yo ahora,
ahora no me sirve mi pasado.
Renazco.

3 abr. 2008

La escalera (retocado)


La muerte, porque yo consiento,
me habla de la muerte,
de sueños infinitos que no entiendo.

Mientras un niño triste por tu ausencia
devora el frío y la claridad de nadie,
se me olvida revelar mi alma
-el fuego que me habita hambriento-
ante los nuevos embates del sueño.

La muerte, porque yo consiento,
me habla de los signos que el silencio
escribe a la sombra del silencio.
La muerte, porque no te tengo,
desnuda las palabras que el amor
convierte en sangre atribulada.

Pero si el verso fluye
todo se presiente, todo
busca refugio en la noche
que aún no puede guarecernos.