28 mar. 2008

Por primera vez,
hoy me he dado cuenta,
cómo sólo puede darse alguien
cuenta de algo que ya sabe,
de lo fácil que sería todo
si estuvieras aquí, conmigo,
y no sólo en la música triste
que emana tristemente
de los poemas que escribo.

25 mar. 2008

Pensar en ti conlleva
recomenzar un soliloquio infinito,
voz que el viento dejara escrita
en los ecos turbadores de tu ausencia.
Pensarte, si tiemblan los segundos,
si escapa el verbo al aire,
es la única manera de buscar
la luz al fondo de tus huellas,
de robarle al frío de tu ausencia
ese silencio en blanco
que resuena con tristeza en el olvido.
Te pienso
como se piensan los poemas
que no pueden ser escritos.
Te pienso como se piensan los prodigios
que la noche dice a sus testigos.

Te pienso, mi triste compañera,
porque no estás conmigo,
porque es la única manera
de enfrentarme a la muerte de un poema
que escribiré con sangre.

24 mar. 2008

No me revela la noche
las formas que sugieren tus palabras.
En un laberinto sordo, resplandece
la voz con que me dictas el secreto,
y tu palabra herida es la mentira
que dice la verdad sobre nosotros.
¿Estamos solos pese a esto?

Hemos visto pasar los ríos
que nunca desembocan,
y, sin embargo,
no creemos en la vida,
la vida ciega que atesora
la furia consagrada a lo imposible.

No. La noche no revela
la forma con que dices tu silencio.
Estamos solos pese a tantos sueños
vividos en secreto.

22 mar. 2008

Aquí, en este poema sin luz,
una mujer desnuda
navega sobre la sombra azul
de su propia cordura.
Yo soy su viento.
Yo también conozco
el lenguaje foráneo del sueño,
su rumbo infinito,
la hora perpetua de sol
en que arribar al olvido.

Yo soy su viento.

Ella es la estela
de su propio destino,
promesa azul,
movimiento.

Aquí, en este poema de tiempo,
navega una mujer por amor,
en busca de un puerto errante,
oculto en horizontes inmensos.

(sin título)


21 mar. 2008

Sé que para ti
la lluvia es lluvia a veces.
A veces sueño que reanuda
el tiempo luminoso de los sueños.
A tu espalda duermen los sonidos
que guarda el mediodía,
en tu espalda duermen, recelosas,
las rosas momentáneas del silencio.
Sé que para ti
la lluvia es sólo lluvia cuando
la rabia que presientes te abandona
y sólo queda rabia incierta en las paredes.
En un poema aún no escrito
se adivina tu sonrisa
y una sombra irrumpe
perdida al final de cada verso.

17 mar. 2008

Hermanas (definitivo)


Hay un mensaje, una respuesta
oculta en la huella de nuestras sombras,
un atardecer siniestro
maldice esta función triste
de juegos sin reglas,
de débiles y fuertes,
de promesas
que no pueden ser escritas
en la redondez blanca de tus ojos.
Miraremos al olvido un día de estos,
y olvidaremos como niños la palabra
que escuchamos de boca del silencio.

El mensaje que supongo son tus besos
abriendo mi memoria,
recalcando la imagen de tu abrazo,
las trémulas heridas que la noche
deposita en nosotros cuando amamos.

Y aunque a ratos somos furia,
sangre o canto, olvidaremos, sí, a ratos,
aunque el asombro del dolor sea testigo
de esa rabia que llevamos en las manos.

Hay un mensaje oculto en tus silencios.
Un mensaje que mis palabras van contando.

15 mar. 2008

Cuando la noche abra sus brazos,
cuando la noche enemiga trate
de acogerte en sus abismos,
cuando la noche inmensa ocupe
el mismo espacio que te falta,
cuando la triste noche llegue.
Cuando la triste noche llegue
y no puedas afrontarla
porque en ella habitan tus secretos,
porque en ella duermen los motivos
que el corazón olvida cuando ama,
cuando la triste noche llegue
y no quieras afrontarla,
recuerda que estaré contigo,
porque eres luz o llama
recuerda que la noche pasa
y no puede tocar nada.

Cuando la triste noche pase
recuerda que estaré contigo
porque eres noche y ansia.
Porque eres noche y ansia,
recuerda que cuando el día llega
el amor está contigo
porque tú estás en cada cosa,
y en cada cosa está tu casa.

9 mar. 2008

Espérame

Aunque los perros y las sombras envejezcan,
aunque la dura verdad del tiempo
aceche siempre para apaciguarnos,
espérame. Aunque nosotros,
que no tememos al olvido,
despertemos otro día,
y el amor sea un recuerdo pasajero
que sólo pueda comprenderse
en días negros de tormenta.


Espérame,
aunque la espera sea
una triste blasfemia,
una sombra
lanzada impunemente
contra el sol de la mañana.
Aunque en días como este
ya no podamos esperar nada,
aunque no seamos quien
para conceder el amor,
ni sepamos tanto de orgullo
como para negarlo,
espérame mientras los días
acaso nos ofrezcan pruebas
de que la espera es necesaria.

6 mar. 2008

Un poema de amor
debe basarse en nosotros,
que hablamos a la noche
el idioma de la noche,
que al amanecer negamos
esta distancia innegable,
que al llorar nos reímos
de este amor tan perfecto,
tan lejano, tan difícil
que a veces parece,
que a veces no es
más que silencio
escrito en el olvido

Un poema de amor,
si está inspirado en nosotros
debe basarse en nosotros,
aunque tal vez seamos
lo mismo que cualquiera,
aunque cualquiera no sea
lo mismo que nosotros,
que no somos más de lo que somos,
que no somos menos,
aunque seamos iguales al resto.

Este poema de amor lo escribo
porque quiero decir: es simple,
un poema de amor
se escribe solo y en silencio,
un poema de amor
se escribe para todos
los que supieron amar
desnudos en invierno.

Este poema de amor
se escribe en contra nuestra,
porque estamos solos,
y el silencio es una huella
que a tientas busca otro camino.
Este poema de amor
lo escribo porque sabemos amar
pese al frío invierno
que tanto nos abrió los ojos.

4 mar. 2008

Piedad











En cada poema por escribir se adivina un atardecer sin nadie, una hora absoluta hecha de ausencias, un poema que no es ni puede ser lo que se sueña, soliloquio que la tristeza torna algarabía, inspiración, suerte. Un poema por escribir puede ser esperanza, amor tergiversado, demencia desnuda oculta entre nosotros, demencia de los que amamos, demencia total, por y para nada.

El poema, cuando aún no es poema, es música secreta que el aire arroja hacia la vida. Sueño de barro y fuerza. Los poemas que aún no hemos escrito duermen en el envés de nuestros pensamientos, no escritos con la tinta que destila el ritmo de nuestras palpitaciones y demás inercias que no nos pertenecen.

Amor o muerte… Eso es el poema hasta que la luz lo adivina y lo convierte en vestigio de lo que debió ser grito, sonrisa, lágrima, caricia, mirada, fuga, olvido, o… ¿quién sabe? Tal vez debió ser, incluso, ese poema que escribimos. Porque el poema que es, es inevitable como el amor. Como la misma muerte.