27 feb. 2008







A veces, la senda que dirige al norte nos lleva en verdad hacia el sur. Transitar la vida es alejarse de uno mismo para poder hallar lo que buscamos. ¿Cuántas veces hacia el placer hallamos dolor? ¿Cuántas veces se agotaron los infiernos para procurar la calma? Vivir es errar caminos con esperanza.


1900


25 feb. 2008

He habitado todos los poemas.
Existo en la sombra,
en el número incalculable,
en el agua que si fluye
corre hacia la muerte,
porque no puede llegar
al mar que es su destino.

He vivido tras la noche,
tras espejos rotos,
ante tu dulce rostro:
he vivido donde sólo duele
el enigma de estar vivo,
la verdad de no ser otro.

Han pasado los días,
los años y el fracaso,
la sombra de otro sol
que añoro a cada rato.

Te tuve, y el olvido
me tuvo de su mano.
Te tuve mientras supe
que no tenerte nunca
sería mi epitafio.

Y ha pasado la vida,
ha pasado la noche.
Ha pasado el amor,
la nada y mis hallazgos.

Mas sigo sin saber
si la muerte me llamaba
por amor a la desgracia.
Sigo sin saber
si amar es mi destino,
si el destino es esa fuerza
que me arrastra hacia el abismo
de ser todo o no ser nada.

24 feb. 2008

Para entender esta historia
sería fundamental hablar del deseo,
transcribir el acento de la noche,
despertar para después soñar,
callar para después hablar.

Esta historia,
ya lo dije, transcurre
como sombra a la deriva,
como amor, como historia
que sólo puede postergarse.

Para entender este acertijo
sería fundamental
ceñirse a un argumento improvisado
que gravita en torno a un comienzo
anterior a sí mismo.

Ya lo dije,
esta historia, fábula y realidad,
realidad y espejismo,
acontece pese a sus personajes,
que son materia y olvido,
deseo y canción
compuesta por el destino.

Ya lo dije:
sólo sé sobre esta historia
que sus personajes necesitan
olvidar lo que está escrito,
empezar de nuevo como niños
que nunca lloraron lo aprendido.

Porque esta historia no es camino,
sino huella que no borró el olvido,
es necesario que esta historia
reescriba los retazos que persisten
bajo forma sombría del recuerdo.

20 feb. 2008

Si supiera pensar,
sé que mi sombra diría:
persigue la luz, sueña,
ámate sin reservas:
asume, al fin,
que la locura es bella,
y olvida que yo,
sombra o testigo
de cuanto en ti espera,
soy la razón que te lleva
a detestar el destino.

Que tu corazón no pueda cambiar,
ni sentir lo que no has aprendido.

Olvida entonces que yo,
que siempre he sido tu sombra,
soy sombra por ti, no por ella,
que es dulce canción al oído
cuando dice tu nombre en su sueño.

Olvida que el amor que anhelas
es el amor que te ofrece, perfecto
si eres distinto a ti mismo,
olvida que el sueño que velas
es el sueño de ser lo que fuiste.

Olvida, y luego recuerda:
en eso consiste estar vivo.

Se uno conmigo,
pues tu tiempo se acaba,
y la triste vida
que nunca quisiste
todavía te aguarda,
queridísimo amigo.

19 feb. 2008

Porque hoy no es ayer,
dame el tiempo necesario,
el camino que en tu mano vive,
la serena palabra
enredada a estos versos
-voz que sólo puede perdurar-
dame la magia
que sólo puede acontecer
febril desde tu mundo.

Que de nosotros sólo quedará
el beso guarecido,
el eco de nuestras palabras,
mortal como el deseo
que nace y se desnuda,
y luego, entre susurros,
se adormece.

Porque hoy no es ayer,
dame el beso que renace,
que realiza su propio paraíso
para abrirse al día,
palabra o luz que siempre llega.
Porque hoy sólo nos queda
lo que nunca fue,
dame el tiempo que no acaba:
la flor eterna del mañana.

18 feb. 2008

La palabra no basta.
No basta la palabra certera
para decir la verdad,
no bastan diez,
no bastan cien palabras
cuando la verdad se asemeja
a una noche sin nadie,
a una luz que se aleja.

16 feb. 2008

Ansias de participar del mundo.
Deseos de conjugar,
sin un tiempo preciso,
el verbo absoluto de tu nombre.
Ansias de ti, de abarcar
el gran mundo que transitas,
como si tu propio mundo transitaras,
una mañana tras otra.

Este mundo que me llama
eres tú, inmensidad o cielo:
invitación a adentrarme
en todo lo que la luz toca
para llenar de misterio:
como si tocaras tú, en secreto,
el corazón que te entrego,
y lo dotaras de masa, fuerza,
identidad y presencia:
materia sin un fin perpetuo.

Este mundo que persigo,
que se desliza tras de mis sentidos
es el mundo que vas formando en mí,
que sólo alcanzo a descubrir
cuando el mundo que comprendo,
de algún modo, te comprende a ti.
En su fondo hondísimo,
te llama de algún modo -a ti-
para que llegues,
aunque sea soñando
-sí, de ese difícil modo-
desde ti hasta mí.

El gran mundo o mi mundo:
realidad que sólo comprendo
cuando te comprendo a ti.

14 feb. 2008

Si pudiera ser lo que te doy.
Ser la palabra urgente,
el verbo fugaz y espontáneo
que al oído te digo despacio
si se apresura a morir,
en un segundo aciago,
el día que aguarda en tus manos.
Ser la voz enamorada que sigue,
en horas impares,
tu paso templado de nube
por los jardines que nadie
jamás pisase soñando.

Ser en ti lo que te doy,
ser el amor que has sembrado en mí,
que tú misma recoges
cuando la verdad ha crecido
para tomar forma en la luz,
sencillísimo acto
en el complejo espacio vital
que aún queda entre ambos.

Pero debo conformarme
con la flor que a diario crece en ti,
la flor o el mundo que me ofreces,
que yo también te ofrecí
cuando me deparaste el amor,
el mundo, o la flor
que guardabas tú:
infinita en tu secreta hondura
de amor entregado,
de amor que te entrego
para aprender a vivir.

La escalera (II)


13 feb. 2008

Tú nunca duermes.
Aun cuando duermes
queda un resto de ti,
un resto inconcluso,
como la fecha olvidada
que sucede al destino
cuando piensas en mí.
Si durmieras del todo,
si a la noche pudieras cerrar
tu triste mirada de espejo,
y corregir, en tu sueño,
el sueño que ha de venir,
despertarías del todo
cuando la luz te apuntase
el camino hacia el fin.

Tu sueño tiene algo del día
que llega cuando crees dormir.
Porque un corazón, así, dormido,
siempre sueña lo que no entiende:
la palabra y el beso,
y el camino que conduce a la noche
cuando la noche es un vago existir.

Tú no puedes dormir del todo,
porque el sueño es la muerte
del que no quiere vivir.
Sé que duermes para saber
que el amor que te sueñas
vence a diario a la muerte,
y a diario despiertas
y la vida que encuentras
tiene algo distinto,
un matiz que ya entiendes
y que te hizo sufrir:
mas sabes que no es más fácil
dormir lo que sientes.

12 feb. 2008

La escalera


Todos los caminos parten de la soledad.
Echémonos a andar,
dejemos atrás esta morada triste,
este recinto de frías soledades
que habitamos siempre,
que siempre merecimos
nosotros, terribles solitarios,
nosotros que vivimos
para tomar decisiones
echémonos a andar.

Todos los caminos parten de aquí.
Caminos que conducen más allá,
que continúan y se pierden
más allá de estos sueños terribles
que debemos olvidar.
No sé qué imagen será el amor.
Qué cielo innegable,
qué cuerpo dormido,
qué voz no escuchada
al final de este río.

No sé si será, como el sueño,
esa flor irisada
que una brisa acontece,
o ese fuego que tiembla
cuando el alma no duda.

¿Cómo nombrar lo que un día
parece tornar las palabras en luz,
el silencio en olvido,
el dolor en reflejo
de una imagen vacía?

No sé qué imagen será el amor,
no sé qué canto será la vida.

Pero tú existes, respiras,
exiges la verdad y piensas
que el amor es la verdad que buscas.
Tus ojos te ofrecen la fábula
de existir pese a la duda.
Y pese a la duda existes.

Yo no sé qué imagen será el amor,
no sé qué canto será la duda.

Pero tú existes, respiras…
Y tu imagen ha de ser
más real que todas mis preguntas.

11 feb. 2008

Pero mi amor es constante:
como un río en blanco cambia su cauce
para ser el mismo río que avanza.
Pero mi amor es intenso:
como el amor que se entrega en un día
cuando morir es un arte.

Mi amor es perfecto:
sabe luchar contra el tiempo
y es sombra pura en el aire.
Y también es impuro: es hambre,
hambre y dolor de su propio sustento.

Mi amor es de todos:
porque el amor, cuando nace,
supera la altura del sueño.
(Algún día se expandirá en la noche
como viento de enero o de nadie.)

Pero mi amor no canta: no sabe.

Mi amor cree que amar
es acallar la voz que lo exalta.

Mi amor no sabe sentir
sin sentir que el amor son palabras.

8 feb. 2008

Compañera,
aunque estas horas nuestras
hayan sido acordadas
por algún raro motivo
de distinta manera,
aunque tal vez tú esperes,
aunque tal vez yo hable
y los sentimientos duerman,
y sueñen,
y se sucedan
de manera distinta;
aunque apenas te creyera
cuando no mentías,
aunque nunca es tarde;
debo decir, compañera,
que el amor es un hecho
difícilmente probable.

De nada nos serviría un testigo,
ni la prueba fácil de la sangre:
el amor es un hecho vivo,
idéntico en lo único,
nuevo en su realidad cambiante.
Y aunque esta feliz ternura
ofrezca su tacto inexplicable,
y sus gestos de otro mundo
sean simple creencia de amor,
creencia que por ti nace,
y que me ofreces
por hacerle bien, por dar sentido
al simple sueño de ser alguien,
el amor es un hecho exacto,
difícilmente probable.

Por eso,
y aunque yo deba dejar atrás
este mundo gris,
este arte de lo cotidiano,
debo decir, compañera,
que esto es amor
aunque no tenga pruebas,
o aunque las pruebas sean
este modo de añorar
tu voz
en mis palabras.

7 feb. 2008

Todo lo ha trazado el tiempo,
línea casual, aunque precisa,
que limita con mi sueño
cuando mi sueño es el de amar.

Lo que pudo ser no fue.
Lo que fue, quizás,
pudo no ser.


Tiempo y sueño, sueño y tiempo
se confunden con tal facilidad.
Porque el pasado es lo que fue.
Y el futuro pudo y podrá ser.

Así el tiempo que vivimos, el ayer,
se confunde con lo que vendrá.

Así, esta huida hacia la realidad
consiste en ser lo que ya somos,
aferrados a un sentido
que podría ser casual.

Pero el único sentido que pretendo
es amar.

Amar.

Amar hasta que el tiempo
revele su verdad.

6 feb. 2008

Un día como hoy
dejaremos de ser niños.
El juego que hoy jugamos
es aún pretexto de inocencias,
pretexto que nos fuerza,
sin ser niños, a ser parte
de un amor sin rumbo,
errante como el cuerpo
que busca su presencia,
su tesón, su brillo.

El amor es paciencia.
Este juego de huellas,
de límites sin norma,
de caminos fugacísimos
sólo nos ofrece un tiempo
en que repetir un acertijo
por cuyas letras bailan
desnudos los temores
de puro frío compartido.

El amor es paciencia.
Despacio, muy despacio,
cuestionemos sus leyes
para rendir cuentas con la vida
que jamás hemos vivido.

5 feb. 2008

Hay, para todo aquel que esté huyendo,
una forma precisa al amanecer,
un modo perpetuo de observarse,
un instante muchas veces designado
por la luz que despunta cada día.

Hay un instante aciago,
un minuto irremediable
de existencia pura
que llega con la luz primera
para mostrar del alma su secreto,
miseria de ser aquello que se oculta.

Si en la sombra permaneces,
nada temas. Nada te obliga a ti,
que siempre has estado solo,
a revelar el triste encantamiento.
Encantamiento que,
a ojos de lo amado,
de algún modo te asemeja
a esa hermosa criatura
que vive del misterio.

Mas recuerda que
hay un instante al amanecer,
hay un minuto de luz,
hay una forma de observarse
irremediable como el tiempo
que siempre nos procura
la verdad que más tememos.

Hay en todas las cosas un espejo
que nos recuerda la verdad ante la duda.

4 feb. 2008

Retrato de una filosofía hermética (retocado y retitulado)


Conocerse es regresar
lentamente a lo pasado.
Repetir con infinita prudencia
un modo de atesorar el deseo,
de describir la vida,
de constatar un hecho
difícil de apreciar
en un día nublado.

Conocerse es recorrer
un itinerario ya previsto
de un modo distinto y cercano.
Aproximarse al recuerdo,
tejer el traje de lo ya vivido
con la paciencia que lo amado
emplea en arroparnos.

Conocerte, no obstante,
supone abreviar los ojos del destino,
reconstruir lo que no fue destruido,
reinventar el silencio,
la noche,
la palabra
y este modo de andar descalzo cada día
por la tierra prometida de lo humano.

Conocerte es olvidar
que un día fui un extraño,
darle una segunda oportunidad
a este equívoco perfecto,
a ese espacio involuntario
del que surgen,
sin asombro,
los nuevos abrazos
y los viejos retos
que necesitamos.

2 feb. 2008

Parece que otra vez he necesitado la ayuda de mi lejana musa.
Gracias otra vez, soñadora, por esta hermosa forma de encontrar la salida...



Esta soledad de antes fue
tantas veces consumada,
tantas veces entregada a los muertos,
tantas veces desconsolada.

Esta soledad de antes
que tú arropas cada día.
Esta soledad de antes
no es mi soledad de ahora.
Esta soledad de antes te aguarda todavía
en las encrucijadas solares de la tarde,
en las avenidas recorridas por el ruido,
en los atardeceres que no he visto,
en los muros desolados,
en los azarosos caminos solitarios
que tú nunca conociste.

Mi soledad, la de antes,
no necesitó de nadie
hasta que tal vez necesitaste
un poco de mi voz o de esperanza.

Sin embargo,
mi soledad de ahora
te necesita más que eso.
Te necesita más que a los amigos
que de algún modo hemos perdido
al no saber reconocerlos.

Mi soledad, la de ahora,
recuerda soñolienta a cada rato
que hace un tiempo era infinita,
que deambulaba recelosa
en busca de un principio sin preguntas
ni gélidos abismos.

Si aguardas otro día,
y mi soledad de antes
cae y se parece a la de ahora,
entonces, mi propósito de amarte
se parecerá a tu lejana voz triste y solitaria;
esa que susurra una verdad
cuando la verdad es un puente
que une soledades.

No preguntes cuánto durará
el tiempo fácil del deseo,
el dulce aliento de la noche
que siembra a su antojo la desdicha
de estar unidos por un sueño.
No preguntes nunca
cuánto tardará el otoño,
la mano dispuesta a la peor derrota
soportando el peso de la frente.

Tardará, mas todavía será pronto.

Tal vez no habrá ya tiempo
de construirnos más olvido,
acaso nuestra historia sea un día
la razón de haber nacido,
el azar de no ser otros.