28 dic. 2008

este futuro

Todas las canciones de entonces
guardan en su fondo de inocencia
la melancolía incierta
de una despedida tan azul
como el inevitable olvido.
Aquellos rostros nuestros,
aquella constancia,
las derrotas con las que ganamos
el lento devenir de la palabra,
incluso la paciencia que perdimos
intentando controlar nuestro destino.
Todo, hasta nuestro corazón de entonces,
es hoy fría hechura de silencios,
pasión calcinada por los ojos y el fracaso.

Nuestra historia es un reloj
bruscamente detenido
cualquier tarde de aquellas.

A quien nunca le fue propia la noche

A quien nunca le fue propia la noche
y nunca le será de luz la razón del día,

a quien huye de sí, porque piensa
y siente que su corazón es nada,

a quien desoye el ajetreo unánime
y violento de sus dulces semejantes…

A quien vive negando lo que ya sabe:
¿qué infierno le reserva el ansia
de soñar cada día
otro mundo probable?

A quien nunca le fue propia la noche:
¿le corresponde vagar sin resuello
y ser lluvia furiosa, sangre y silencio,
tiempo inasible de sus últimas fuerzas?

¿Y qué días son estos, amor,
qué días terribles nos llenan los cuerpos
de humana tiniebla,
de indecible cansancio,
de amor imposible a tus ojos sin sueño?

25 dic. 2008

plegaria

Señor, somos tu furia, somos ángeles
que en vano han pretendido
merecer sin más esta locura.
Sabrás que ya sólo buscábamos
ser también favoritos de tu luz,
abrirnos paso cada día entre tus sombras
y llorar hasta perder el paraíso
que guardas de nosotros en tu fuego.
Señor, somos mortales,
vivimos de la carne y el delirio
y a veces tememos ser iguales a ti.
Pero somos ángeles, Señor,
ángeles furiosos que te escuchan,
que te aman, quizá, porque no existes.
Y quizá porque nosotros
tampoco hayamos existido nunca,
te amaremos todavía, aunque el cielo
esté tan frío como ciega está tu noche.

23 dic. 2008

El poeta y el sabio

Es privilegio del sabio comprender cual ha de ser el camino correcto de cuantos se abren hacia el horizonte. El sabio observa la posibilidad al mismo tiempo que todo lo real, entiende que siempre hay alternativas, rutas imprevistas que conducen a puertos de aguas calmas. Es deber del sabio comprender que siempre habrá un más allá, un perfil secreto en el que se adivine la esencia de las cosas y su inevitable futuro. Así pues, el sabio ilumina a los perdidos y a los que quieren ir siempre hacia lo mejor de sus vidas.

El poeta, en cambio, es aquel que se obstina en definir lo que no comprende, llegando a traspasar los límites de lo interior para responder las preguntas de quien se lee a sí mismo en sus versos. Se podría decir que el poeta, a diferencia del sabio, sólo conoce el camino de lo que es, mas no el de lo que debería ser. Y en el camino que es, recorre a su manera un mundo infinito, indefinido: abstracto. Un mundo al que la palabra llega también en la forma de lo que es, de lo que sólo se puede aprehender sintiendo desde la perspectiva directa de lo hallado. La palabra reconstruye la emoción del mundo del poeta en otro lugar, aunque nunca puede rehacer este por completo. Pero al menos da de sí lo esencial, las huellas más humanas que el poeta vislumbra en el hermoso caos primero de su percepción.

Así pues, el poeta debería saber, le gustaría abrirse camino hasta la altura secreta del conocimiento, pero su destino está escrito en las piedras y en las aguas de un paisaje que aún no puede comprender.

22 dic. 2008

irresoluta

No está en mi mano cambiar.
Es la vida irresoluta
la que accede a desnudarme
llevándome hacia mí mismo.
Es la vida
la que deja en mi memoria
una muerte tras otra,
un sedimento de sombras,
una hora pasajera
por la que ciertos amores
viajan todavía.
No está en mis manos esto que soy.
Mi yo es ajeno a sí mismo,
se pierde en negros silencios,
y muda de rostro al volverse
hacia su propio reflejo.

No soy yo, amor: es la vida.
La vida irresoluta
es la que escoge el momento
en el que todo cambia de forma.

21 dic. 2008

confidencia

Conoces de mí tantos secretos
como extraños nombres ciertos
conocen otros de la muerte.

¿Sabes ya cuánto he soñado?
¿Has medido mi sonrisa?
¿Has hallado todos mis temores
en lo más hondo y desnudo
de un abrazo casual,
de un instante casi perfecto?

Tanto de mí conoces,
que al mirarme así,
desde tu cercana impotencia,
me arrebatas el sentido de mi nombre.
Y entonces soy también aquél,
el desconocido a quien amaste
cuando yo era todavía
una atmósfera sutil, sombra incompleta,
que se acercaba despacio a tu mente.

Pues soy lo que sabes de mí.
Y lo que sabes me supera,
es la sospecha que guarda algún espejo
allí donde una vez, gracias a ti,
reconocí otra imagen de la vida.

17 dic. 2008

geografías del alma

A veces doy gracias por despertar
cada mañana en el mismo punto cardinal
de la inhóspita geografía de mi alma.

No obstante, ciertos días casuales,
un sueño me arrastra hacia otro sueño,
y no sé dónde puedo despertar entonces,
a veces al sur de mi conciencia,
a veces al norte de mí mismo.

Y entonces también doy gracias
por no ser ya el mismo soñador
que buscaba despertar
en el mismo punto cardinal
de la inhóspita geografía de su alma.

la herida

(Poema de hace mucho. De hace tanto que casi no recuerdo...)



Yo quería días de gracia paulatina,
lentos besos sobre las horas lentas,
lento el tiempo y la querencia.
Yo quería el azul inmaculado
que desciende desde el cielo abierto,
desde el temblor de los mares,
quería la verde hierba sobre la colina
que nunca pisé de niño.
Quería amor como se quiere un sueño,
como se quiere el tiempo sobre el tiempo
en que la muerte se olvida
como se olvidan los besos.

Yo no supe hasta muy tarde
que los ojos que adivinan rosas
jamás ven ocultas las espinas.
Las espinas que desde la fatal sombra
fijan su herida oscura en nuestros sueños.

16 dic. 2008

lo que nace por ti

Por ti me asomo a este ávido espejismo,
a este ruido sordo que devora mi silencio.
Por ti de mí mismo espero tanto,
que no puedo anhelar más que otra vida,
otra forma de no morir matando
lo que nace por ti y por ti es llanto.

¿Y hasta cuándo durará el confuso eco
de un perfecto sueño en la memoria?
Ojalá pudiera darte el tiempo
que se abre para algunos en lo alto.
Pero no puedo. Ese tiempo ya me lo quitaron
los amores que he perdido sin tenerlos.

Para algunos, la vida es a ratos una fábula
que concluye con un anónimo silencio.
Para otros, es tan sólo esta hermosa duda,
el sueño predilecto por el que se despiertan
en mitad de un verso o de la lluvia.

Por ti arden sin resuello mis palabras.
Y en esta hora eterna, mi intranquila vida
debería ser esa otra vida que aún te debo.

14 dic. 2008

Nostalgia

Niégame la hora impredecible
en que las calles deban devolverme
la imagen transformada de mi alma.

Cuando el dolor y la rabia,
el hastío, la tristeza o la venganza,
seduzcan a este soñador enfermo,
a este enamorado errante
a quien la vida
tanto ha maltratado por capricho,
aparta con el candoroso beso
el extraño infierno sordo
que ha gestado mi cabeza.

Niégame el verdadero sufrimiento,
que no quiero pensar inútilmente
en la esperanza imposible
de ser otra vez
sombra de lo que ya he sido.

12 dic. 2008

La última palabra

Qué silenciosa la muerte…
Qué tranquilidad siniestra
la del lobo que observa su presa.

Al final del poema se desvela siempre
la infinita esperanza
en otra vida más leve.

Pero qué silenciosa la muerte.
Y qué firme aparece
tu nombre en mi conciencia.

Esta noche delimito mi mundo,
me adentro desnudo en el reino
que reconozco a solas.
Porque, esta noche,
un amor incierto
me obliga a recordar los sueños
que destruyó la inercia.

Y qué silenciosa,
qué silenciosa esta forma
de doblar sin rumbo las esquinas,
de pedirle más tiempo a la vida.
Qué silenciosa
la hora en que abarcar
la memoria del día.

Si una mañana, al verme perdido,
no escuchas más mi silencio,
pronuncia mi nombre y espera,
que la sola palabra,
por ti comprendida,
podría llenar de sentido mi muerte.

11 dic. 2008

Agua

Amar, sí. Extraer, sentir
desde la humana cifra del corazón
la sustancia febril de un caos invisible.
Sentir, sí: sentir cada poderoso ensueño,
cada ternura oculta que llegue a revelar
la fuerza ensordecedora de todos los poemas.
Destilar desde la sangre en llanto
un alcohol liviano
que pueda superar la herida
abierta tantas veces por la muerte.

Amar, sí. Concedernos todos los instantes.
Vencer, y rechazar cualquier halago.
Ser felices contemplando
la posibilidad misma que da la alegría
contemplando.
Ser felices el uno en el otro
y cada uno en sí mismo
o en su propio infinito
o en su profundo descanso.

Amar.
Tornar la vida el agua esencial
que se ha de beber despacio:
porque se trata de vivir amando,
sintiendo como el que nunca se sacia.

10 dic. 2008

No creas que la desesperación,
último de los verdaderos reinos del deseo,
ha venido ahora para conducirme hasta el alba.
Aún restan días de soledad,
de oscura soledad y escarnio,
de silenciosa vergüenza y frío.

La desesperación, estarás de acuerdo,
nos acompaña por algún motivo.

Mientras dura el sentido del dolor,
mientras queramos aguardar el olvido,
la desesperación, vulnerable, impúdica,
se asemeja a un cielo sombrío.
Un cielo que revela esta condición
de náufrago sin un rumbo preciso,
sin un corazón paciente,
sin un pájaro en la noche
que anuncie la verdad del destino.

Y no creas que ha venido
para llevarme hasta ti,
no creas que he aprendido.

Porque, cuando ella acude,
nos acompaña mientras insistimos:
es la impaciencia sagrada
que una hermosa duda engendra
en la fe de quien soñó su destino.

7 dic. 2008

En algún lugar posible, en esta tierra,
un león, una hermosa y cruel bestia,
husmea el rastro que he dejado en la noche,
el camino que el miedo ha trazado hacia él.

En algún lugar sagrado,
el león me espera y me nombra.

Aun así, hoy, día de sentido cansancio,
me refugiaré en la ternura, en las hojas,
en un tiempo de lluvias distantes,
en la sombra rojiza que cae del fruto,
bajo las formas tranquilas de un viento de estío.

Me refugiaré en algún lugar sagrado,
donde el león aún no pueda tocarme:
en el recuerdo, en la ternura indeleble
que hoy queda de ti
en cada mudo silencio.

5 dic. 2008

El motivo, la mentira

Te diré siempre
que un pájaro es la muerte,
y el delicado reloj de la paciencia
es en realidad nuestro deseo
teñido de importancia.

Te diré que en esta hora
he asesinado la lluvia y el motivo
que brota como un llanto de mis ojos.

Que no tengo más razones:
mi condena siempre ha sido leve.
Y aún es alargada mi memoria.

Lo único que puedo hacer ahora
es mentir acerca de mi sombra,
decir, tal vez, que no recuerdo,
que no he sobrevivido dignamente
al juego favorito de la suerte.

4 dic. 2008

Final del círculo

Despacio se mueve la noche.
Y yo, que desconozco el sentido del amor,
trato de apresar toda la belleza
que la muerte de su luz nos arrebata.

El viento ruge por entre los bosques
conquistando la voz clara del silencio.

El viento se apresura a cifrar
el humano vacío de la noche.
Pero ya nada importa:
hoy también te buscaré
en aquel negro camino
que deja tras de sí la madrugada.

Porque es fácil, amor,
dejarse llevar lentamente,
no tratar de vivir,
no soñar con la muerte.

Porque es fácil amar,
vuélvete para mirarme.
Que la noche avanza,
y es un círculo la nada.

2 dic. 2008

Nunca sé a ciencia cierta
por qué la tristeza.
Aun así, hay días que se instala conmigo
en la difusa concepción de mis sentidos,
y ahí permanece su tiempo, intranquila,
recordando conmigo sus cosas,
inventando prodigios, callando,
haciendo real el ruidoso silencio
de las horas difíciles.

Permanece conmigo, me asombra,
y luego, sin mediar llanto ni sueño,
me abandona fríamente
a la suerte de todas mis noches.

¿Por qué? ¿Quién le dijo que viniera?
¿Quién que se marchara así,
sin antes haberme explicado del todo
su triste vocación de inocente?

30 nov. 2008

Ya no sé amar la vida.
Soy la verdad inexorable
que ofendería a los fuertes,
a los hermosos héroes
que alguna vez se preguntan
por los absurdos motivos del suicida.

Sueño despierto con la sustancia
que debería explicar mi suerte.
Pues la verdad que yo siento,
el sentido que barajo en secreto,
es la fantasía perpetua de un ciego
que adolece la luz de su propio misterio.

Ya no sé amar la vida.

Y, sin embargo, la vida me ofrece
su humana voz de cántaro lleno,
el paso leve que da la belleza
si la soledad es el arte mundano
en que se obstina el poeta.

28 nov. 2008

Ahora ya sé que me desprecias
porque no soy feliz ni perfecto.
Porque estoy enamorado
de una soledad que es sueño,
me desprecias, y lo entiendo:
no soy tan fuerte ni tan sabio
como lo han sido tus ejemplos.

Soy, qué vergüenza,
un soñador terrible que recuerda
tus ojos fijos de entonces,
tus ojos llenos de cosas ideales,
plenos de cotidiana hermosura.
Tus ojos, que siempre supieron mirar la vida,
miraron al amor y lo encontraron dulce.
Y así, en un instante,
te hiciste fuerte como la noche.

Y yo, qué vergüenza,
qué forma de perder el tiempo,
sigo mirando este mundo
igual que si mirara un sombrío espejo:
pues sólo encuentro mi imagen desnuda,
sentenciada por ti, por todos vosotros
a la incomprensión y al silencio.

Amigo, ahora ya puedo decirte
que sé cuanto desprecias mis pensamientos.
Porque, en verdad, poco importa:
ella, que me hace olvidar la vida,
comprende mi soledad y a veces
contempla el mundo desde mis ojos.

27 nov. 2008

Esta posibilidad que soy,
que ahora nace a solas
desde el hondo vacío de mi sombra,
este lugar, frío e inevitable,
será escogido por todos y por ti
para designar lo que no conozco de mí.

Así, esta palabra que soy,
este verso improbable,
te ofrezco en respuesta a ese dolor
que a veces sube por tus sueños,
que a veces cae desde un sol extraño,
hasta tornar fiebre tu alma
y abarcar todo cuanto sé de ti.

Y todo cuanto sé
se resume amando,
porque aún eres el instante
que no puedo extinguir.

26 nov. 2008

Distíngueme de esa multitud
que amenaza hoy con enloquecer,
esa multitud ciega, hambrienta,
porque es camino que transitan demasiados,
y se apresta a morir en un segundo
por su propia y furiosa mano.

Lléname, si es necesario,
de soledad, de polvo, de luz,
de amor, si es necesario.
Márcame con las señales del tiempo,
desnúdame en lo alto
de esa multitud que se congrega
más allá de nuestros ojos.
No permitas, te lo ruego,
que la que tantas veces me ocultara
me lleve con su ruido hacia la noche.
No permitas que me juzgue,
ni que me emplace con su fuerza
en el lugar cruel de los excesos.

Distíngueme de todos y de todo.
Por favor, distíngueme.
Que sólo quiero ser el mismo
que hoy merece por amor un nombre.

25 nov. 2008

Resulta incómodo todavía,
después de haberme sabido derrotado,
enfrentarme a falsas certidumbres,
perseguir la realidad en las palabras
que un sórdido encuentro con la vida
dejó naciendo en mi conciencia.
La vida, esa mujer que llora cuando escribo,
persigue algo de mí que ya no existe,
es la madre que hoy lamenta
el tiempo que pasó como una duda.

Es también la amante que aún me arrastra,
que aunque mañana pudiera ser distinta,
siempre parece tocada de tristeza
toda la belleza de su alma.
Pero yo le escribo a ella, a la vida,
a ti, amante que hoy me niegas
la posibilidad de ocultarme
tras estos versos presentidos en la nada.

Escribo como si supiera
qué decir para apaciguar el llanto
de esa mujer que llora cuando escribo
y de esa otra que piensa en mis palabras.

24 nov. 2008

Aún nos recreamos en palabras
que se adueñan lentamente de nosotros.
Aún nos adueñamos de la vida,
y a través del verbo necesario
la vida nos ofrece otro camino:
su hermético silencio, descifrado
por todo lo que somos cada día.

Aún nos adueñamos de palabras
que no son más que abismos ilusorios.

Pero la vida está en nosotros
rompiendo su celaje con preguntas.
— ¿Quién me habita? ¿Quién escucha
el ritmo de mi voz frente a los vientos?
¿Quién se pierde tras la sombra abierta
de un sueño más letal que toda muerte?

Hoy nuestra mentira es tan lícita
que su valor igualará algún día
al de cualquier verdad que halle camino.
Porque aún hoy, en estos días luminosos,
nos recreamos en palabras implacables
que se adueñan lentamente de la vida.

23 nov. 2008

Hay un hombre libre
y una ciudad muerta.
Un hombre que me escribe
y una ciudad que piensa
en los hombres que surcaron
un tiempo sin memoria y sin poema.

Hay un arma de inocencias.
El hombre que me escribe
conoce la palabra que la sueña,
y tal vez viva para comprenderla.
Es un hombre terrible,
un hombre con la vocación llena,
con las preguntas de la infancia
calcadas en su voz de piedra.

Pero la ciudad está muerta,
y vocifera su ancestral silencio
de opresiva antesala
para un llanto sin clemencia.

Y el hombre libre,
la sombra que el poema
difumina con su inercia,
escribe para todos mi futuro
en un retal secreto
que la noche cifra en mi conciencia.

21 nov. 2008

No sabe cuál ha de ser el porqué,
pero hay días de intranquila soledad
en los que debe olvidar quién es,
y prescindir de su origen, su verdad,
y de la infamia de las huellas
impresas sobre un tejido de arena.

Días para ser sólo la sombra
de la imagen que no fue.

Luego, la traición, el arte errático
de recobrar conciencia de sí
a través del daño invisible
que sólo a sí mismo ofende.

Quizás piense que el peligroso empeño
conduzca a encontrar lo interior,
su otra verdad,
la realidad sin nadie
del propio enigma
que sólo a él le guarece.
La distancia es un río,
el largo cauce de la nostalgia,
es destino de vidas como espejos
que ya sólo reflejan
la dudosa certidumbre de la espera.
Pues río inexorable es la ausencia
que en soledad corre por la vida,
la vida que hace de nosotros
un centro dividido por la nada.

Y ese río es parte de lo que sentimos,
porque amar
trae a veces consigo
un erial de sombras y palabras,
un erial donde la distancia
fluye cada día,
y es camino
lentamente transitado.

La distancia es la prueba, la vida, el río.
Y el mal más humano
es la humana soledad
que la distancia nos ha procurado.

20 nov. 2008

Una conversación aguarda
en la difusa frontera del olvido.
Algo, tal vez tan importante
como la sola verdad,
ha quedado por decir
en el límite esencial
de todos nuestros silencios.

Algo. Tal vez la verdad.
Fuera lo que fuera,
debí decirlo entonces,
cuando era consciente,
cuando aún sabía
qué palabra emplear.

Ahora sólo queda un espacio
colmado de dudosos recuerdos,
de terrible sospecha,
del más puro azar.

Sólo queda la imagen,
sutilmente velada,
que emplea el poema
en su ilusorio final.

19 nov. 2008

Divide la noche y me confina en ella,
en el altar lejano
que ofrece esta ventana,
divide la noche pero me otorga el alba,
cántico o suceso sin retorno conocido.

Es igual a su propio sueño bajo la luz,
me trae los susurros fortuitos del olvido.
Su llamada es mi ausencia y el principio,
la fuente en la que bebo mi alegría,
el pan seguro que parto con los sueños
de existir aún junto a su sombra.

Porque ella divide el aire cada noche,
porque interroga al invierno dado cada día,
su incertidumbre es nombre de horizonte
que lentamente se acerca,
que hoy la busca y la atardece
entre las otras formas del océano.
Al final, todos los poemas
se perderán bajo la sombra
de un solo corazón calcinado.
Y cuando alguien necesite
sentir el impropio filo de la verdad,
cuando alguien piense que la vida
es la misma necesidad que nada calma,
entonces, todos los poemas
se perderán bajo la sombra
de un fuego solo y
de un día señalado.

Y, ni en las palabras de los amantes,
ni en el terrible luto por el guerrero,
se hallará vuestra sangre,
oh, poetas heridos y noctámbulos.
Tampoco en el vino oscuro
que la noche nos reserva
hallaréis la inmortalidad.

Porque, al final, todos los poemas
se perderán bajo la sombra
de un solo corazón calcinado.

De un solo corazón barrido por el odio
en el oscuro tiempo del fracaso.

17 nov. 2008

Es claro este destino
de perseguir las huellas de tu nombre.

Pues es simple estar en pie tocando el aire,
y proseguir con el humano sueño,
con la terrible elocuencia
que vaciará el poema
y determinará las sendas
y los principios sin tiempo.

Alta eres, como la sombra
que llena de melancolía el pulso
contenido entre los besos jóvenes.

Alta eres. Como la sombra.

Como la sombra de los templos
en mí sucedes, y abres tu tempestad
a la verdad cambiante de los días vencidos.
Y porque te siento, eres delirio
que abre su cauce vivo
a mis palabras de negra tierra.

16 nov. 2008

Un largo silencio triste
entra lloviendo por mis manos,
me invade la luz y el pensamiento,
atrapa la inocencia última
de cuanto nace a mi sombra.

Un largo silencio triste.

(Se parece mi vida a tu ausencia,
a sus altos muros de azul y distancia)

Un largo silencio triste
callando se interpone a veces
entre lo que soy y lo que amo.
Es tan evidente la noche,
tan evidente el susurro del día en tu pelo,
son tan obvios el camino y la lluvia,
que en verdad no hay camino ni tiempo.
Sólo una forma segura
de proseguir amando en la noche,
de esparcir las palabras sintiendo
el cálido esbozo de designios internos.

13 nov. 2008

Balada del desengaño

No habrá redención aquí,
en la encrucijada absoluta
que el poema, con su negra savia,
ha nutrido de rabia inconsolable.
Rebélense contra el dolor
aquellos que estén en posesión
de una respuesta por sus crímenes.
Pues yo ya no sé sufrir. Y sangro.
Sólo trato de cobrar el mismo daño
con una hermosa frase de venganza.
Que, porque el dolor es la clave,
el poema arderá conmigo
en la turbulenta noche
que precede a la nada.
Que el amor que he sentido,
y el daño que este dejara en mí,
son ya la misma cosa:
un rencor triste,
una ronca palabra,
un cielo oscuro, sólido, un vacío
que ya no surcarán los mismos pájaros.

12 nov. 2008

Te he querido
entre las calles infinitas
que de noche bifurcan mis pasos
hacia ti, amor, y hacia el único lugar
que aún no hemos habitado.

Y en las primeras reyertas de la madrugada,
y en los hogares de luto,
y en los museos y las grandes oficinas,
la gente a veces se detiene
a observar los restos de nuestro último amor,
porque esa esperanza sirvió de nombre
para las fugitivas imágenes
que muestran lo más lejano de la vida.

Y en las tardes de azul,
y en el tiempo que se perdió esperando,
y en la vasta improvisación de nuestros pecados,
la gente a veces se detiene a observar.
Pero nada hay que emita aquella luz,
pues nada ha de quedar de lo que acabamos,
ni un miserable jirón de niebla,
ni un llanto, ni una última palabra
que pueda remediar lo inexorable.

Al final,
sólo nos quedará el lugar
que aún no hemos habitado.
Entre infinitas callejuelas,
la tierra de nuestro descanso.

11 nov. 2008

Te aprendo en mí porque te nombro.

A través de los versos que busco,
llego a ti o a lo que en mí supones.
Llego, y adivino tus noticias más simples,
pasajes que aparecen entre nosotros
hechos de la cercanía que adolezco.

Pero hay palabras que el tiempo cambia,
brillos que la razón apaga
cuando de llegar más lejos se trata.
Mas, para entonces, he aprendido
a contener en mí las huellas
que el sentimiento a veces deja
escritas sobre la nada.

Así te aprendo lentamente,
a ti, a lo que en mí cambias
cuando la palabra es del agua.

10 nov. 2008

Para mi madre, Carmen Notario, a la que hoy di a leer un poema que hablaba de nosotros, y la tristeza apareció entonces como un reloj implacable.


Solías abarcar todo mi silencio
con aquellas canciones que la vida
ponía sobre tu corazón abierto.
Y agua para ti son aún los días
que transcurren por ti. Y aún no es tarde.
Que es cierto que la dicha de vivir
es triste como el rumor de aquellos versos
que añadieron su ocasión para las lágrimas.
Y aunque todo cuanto he sido para ti
ha sido todo cuanto he sido para otros,
la vida ha puesto en mí la duda:
tal vez, la química insensata de la sangre
nos lleve a preferir otro camino
más perfecto que aquel de cada día.
Soy mejor de lo que era. Cuando no me buscabas en los hechos ni en las sombras que el amor deja en las palabras, yo aún no era, no entendía los signos que la vida ha puesto entre nosotros. Y ahora soy mejor que el niño que anhelaba este dolor, pues en tus brazos he aprendido a respetar la oscura celeridad de la belleza, ese tiempo que el poema nos procura cuando no sabemos si hay un fin en lo que hacemos.

Soy mejor de lo que era cuando las calles no atardecían para mí. Y en este día de tu ausencia, que contribuirá a lo que escribo, pero no a lo que busco empecinadamente; en este día he recordado la quietud de la luz, que es extrañamente hermosa para un juicio que no busca comprender y que sólo pretende detenerse unos instantes en la frontera ilusoria, en la orilla que ciertas imágenes traspasan cuando amamos lo que está fuera de nosotros.

Y esta sensación de ti en mi silencio, esta ciudad construida sobre los restos de mi sueño, me han hecho mejor de lo que era. Mejor que el duelo por lo inevitable. Mejor que el niño que rozaba la existencia con los dedos como si quisiera abrirse paso hasta sí mismo.





3 nov. 2008

He ido levantando
los muros de mi pensamiento
allí donde quisiera estar,
en ese lugar esquivo
que ya no encuentra
cabida en mí.

Como el vagabundo en la noche,
me he saciado en cualquier parte,
y he procurado mentir,
y seguir cualquier ritual vacío
en cualquier lugar
menos en este de aquí.

Pero, querido lector,
si vas a juzgarme
por no preservar mi juicio,
has de saber
que yo también llevé antes
mi verdadero lugar conmigo.

2 nov. 2008

En mi conciencia,
donde limito con la vida,
hay grietas que confunden
la muerte altísima y el alma
que tu amor me sueña.

Y en el sombrío espanto,
las grietas se abren
para mostrar el secreto,
la luz plomiza del verbo:
lo que el poema me entrega
si de nuevo tropiezo
con la nada furtiva
que me llena de arena.

Por eso, porque hay grietas
en lo más oscuro del sueño,
porque hay grietas,
confundo la realidad
con la extraña luz perfecta
que suele bañar tu cuerpo.

30 oct. 2008

Detente, amor, contempla el día,
su ritmo incipiente, su canción probable
de brisas templadas por la luz oportuna.
Detente, por favor, hoy y siempre,
y pon el suave roce de tus dedos
sobre el alma atenta que sólo tuve de niño.
El día nos aguarda dentro
con su baile indiferente de preguntas,
con otro gris octubre que termina
entre lluvias celestes y palabras tristes.
Porque el día, amor,
el día es la derrota y es la fábula
que mañana contaremos sonriendo
a quien no quiera creer en nuestra historia.

29 oct. 2008

Antes de que la luz entrometida

delate la realidad de nuestro cansancio,

dame la tibia compañía que reservas

de tus largas noches desoladas.


Fuera, hasta las frías calles invernales,

la vida es un simulacro de neones,

un juego de confusas luces muertas,

que termina cuando el atardecer se aleja,

y no regresa hasta perderse.

Fuera, entre la multitud y la nada,

perros llenos de soledad

husmean ese olvido gris y aséptico

que quedó tiritando en nuestras sombras.


Pero este es nuestro fuego,

el bien más preciado

de los días furiosos

que pasáramos juntos.


Y que el mundo entero agonice

no me importa:

yo habito a ratos esa casa

en la que sólo tú me brindas

un tiempo de juegos y naranjas.

27 oct. 2008

Estoy seguro

de que a ratos no hay nada más triste

que tener el corazón lleno de fantasmas.

Ellos, que han aprendido mi rabia,

se precipitan hoy contra mis mudos ensueños

para alumbrar un fracaso tras otro,

un cuerpo que no está y un odio

que tal vez sea mentira.


Alguna vez, lo reconozco,

me llevaron mis fantasmas

hasta ese infierno oculto que habitaban.

Ellos fueron los inocentes,

aquellos que amé, que dañé

cuando me creía aun más joven

que cualquier dolor perpetuo.


Alguna vez, es cierto,

me sentí culpable de olvidar

su forma de medir mis actos.

24 oct. 2008

Perdóname por amar de ti
la mitad que sólo a ratos me entregas,
porque es a la otra mitad a la que debo
los días que aún nos quedan frente al mar.
Perdóname el llanto que te di, el llanto
que apenas corrobora que te quiero,
porque es a ti a quien le debo la palabra
que hiere cuando la noche es un intento
de formar otro principio sin acuerdos.

Perdóname los ratos sin amor, la huella
que no quise dejar en tus silencios.

Perdóname los sueños no cumplidos
que ayer fueron a dar a tu esperanza,
pues es por ellos que hoy me dices
lo tarde que he empezado a comprender la vida.

Lo que nunca, nunca debes perdonarme
por más que haya llorado su importancia
es que no te haya escrito aún los versos
que expliquen cuánto significas para mí.

22 oct. 2008

Soñé contigo,
sombra pura era la vida.
Desperté. En lo alto de mis manos
temblaba este futuro que vivimos.
En mi sueño fuimos juntos
el terrible despertar de la belleza,
el amor que encuentra su momento
una vez muerto lo sagrado.

Si soñaras tú conmigo,
hazlo sin creer en nada.
Pues no sabría distinguir tu sueño
de la verdad que a veces amenaza
con desnudar mi vida, mis palabras
de su esencia oscura,
de su nombre extraño.

21 oct. 2008

Yo quiero estar ausente de mi vida
y dejar a la deriva lo que el tiempo
se lleva cada día de mis sueños.
Quiero dormir lo que el cansancio
convierte por momentos en ternura,
lo que hace de la vida esa pregunta
que no responderán los hijos que no tuve.

Que otros ganen llorando la hermosura,
que la miseria arranque entonces la palabra
de aquellos que aún entienden estos días.

Ya sólo quiero estar ausente de la vida,
y dormir a solas el delirio incoherente
que sostiene mi conciencia en el olvido.

19 oct. 2008

En tus ojos me aguarda la vida verdadera.
Pero en el corazón de la noche
siempre será tarde,
y arderá todavía la bandera negra
que izamos desde un tiempo irrepetible.
Porque la vida que me aguarda,
la vida inevitable de tus ojos,
merodea entre mis recuerdos.
E, igual que un ave temerosa,
se posa en mi esperanza,
y llora su momento por nosotros.

Pero la vida que demoro
me aguarda también sobre tu pecho,
descubriendo tus manos,
tras del brillo de tus gestos.

Y en el corazón de la noche
se quema lentamente
por el bien de nuestro sueño
la patria de este sentimiento.

18 oct. 2008

Hoy, sábado melancólico, homicida tedioso
de calles desoladas y cuerpos taciturnos,
día fúnebre de contagiosos amores;
hoy será sábado porque te añoro
y sombras afiladas como navajas gélidas
se deslizan corriendo a mi vera.

Hoy, sábado melancólico,
sólo quiero que llueva.

Que llueva, que llueva…

Que llueva,
que mi amor está perdido
en esta tarde de pasiones muertas.
Que ella es para mí
el ángel incurable
que ofrece su nostalgia
de sábado manchado
con cafeína vieja.

Que llueva hasta que el mundo sepa
que estoy lejos de tu casa,
amor que al amor esperas
en esta tarde patibularia
de sábado a la fuerza.

17 oct. 2008

No alcanzo a predecir tu modo
de encontrar la vida en los detalles.
Si te busco en este mundo,
todo parece perseguir un fin,
una palabra desafiante
desde la que poder nombrarte.
Aunque la verdad sea un páramo triste
o un templo hace tiempo abandonado,
todo parece perseguirte a ti,
que amas la imagen rota de mis versos,
y, aun así, dices quererme
desde tu frágil rincón de niebla.

Si esto es la vida,
debo despertar
antes de encontrar la muerte.

16 oct. 2008

Inspira más confianza la costumbre
que los sueños bondadosos de los ángeles.
Será porque los ángeles no existen.
Y la bondad es costumbre del que llora.

13 oct. 2008

Ciertos días
hay que recordar aquello
que da forma a lo posible,
volver al lúcido momento
que acota el infinito.

Las mismas soluciones
revisadas ciertos días
de manera distinta.
Las mismas.
Porque hay problemas
que la razón necesita.
Porque hay sombras en el mundo
que sólo pueden disiparse
si alguien se ofrece
a responder de nuevo
las mismas preguntas.

Ciertos días
me acuerdo de ti,
y el mundo parece
entonces
una mañana ya escrita.

12 oct. 2008

La realidad puede estar en cualquier parte.
Pero sólo de tu grácil mano
percibo el pulso melancólico de la vida.
Sólo de tu mano bondadosa
albergo la sonrisa de los otros.

Porque estoy muerto, amor.
Y ha sido todo en vano.
De nada sirvieron los grandes paliativos,
el alcohol, la poesía, el silencio.
He muerto de vivir soñando.

La realidad puede estar en cualquier parte.
Pero no es la vida que buscamos.

10 oct. 2008



Pues sí. Me ha dado por retocarlo. Espero que les siga gustando igual a los que comentaron y a los que no. Yo, personalmente, lo encuentro algo caótico, aunque tal vez sea precisamente eso lo que me gusta de esta última versión. A veces uno necesita dejarse llevar hasta perder el control. Saludos a todos.

Hermoso es sufrir por el poema.
Sentir por el filo de la herida.
Hermoso llorar por las palabras
en lugar de amar una costumbre.
La vida… ¿la vida es más que esto?
La vida, antes de esperar un sueño,
consistía en abrir los ojos como un niño,
y observar viviendo lo aprendido,
y llorar tan sólo de tristeza.

Pero hay pianos llenos de silencio,
palabras verdaderas para escuchar
el dudoso pulso de la incertidumbre.
Y hermosa es la penumbra triste
que vela el pensamiento si hay olvido.
Hermoso el corazón que un día
observa en el otoño la historia de sus juegos,
que nace, se desboca, y canta porque muere.
Que muere por su propio frío.

Hermoso es sufrir por el poema.
Ver la vida en los ojos de lo escrito.
Hermoso llorar por la palabra oscura
en lugar de emplearla para calcular el mundo.

9 oct. 2008

Todos me conocéis. Tocad mi sombra.
He sido la alta patria del fuego,
vida que repta gris tras el delirio.
Tocad mi sombra. Temor y carne he sido.
Todos me conocéis. Me habréis visto
llorar de nostalgia, de humano frío.
(Llorará por un poema, habréis dicho.)

Tocad mi sombra. Veréis que no es sueño.

Oscila sola entre el cuerpo y la luz,
parece sentir lo que estáis diciendo.

Todos me conocéis. He sido tiempo
que no pasa de nuevo a vuestro lado,
que no pudo nacer de mí, que no soñarán
los que siempre han despertado enteros.

6 oct. 2008

Fantasía

Jamás me viste conmoverte
tras la calle en que la piedra se adormece,
ni en el fuego donde el hombre es una sombra.
Por ti maté a los tristes poderosos,
lloré un silencio sin promesa,
e hice del amor un paliativo
que dura todavía en mi recuerdo.

Pero jamás me viste,
porque sólo sé cumplir mi juego
cerrando las oscuras puertas
que ocultan del mundo
mi perfecta apariencia.

Y no siento vergüenza.
Sólo sé que al mirarte
puede más el secreto
que el arte esquivo de nombrar
la otra vida que quisiera.

29 sept. 2008

Mejor dejar atrás
este absurdo soliloquio en negro
que abriría más tumbas entre nosotros,
mejor comprar flores de domingo,
en lugar de cadenas para el olvido;
prefiero leer libros que me desnuden,
antes que recordarte que la poesía,
pese al amor y a las nubes,
está cargada de silencios sin lluvia.

Porque mañana
la única solución posible
será estrecharte otra vez entre mis brazos,
estrecharte siempre,
hasta que tu sombra me deshaga el alma
en blandos pensamientos de ternura.

Porque es tiempo de pedir más, amor.
Es tiempo de acercarse al horizonte
con una mano vacía de temores,
y otra llena de terribles distancias.

Tiempo de tornar el tiempo en nada,
de escribir la vida con más vida,
de insistir con palabras que resuenen
en lo más profundo de cualquier drama.

27 sept. 2008

De algún modo me sustentas.
Me niegas ya la muerte,
y así entiendo que la vida
es el forcejeo alegre
de un niño que juega a conmoverte.
Pero de algún modo me descubres,
y el amor continúa pese al juego.
Pese al juego
ya me niegas la inocencia,
y así entiendo que la muerte
es la lucha del que pierde,
es el juego del que asume
que en la vida no hay más reglas.

De algún modo me sustentas.
De algún modo me doblegas.

De algún modo.
El amor es ciencia de espejismos.
De algún modo es más de lo que ofrece.

24 sept. 2008

Desde tus ojos es más cierto
el modo en que la noche nos transforma.
Desde tus ojos parecemos muchos,
y somos la suma de dos rostros.

Amor, todavía sabes contemplar
las ilusiones que pasaron,
el sentido cambiante del deseo
o ese ángulo que tan sólo observa
la mirada perdida del viajero
o los ojos nocturnos de algún gato.

Aunque por amor cambiemos,
desde la luna oscura de tus ojos
se adivinan nuestras huellas:
la nada inexistente de los años,
la mentira de lo que pudo ser
o el futuro que jamás soñamos.

Pero es más cierto que soy otro
cuando tus ojos dudan de mí,
porque morimos
al no hallar el modo de ser más,
ni de ser sólo
el terrible afán de luz
que podría revelarnos.

Y he aquí la noche, amor.
He aquí el tiempo que ha pasado
sin saber que éramos nosotros,
los que juntos recorrían
el oscuro cielo del asombro.

22 sept. 2008

Sabes que no hay verdad que nos refleje.
Lo sabes, amor.
Sabes bien que una sonrisa
sólo vale la luz total del mediodía,
que un abrazo
sólo oculta la miseria
de una compañía innecesaria.

Cuando se niega la emoción, muere.
En su lugar crecen constelaciones,
lluvias melancólicas, versos.
La soledad puede parecer luego
una realidad invertida por el sueño,
puede parecer la soledad
esa situación
que algunos tratan de remediar
escapando de sí mismos.

Así todo se llena de multitud.
Porque cuando la emoción muere,
es imposible escapar de esos silencios
que crecen escaleras abajo,
tras los peldaños que descienden,
que determinan cualquier pensamiento
desnivelado por la duda.

Así todo se llena de multitud.
Y, ante la multitud,
el corazón sólo sabe fingir
la absoluta soledad
de un añorado deseo.

20 sept. 2008

No habrá nunca distancia entre nosotros
que haga ciertas las constantes despedidas.

Nosotros, los amantes solitarios
que hablamos desde el frío de otro tiempo,
no conocemos aún
la noche en que sentir seguridad
junto al cuerpo que hemos liberado.

Aunque lleguen con el frío las palabras
débilmente interpuestas
entre el amor y el olvido
Aunque haya sido invierno,
el poema sigue su curso irremediable
para que en algo amemos ese sueño
que nace cuando lo que sentimos
domina cada gesto.

Contempla mi corazón a solas,
y dime si no ha presenciado tu ausencia
en lo más íntimo de la oscuridad,
tras la niebla perversa del vacío,
sobre los ojos mudos que aquel extraño
fijó hace tiempo en mi cordura.

Dime si mi corazón no ha sentido
la misma rabia que me invita
a conocer tu soledad inmensa.

17 sept. 2008

Si creer es amar sin saber por qué amamos,
si amar es creer sin saber qué sabemos,
tal vez el amor sea nombrar lo innombrable,
creer lo increíble, saber qué sentimos.

Amor, tu duda se eleva hasta el silencio,
hasta la posibilidad de negar cada palabra
crece tu humana vocación de esperar la muerte.

Amor, tu duda mata, pero tu voluntad lastima
cuando no hay más fuerzas para creer en nada.

¿Cómo creer en ti, amada,
si tu verdad es la razón de mis dudas,
si mi canción es la canción de la muerte?

¿Cómo saber si es la imposible nada
la verdad que hay detrás de esa sombra,
de ese viejo silencio que sin ti me acompaña?

16 sept. 2008

Lo importante no es la verdad.
Lo importante es defender
honestamente
un sueño que ha costado el paraíso.
Un sueño que fue todo,
del que pronto no quedará nada,
salvo una verdad sentida,
escrita en el mal libro de la decepción.

Lo importante no es mentir.
Lo importante es salvar
el fuego que le arrebatamos a la vida.
Y soñar. Medir el horizonte
con la tierna escala de tus manos:
que nadie se atreva a negar
que a veces tú creíste en lo imposible.

Pero, recuerda,
lo importante no es tan sólo amar.
Lo importante es palpar la realidad
en lo más dudoso de la madrugada,
regresar viva del olvido,
soñar una verdad
que bien podría ser la vida.

Lo importante es necesitar a alguien
que necesite ser alguien contigo.

Lo importante -ya lo sabes, amor-
es vencernos a nosotros mismos,
hacer que nuestro juicio dé de sí
ese tiempo en el que entremezclar,
aunque tan sólo sea por momentos,
lo más importante de nuestras vidas.

Instantes presurosos que serán
recuerdos totalmente necesarios,
luces claras en la oscuridad.
¿Soy todavía el paisaje que añoro?

El espléndido paisaje adolescente
que la desesperación hizo hermoso.

Debió amanecer sin futuro
para que mi amor despertase,
para que aquel paisaje,
mitad amor, mitad día nublado,
abriese su luz hasta extinguirse
tras la difusa historia
de los hechos comunes.

Ahora soy otro paisaje
más simple que aquel,
más humano que aquella belleza.

El paisaje estático de la nostalgia,
el paisaje gris, que tornará en nada,
es por hoy mi único reino:
la terrible luz, el espejo
que aún queda vivo en mi alma.

15 sept. 2008

De todo lo que me somete,
sólo quiero lo que es mío:
ese mal necesario,
ese dolor corriente, inmerecido,
por el que un hombre es también digno
de la alegría casual
que nace sin motivo.

14 sept. 2008

No hay más allá de esta hora
dolor que pueda perdurar contigo.

Que si el alma sufre todavía
y el tiempo de las flores se marchita,
será cierto que el verdadero olvido
es la única forma de cambiar el futuro...
Y de aceptar, por tanto,
ciertos sucesos
que, de otro modo,
te harían distinta a mi juicio.

Aprende, pues, a medir el tiempo,
a dejar pasar cada día
las aguas fúnebres de la sombra.
Que aquella que te habita
aún sabrá entender la vida
y el ritmo cotidiano de su historia.

No hay más allá de esta hora
dolor que pueda perdurar contigo,
que has sentido tu propio camino
estrecharse hasta dejarte sola
conmigo.

12 sept. 2008

La ciudad tiene un alma sucia y gris.
Y la vida en la ciudad consiste
en negar
deseperadamente
nuestras soledades grises,
sucias de rutinaria muerte.

Es fácil suponerlo:
aquí no hay argumento
ni final feliz para nosotros.
Pero, si amamos obstinadamente,
dejémonos llevar por la palabra
para que algún día
la vida,
esa que negamos,
pueda parecer distinta.

10 sept. 2008

Calla. Son los pájaros.
La incierta noche desolada
hace cantar el dolor.
Cantan para nosotros,
amantes que atendemos
a cualquier fulgor arcano
de la eterna naturaleza.
Y saben nuestros nombres
porque conocen nuestros lazos.
Son los pájaros. Anuncian
la muerte que ya pasó,
el tiempo del fracaso,
angustia de estrellas solas
vislumbradas en el llanto.

El amor puede ser terrible
tras el canto de los pájaros.

9 sept. 2008

para ti, con un incierto tono de ironía,
que acaso querrá advertirnos
sobre los pormenores del orgullo.


Quieres hacer de mí ese reflejo
que se mire a cada rato en tu nombre,
de mí esa voz
que te llame por tu imagen,
quieres que renuncie a todas mis tristezas
con tal de no mirar a donde miro.

Te gustaría que fuera tu enemigo
para poder firmar la tregua cada tarde.
No sé, tal vez quisieras,
tal vez te agradaría en algo
que llorase solo,
como el niño que fui antes,
porque sé que sabes consolarme.

Aunque pienses cincelarme,
has de saber, amor,
que siempre he fracasado
tratando de cumplir la vocación
de quien creyó perfeccionarme.

8 sept. 2008

Sentados todavía
en la orilla cotidiana del vacío,
tratan de regresar al mundo
con la azarosa corriente,
con la vida que fluye
hacia otro puerto distinto.

Los restos prescindibles del naufragio,
la desgracia que sueña a la deriva,
los nombres que recibe el horizonte
despiertan la sospecha de un sentido
ahogado cada día por su sombra.
Y todo, hasta el océano,
parece terminar aquí,
en la vertiginosa orilla
donde mueren
lentamente
los náufragos del sueño.

Creyeron que la vida
podía ser febril pero inocente,
hermosa,
pero no más que la muerte
que acecha en la locura del salitre.

Sentados todavía,
ajenos al mundo y a sí mismos,
escuchan como rompe el oleaje
contra la melancólica orilla
que así observan impasibles.

Nada más ha de suceder hoy,
lo saben perfectamente.
Pero, aun así, la vida
consiste casi siempre en esperar.
Consiste en olvidar y hacerse fuerte.
Aunque tan sólo sea para naufragar
una vez más, y ser una vez más
acogidos por la rabia que los diferencia.

A veces la experiencia se demuestra
negándose a aceptar destinos como este.

7 sept. 2008

Bien sabrás, porque ya has vivido, que nadie puede acertar su juicio con la dudosa historia que no conoce. El pasado, por difícil que fuera, es el solitario recinto que sólo a cada cual corresponde. Y, sin embargo, lo más probable es que alguien trate siempre de consumar en ti la sospecha surgida, las más de las veces, de una triste, aunque poderosa envidia.

Incómoda situación la que nos conduce a mentir para preservar la inocencia.

6 sept. 2008

La nostalgia, ese saber impuro,
melodía desolada, imborrable;
reloj que huyó de lo que fuimos.

Cómo no añorar los juegos que pasaron,
las calles de la infancia,
el tiempo puro en que creer,
el querer infinito que lo cercaba todo,
que dejaba impresa una oración
allí donde el olvido, ese silencio,
tornaba siempre hacia el poema.

Estas horas de lluvia
nos acercan por momentos
al borroso esfuerzo, a la razón
que un día supusimos
el oro ilícito del instante nuevo.
Estas horas de lluvia y ese espejo
nos recuerdan a veces
la dudosa conciencia,
la sospecha inocente
de una felicidad imperfecta.

Así crecimos
hasta alcanzar sintiendo
la fatal memoria de la luz.
Hasta recordar que, hace ya tiempo,
fuimos más de lo que todavía somos.
Creo en ti cuando creo en lo que siento.
Cuando creo en lo que siento
hago versos con la cifra de mi sombra,
reniego a solas
de todas las verdades y los hechos,
oscurezco mis recuerdos
y desnudo en mi cabeza tu imagen infinita
con la ciega intención
de acelerar mi regreso.

Cuando no creo en ti,
no creo en esto
ni en nada que suponga estar despierto.

Aunque seas distancia todavía,
aunque duermas más allá de mis inviernos,
amor, aunque a veces vivas sin creer en mí,
creo en ti cuando creo haber hallado
un sentido a este silencio,
cuando llueve sin descanso,
cuando muere un pájaro en secreto,
cuando amas y la vida es el atardecer perfecto
que avanzase conmigo hacia la noche.

5 sept. 2008

Hemos aprendido del daño fácil
la triste hora silenciosa
que atraviesa el mundo si sufrimos.

Si este amor loco de esperanza
enterrasemos bajo una simple duda,
ocurrirían despacio entre nosotros
los irremediables, oscuros pasos
de los años solitarios
que ocultasen el verbo claro del perdón.

Acaso presenciaríamos también
otro ayer posible y diferente,
otra juventud ingenua y otros sueños,
otro tiempo para ser lo que expresamos,
y también para sacrificar aquel rencor,
con tal de pasar otro día entero
abrazados bajo el mismo techo.

Pero hemos aprendido sin remedio
que el amor necesita mucho tiempo,
porque por él debemos confesarnos
el daño que quedase siempre impreso
detrás de cada hermética respuesta.

4 sept. 2008

¿No es la vida algo extraño?

El amor que ronda el almanaque,
la ternura transparente de la brisa.
El cielo que el invierno necesita.
La huella de los astros y tus ojos.

No puede ser más sencillo,
pero, a veces, parece incomprensible
que el mundo se conmueva sin nosotros,
que giren los silencios de este modo.
Que nazca por azar un horizonte
después de contemplar el mundo propio.

¿No es la vida el modo en que solías
mentir lícitamente, pero en vano,
acerca del amor que no sentiste?

¿No es la vida esa imprudencia
que devuelve nuestros sueños a su altura,
que nos trae la verdad de cualquier modo?

¿No es la vida algo extraño?

raíz (II)


1 sept. 2008

Todo lo que un hombre puede merecer,
sus rápidas horas de felicidad, su esperanza,
el amor que guarda entre sus versos,
la sombra inexplicable de esos sueños
que debieran perdurar más que sí mismo;
todo está tocado por la luz de sus palabras.

Un hombre es la medida de los actos
que cada día explican su presente,
un hombre es el tiempo que dedica
a soñar una verdad, a tender mágicos puentes
que puedan acercarle lentamente al infinito.

Pero a un hombre le corresponden tan sólo
aquellas cosas que haya nombrado realmente.

Hasta que no decimos vida, amor, tiempo, muerte;
hasta que no hablamos por nosotros mismos
el bien que anhelamos a nadie pertenece.
Y aún está muy lejos del deseo primero
el corazón que pretende amar un sueño de nadie.

Todo lo que decimos entonces
es el eco furioso de otro eco,
la voz muerta de un claro silencio.

Hasta que un día pronunciamos
sin asombro alguno
el nombre puro que realiza las cosas,
que nos lleva a reconocer su existencia,
la esencia de aquello que fuera un enigma
por estar más allá del verbo preciso.

Entonces decimos: vida.
Entonces decimos: siempre.
Y acaso cada cosa merecemos
cuando hemos comprendido su forma,
porque es simple su modo de estar en nosotros.

31 ago. 2008

Te he dolido, amada,
y no hay porqué,
no puedo preguntarte todavía,
nunca sabré lo que debí,
no habrá ocasión de hacer memoria
para saber por qué el dolor ahora
y no la noche.

Te he dolido en ti,
pero ha sido en todo,
en tu sueño de mí,
en el sueño que de ti toco.

¿Por qué, amor?
¿Quién soy yo para quererte?
Te has dolido en otro.

Y era en ti,
en tu imposible
donde los dos vivíamos seguros,
sin lágrimas ni espanto
ni memoria de nosotros.

29 ago. 2008

Apunte Sentimental

Huyamos hoy de lo que somos
para realizar de nuevo el drama de estar vivos,
porque antes o después, amor,
lo sabremos todo acerca de la soledad,
y por ella acaso seremos uno.

27 ago. 2008

Te he inventado tantas veces
en poemas imprecisos,
te he inventado y has sentido
tantas veces
la amarga verdad que acaso
no pueda valer mi vida.
¿Esto eres?

Lo que sueño,
el ser desnudo de todos mis anhelos
se parece tanto a ti, amor, tanto
que acaso no te haya comprendido.
Porque tú has de ser otra cosa
distinta a la palabra muerta
que ronda este silencio mío.

Porque tú has de ser otra cosa,
no has de ser lo que sueño.
Lo que sueño
está escrito en los ojos
de aquellos que ven en mí
todo lo que ya he sido.

Y te he inventado tantas veces.
Y tantas veces te sentí conmigo,
que si por algo te conozco, amor,
es por tu forma de ser hoy
la misma vida que no he vivido.

26 ago. 2008

Varadas a la sombra
de un tiempo que pasó despacio
me quedan algunas de mis difíciles pasiones,
mis horas conversando
con algún fantasma literario,
el silencio que guardara con mi hermano,
alguna alucinación para el poema,
algún llanto y multitud de ausencias.

La adolescencia es un sueño extraño.

Aquí, en esta ciudad indiferente,
probé la vida por vez primera,
yo también nací a la fuerza
en los armarios infinitos
donde descansa desnuda
la joven desolación de los amantes.
Me enfrenté a mis últimas verdades
con la convicción de un necio,
comprendí que el hombre esconde a veces
la turbia presunción de su futuro
para creerse tan vivo como el resto.

Si la vida no llegó a defraudarme en todo,
fue gracias a la forma con que la vicisitud
enseña a reconocer la ternura verdadera.

Y si en algo glorifiqué mi rabia,
si odié más de la cuenta, no sé,
tal vez fuera porque la adolescencia
es tan sólo el extraño sueño
que no puede durar
más que la verdad del tiempo.

25 ago. 2008

Sabes que podemos,
porque ya no esperamos nada,
hacer como si no quisiéramos
confabular nuestro amor cada mañana
o domesticar a ese animal temible
que es el verbo azul de ciertas madrugadas.

Amor, sabes que podemos…
Así está escrito en mis poemas,
así pueden soñarlo quienes quieran
recorrer un tramo de sus vidas
creyéndose a salvo de sí mismos,
pues en eso consiste a veces ser consciente
del ruido acumulado en nuestros sueños.

Podemos acercarnos a esa estrella,
y decir en voz alta todos los secretos
que guardáramos muy lejos de este mundo.

Podemos…

Porque ya no esperamos nada,
porque estos ojos, día a día,
contemplan sin rencor y sin olvido
la vida que tanto defraudara
a aquellos que obtuvieron de ella
el fruto inmerecido del mañana.
Acaso un infinito día gris
mis palabras sean para todos
negros sueños calculados
por cualquier otro.

Soy el arma de mi desconcierto.
Estoy abocado a soñar,
a perseguir la sustancia de mi reino,
y a no hallar más que palabras
escritas en la intimidad de una ficción.
Soy el vacío puesto en mi voz,
el viejo azar que te procuro
a modo de descuido.

Pero, acaso un infinito día gris,
mis palabras sean las de otro
que por sí mismo ganó un nombre,
que para todos dejó su reino
abierto a cualquier verdad imposible.

Suéñame, amor. Suéñame otro.
Sólo así podré decirte un día
sin que parezca que miento
todo lo que tus sueños cuentan.

20 ago. 2008

Hay tiempo. Soñemos.
Será la realidad un sueño irreversible.
No importa. Acaso la vida es otra forma inútil
de tergiversar la tristeza y lo absurdo.
Es eso. Pero no se puede temer al deseo.
Que no quede nada de ninguna inocencia.
Que arrulle la sombra a la niña que fuiste.
Hay tiempo. Lo demás es la historia febril
que desteje el corazón en invierno.
¿El sueño? Soñemos. Ahora.
Que la verdad ya no importa,
que la realidad es siempre otra cosa.
Que el sueño es el arte de aprender la derrota.

19 ago. 2008

Amo y soy la rabia contenida
de un mundo calcinado por el tiempo.
Soledades, hermosas soledades,
afiladas formas rotas de la nada
se juntan en mi amor,
se ocupan de mi rostro
y niegan para siempre mi futuro.

Porque amo, soy la sombra de los días,
la fuerza que penetra en los espejos,
que llena las ciudades de lluvia silenciosa.

Porque amo, soy la rabia y el deseo,
la mirada que golpea el cielo cada noche.

Porque amo, soy la muerte y el olvido
y el fugaz sueño perpetuo
de quien dice estar despierto.
En sueños me pregunto qué es la vida.
En sueños me respondo enamorado
que la vida es otra forma de esperarte
mientras duren las palabras en el aire.

Tu nombre es una huella en mis poemas.
Tu nombre es la palabra nueva
que abre mis ventanas y mi vida,
que sube por la noche en que te extraño.
La palabra que recorre el mundo,
que rompe en mis silencios
añorando tu luz ciega tras el día.

En sueños me pregunto por tus sueños:
¿qué horas te transportan a ti misma?
¿Qué palabra determina tu imposible?

Amor, si tú despiertas de la vida,
la vida soñará sólo con la muerte
que acecha tras la luna del olvido.

10 ago. 2008

Paseaba libre mi imaginación
por la senda de un paisaje extraño.
Era yo el viajero que conoce los caminos
que jamás pisó antes de ahora.

En sueños, la soledad me pertenece,
como se dice que en algo pertenece
el sol de oriente a los poetas.
En la vida, sin embargo,
la soledad es una tierra estéril,
emplazada, con terrible exactitud,
en la frontera de una libertad inútil.

¿De qué me serviría hoy
transitar los parajes secretos del alma,
si nada de lo que allí viera
podría ser comprendido por nadie?

Si la experiencia, como la ficción,
no pudiera ser contada, su importancia,
como la de cualquier realidad,
se confundiría con la cifra gris
que la muerte deja sobre nuestra conciencia.

Y sin embargo, a solas recorro cada día
los rincones más oscuros de la luz.
A solas me enfrento cada día
a la idea de alejarme un poco más de ti.

9 ago. 2008

Sé que fuiste tarde de enero,
ciudad solemne y frío,
que observaste todos los atardeceres,
que escapaste del silencio, del recuerdo,
de esa forma lenta con que el tiempo
se entremezcla sutilmente con lo tuyo.
Fuiste antes de mí y has sido luego,
sólo han cambiado tus vestidos,
las frases de tristeza, no sé si tu sonrisa,
puede que tus ojos, ante el río,
hayan visto otra inocencia.

Fuiste tú y lo sigues siendo.
Tu palabra se ha medido con la mía,
tus noches en Sevilla son idénticas,
aunque puede que ahora mismo
acaso en algo se parezcan
mis sueños infinitos y tus lunas nuevas.

Ya eras tú. Eras tú antes del comienzo.
Sólo yo he perdido esa forma insana
de pesar tanto la vida,
esa forma, que no me pertenecía,
de negar mi propio olvido,
como sólo se puede negar mintiendo
lo imposible de cualquier futuro.

8 ago. 2008

Los poetas que fingen ser felices
dotan a sus poemas más terribles
de una sutileza infinita,
lloran cada día por la balada del sueño,
se enamoran de luciérnagas perfectas y
muerden los jirones blancos de la infancia
cada vez que algo los ofende.

La palabra se enreda a los motivos
que ocasionan su infinita desgracia.
¿Quién soy yo para las otras realidades
que mueven la sombra de estos versos?

La felicidad oculta tanta nada...

7 ago. 2008

Duerme tu voz en todos los poemas.
Tu voz quizás recuerde o ensueñe,
en aquel verso repentino,
cómo ardieron las imágenes sombrías
de un amor perfecto hecho distancia.

Porque estás en mí y en mis silencios
y en las horas claras de mi anhelo,
tu voz se abre en la palabra verdadera
que parece recordar las vidas que viví,
el tiempo que nunca dejé escrito,
cuando aún no era tu voz
la voz secreta del esfuerzo.

Pero a veces eres el poema
que brilla tras la juventud de tu deseo,
que soporta el peso y la nostalgia
de un recuerdo soñado por descuido.

Duerme tu corazón en la palabra,
cifrada luz sobre nosotros,
que habita, pese a los días venideros,
la memoria eterna de un sentido invierno.

4 ago. 2008

Reconocer el verdadero amor
no lo hace más cierto.
La verdad es como nosotros:
un poema escrito en el silencio,
que sólo puede ser leído
cuando sufrimos juntos
por lo que no entendemos.
Reconozco lo que siento
cuando tú, en tu distancia,
pareces sentir lo mismo
pese a los días muertos

La verdad es un espejo inmenso
que nos refleja enteros, incluso
cuando se oculta en todo
la sombra gris que llevamos dentro.

3 ago. 2008

La memoria son los ojos de la nada.
Regresé a la madrugada extinta
mientras tú volvías y era invierno.
Porque tu presencia fue otra lluvia
que lavó un tiempo de imposibles,
ahora escribo mientras sueño
y mientras tú regresas me despierto,
enciendo los colores de la sombra
y desnudo las mariposas negras del olvido.

Es fácil presentir lo que no está.
Mi memoria observa los viejos caminos
que podrían conducir hasta nosotros.
¿La tristeza necesitará motivos
para continuar tejiendo tu recuerdo?

Estoy donde la noche
se cruza con la vida.
Lejos. Y aún espero.

2 ago. 2008

Te miro y sé qué son los días.

Somos nosotros alejados, conscientes,
desenmarañando los secretos de la luz.

El sol aúlla como un perro enamorado.

Somos nosotros, desnudos,
atentos al azul infinito de los barcos.

Esto podría ser la vida.
Esto también es la vida.

Somos nosotros despertando,
aunque nadie sepa para qué soñamos.

La sombra urbana del deseo
se parece a tu triste conmiseración
cuando te acercas tan despacio
a mis noches definitivas.

Somos nosotros y el futuro
que no puede ser nuestro.
¿Qué es el juego?
En la noche rota de silencio
los relojes retroceden hasta nunca.
He jugado y he perdido.
Otros jugaron y jugarán conmigo,
sus reglas arrancarán siempre mi esperanza.
Si la vida fuera un espejismo,
esta derrota pudiera ser la muerte
del que ha supuesto y ha perdido
y, aun así, espera y siente
que esto nunca pasará de nuevo.

No hay forma de recuperar el alma
que aposté por un amigo.
Quise olvidar la vida.
El juego es la duda,
lo que otros no sienten.

1 ago. 2008

Un vacío lleno de nada,
eso me recordó la poesía de Gelman.
Un vacío en el que la luz se posa
y desaparece mientras otra luz llega.
Fue una tarde junto al mar,
el cielo casi infinito.
Un vacío lleno de nosotros mismos,
que no sabemos mirar hacia dentro,
que necesitamos de espejos
o de miradas ajenas
para reconocer nuestro legado.

A eso me recuerdan los días de sol,
las tardes huérfanas de aire:
son un vacío perfecto,
un tiempo sobrante
que devorarán otras mariposas.

Frente al mar,
Gelman me recordó ayer
que la soledad nos concierne a todos.
La fatalidad es una mentira consecuente.
¿Alguien más atiende a la brisa que no está?
Hay un niño, o un jardín,
que contempla absorto el presente,
pero la fatalidad es un hecho inadmisible
que agrava ciertas consecuencias.
La fatalidad es la mentira.
La fatalidad es la canción que acallamos
sumergidos en la voz del otro.
Me desdigo de la noche,
atiendo sólo a los pájaros del alba.

No hay nada tan terrible,
pero la verdad es eso.
Y duele como un gesto de furia.

31 jul. 2008

Tantos esfuerzos por ser yo
mientras la luz calcina el presente.
No sé cómo acercarme más
a esta tierra fragmentada,
intento ver a otro en los espejos,
pero estoy lejos del lugar
que le prometí a mi sombra.

La vida se entretiene
contemplando un futuro océano
dominado por la muerte.
No soy yo, pero olvido
que mi sombra no me pertenece.

Lo demás es tu imagen
sonriendo detrás de cada nombre.

30 jul. 2008

Puede que mi búsqueda sea anterior
a todas las palabras azules
que he dejado escritas en la nada.
Porque, cuando te nombro,
ya hay un equilibrio mudo
que no entiendo, un deseo
que se revela en todo.

Pues lo que busco
es casi un silencio abierto,
apenas una vida, un presente
que escapa de la muerte.
Y estoy casi seguro
de que un nombre, repetido,
se vuelve un acertijo
que sólo puede resolverse
mostrando el envés preciso
que las formas vivas, únicas, ofrecen.

Si lo que pretendo limitar
es anterior a este verbo ciego,
puede que nuestro amor
haya sido ya sustancia del silencio.
Y que, por tanto, de algún modo,
ya hayamos sobrevivido al sueño,
a esa muerte oculta, aparente,
que niega cualquier sentido hermoso.

Puede que hayamos recorrido
la trágica noche, el hondo secreto,
al pronunciar el nombre eterno:
la luz que renace en el silencio
y que acallara un tiempo vacío
anterior al verbo.

29 jul. 2008

La muerte, como amor terrible,
reclama siempre lo que es suyo.
Y quizá le pertenezcan de nosotros
el atardecer perfecto
o cualquier distancia
o las fábulas secretas del secreto olvido.
Quizás el dolor de haber hallado
la simple realidad imperfecta
de los sueños corrientes.

Sin embargo, la muerte,
que describe un triste círculo
sujeto al paso del tiempo,
a veces se encapricha de aquello
que no puede pertenecerle.

Como amor terrible
quisiera poseerlo todo,
de tu corazón a mis versos,
de mis versos a la noche
que soporta el peso del deseo.

Pero, si hay algo que jamás obtendrá
de esta historia hecha con nuestro tiempo,
es, precisamente, la forma con que siento
tu cuerpo junto a mi espalda,
abrazándome
como aquella sombra que perdí
cuando dejé huir a la primavera
más allá del invierno.

28 jul. 2008

Es posible que te escriba
tantos poemas de amor
para así poder reconciliarme con la vida.

Y, aunque nunca te dijera
que esa vida me hiere
con su nombre inverosímil,
amenazas mis silencios
con un silencio aún más hondo.

Pero hay tantos poemas de amor, tantos,
como suaves notas por descubrir
en el alma de la tarde.

Y, aunque nunca te dijera
esa verdad que se sustenta
a fuerza de no saber nombrar la nada,
es posible que te escriba
porque, si no lo hiciera,
sería el silencio y no el amor,
lo que, tal vez, te ofreciese a diario.

27 jul. 2008

No renuncies nunca a lo que fuiste.
Si fuiste enemigo de todos,
si declaraste venganza y hastío,
porque así, en desiguales condiciones,
hallabas sentido a este mundo,
no creas que, al verte obligado a ceder,
—si tal cosa es posible― tu memoria,
el sedimento que los años dejaran en ti,
se convertirá en sueño intrascendente,
acto carente de razón, olvido acaso.

Pues, lo que fuiste,
esa extrañeza irreversible,
es el impulso inevitable
que el presente restituye
siempre a la memoria.

Eres lo que fuiste. Serás lo que eres.
Mas, en eso consiste mudar de ilusiones.

24 jul. 2008

Ya que ningún poema puede
reflejar la luz suspendida de tu ausencia,
pues el sentimiento es un hecho,
una realidad del asombro
que las palabras no pueden
repetirte del todo,
te pido, acaso porque estoy solo,
que recuerdes esa sencilla importancia
propia de los amores difíciles.

Supongo que te quiero
porque vuelves desde el tiempo
irrepetible de la esperanza primera.

23 jul. 2008

Las formas herméticas de la ciudad
alzan en la tarde su vacío extraño,
y, al rozar su alma de piedra calcinada,
la altura infranqueable del silencio
persiste y se asemeja a tu imagen,
como la verdad propia del poema
se asemeja a todos aquellos sueños
que apenas recordamos.

Lentamente me pierdo en tu nostalgia,
pero, al nombrarte, la brisa me recuerda
el tiempo oscurecido de la nada,
y encuentro que la vida, cifrada e infinita,
es recinto de promesas y esperanza.

Yo he sido la soledad
y ese cuerpo lejano
que el deseo reconoce.

21 jul. 2008

Si aún fuera el niño invencible
capaz de atravesar parques infinitos,
de pasar largas tardes secretas
luchando contra las hormigas,
si aún fuera el niño capaz
de ser niño pese a la vida,
me sentaría quedamente, tranquilo,
ante cualquier espejo inexorable
que reflejase la verdad de la inocencia,
y me pasaría allí el tiempo necesario,
las horas imprevistas, el sueño demorado,
me pasaría allí los días que malgasté
imaginando mi futuro, al suponer inútilmente
mi rostro endurecido por lo inimaginable.
Ese tiempo que perdí lo emplearía ahora
tratando de averiguar de nuevo,
como tal vez corresponda al poeta,
en qué consiste ser niño, qué día del año
uno observa el sol por vez primera,
cuándo es, y cómo, que uno se sienta
y descubre que hay un corazón que late,
que la vida es un ritmo escurridizo,
un ritmo que nosotros mismos provocamos
mientras somos niños y vivimos.

20 jul. 2008

Son horas de soledad
reflexionando lentamente
acerca de nosotros,
hijos taciturnos de la nada,
que en horas como esta
aprendimos el lenguaje imprevisible
que allanaron los poetas,
los anticuados, sentimentales poetas
que un día planearon explicarnos
el sentido de ese amor,
infinita voluntad, pasión o verbo,
que sólo asoma desde el llanto
para recordar la verdadera alegría.

Son horas de soledad buscando
restos de nosotros mismos.

Porque la vida es una forma de observar
el mundo desde la nada,
son horas de soledad observando
tu rostro desde el olvido, tu rostro
desde la tibia noche,
desde el silencio,
desde un espejo antiguo.

Desde mi propio vacío
observo el mundo que creas
cuando estoy contigo.
El día que quieras comprender
las razones que queriendo se suceden,
cuídate del mañana falso y del adiós,
del soberbio espejismo del olvido,
del nombre inmaculado que la muerte
emplea para designar nuestros deseos.

Cuídate de todos los amaneceres viejos,
en los que ninguno pudimos despertar
pensando los largos acertijos de la noche.

Cuando venga la vida a reclamar
la verdad que sólo atañe al sentimiento,
recuerda que el amor es la sombra más alta,
la duda primera, el camino sin márgenes,
oscura inocencia que sólo ha de proyectar
la más hermosa esperanza.

Pues, el día que quieras comprender
la forma con que el sol te mostrase
la verdad en los patios vacíos del alma,
vuelve tu rostro hacia dentro y recuerda
que el amor es en sí la razón y la duda:
la noche y el día, la unión del silencio
con la palabra que así nombra la vida.

15 jul. 2008

El día de mi regreso
la ciudad entera se movía más despacio,
la noche se acercaba desde los infiernos,
la gente me miraba solamente a mí
el extraño día de mi regreso,
cuando me disponía a amar,
lejos del tiempo y de la muerte,
el cuerpo desnudo de mi amada
la ciudad parecía un espejismo,
una sombra condenada, una tormenta.
La noche se acercaba como el lobo
que no sabe retirarse ante la muerte,
la gente, ciega, enemistada,
caminaba hacia la nada y el delirio.

El día de mi regreso
sentí que debía regresar,
lo antes posible, contigo,
a ese lugar del que nunca,
después de haber hollado
la patria lejanísima del sueño,
se debería regresar
otra vez solo.

14 jul. 2008

Dudaste, acaso, como se duda de los sueños
que no pueden durar más que el olvido.
Dudaste de mí, de nosotros,
del tiempo dedicado a la palabra
que se desliza impunemente
bajo el neón inútil del insomnio.

La ciudad somos, éramos nosotros.
Nosotros junto a miles de desconocidos
cansados de esperar bajo una luna amarga.
Nosotros y el viento que en verano
arrasa el corazón de oscuras callejuelas,
el viento que parece provocar
la risa de un dios cruel y arcaico.
Recuerda el viento enloquecido
de todos los estíos muertos:
¿no fue un tiempo de luz falsa?
¿el tren vacío que se pierde cada noche
en la lejana estación de la locura humana?

Pero dudaste, acaso,
como sólo se puede dudar de la palabra
que no acata la fecha impuesta por los calendarios,
que huye del mediodía gris, de los silencios
petrificados a la sombra del pasado.
Dudaste de mí, de nosotros,
de tu propio amor hecho desgracia.

Dudaste
como sólo se puede dudar
del dolor aprendido en cada golpe,
de la ciencia inútil por la que pensábamos
que la verdad es una herida que se cierra
al herir a un nuevo amor con la misma inercia.

10 jul. 2008

Lo extraño no es olvidar.
El olvido es sólo una piel corriente
tejida con los restos de la nada,
al olvidar la sombra de lo propio
la vida corrobora el sentido de los días.

Lo extraño no es olvidar,
pues, si desaparece un corazón,
se llevará consigo no sólo su historia,
también la presencia misma
por la que se teme a la muerte
desaparecerá con él,
olvidando lo olvidado.

Lo extraño es recordar.

¿Cómo es posible regresar?
¿Cómo se puede retornar
a lugares infinitos que no existen,
a lo que sucedió una vez tan sólo,
y sin embargo se repite?

Lo extraño es recordar,
creer que volveremos a sentir
la misma felicidad que cayó en el olvido.

9 jul. 2008

Libros que acaso son calles angostas
frecuentadas por niños insomnes,
libros que fueron invencibles caballos ciegos
capaces de poseer la última primavera,
que contienen la palabra del tiempo
y la flor amarilla de los cementerios
escrita tras un unívoco silencio.

Yo mismo soy el libro que escribieron
mis cómplices nocturnos, los poetas
que leyeron a la sombra del olvido
su propia historia, su insensato futuro.
En sótanos secretos se gesta la palabra,
fábula imposible, nostalgia viva
del hombre que recuerda su destino,
que sabe que su tiempo es una piel desnuda
corrompida por todo lo que sabe a muerte.

Yo mismo soy el libro.
Mi voz guarda los ecos de otras vidas,
he sido testigo del dolor
leyendo un acertijo muy antiguo,
cuando la madrugada encendiera
su luz de oro envejecido.

Sólo espero que algún día
te leas a ti misma en el silencio
que ha dejado en mí lo que he leído.

8 jul. 2008

Hay un lugar difuso que aparece
entre un mal y su ansiado remedio,
un lugar que oscila
entre la conciencia del problema
y el sueño cifrado de la solución.

Ese lugar existe.

Todos saben que es posible
errar azarosamente y caer solos,
fingir como inertes marionetas ciegas
que hubieran olvidado su papel.
Y entonces uno debe crear la forma,
suponer la vida sin haber vivido,
intuir de un modo confuso
que si el problema sigue estando en uno
la solución a todo estará dentro.
Pero puede que así sea más fácil
dar palos de ciego en mitad de la noche,
llorar en secreto, llorar
por lo que no pudo ser nuestro,
asesinar al animal terrible de la tristeza
y mentir acerca de la vida y de la nada.

Como también puede pasar
que la esperanza,
esa extraña costumbre,
nos obligue a recordar qué somos
más allá de ese lugar difuso
que hay dentro de cada uno.

Pues, a veces, la esperanza
no tiene objeto ni puertos premeditados,
deambula por el alma como un niño
cuya sola presencia ya es motivo de alegría.

A veces, la esperanza,
esa extraña y obstinada costumbre,
es otra humana solución a lo imposible.

7 jul. 2008

Hoy también es cierto
que la vida puede más que las palabras.
Del mismo modo que tu mirar ausente
puede más que toda muerte inexorable,
así vence la corriente del olvido
a mis últimas brazadas.

Pero hoy también es cierto
que fue el amor antes que el verbo,
que las palabras, aunque necesarias,
sólo sirven para decir a tiempo:
de acuerdo, es posible,
no me faltes nunca,
el amor es un hecho.

Hoy también es cierto
que la vida consiste en escuchar,
que las palabras son sólo sentimiento:
el cálido murmullo que el amor
guardará siempre para uno
en la blanda entraña del silencio.

5 jul. 2008

Cada mañana grisácea,
cada oscura imposición de la vigilia,
en la que acaso debas empezar de nuevo
del lado designado por la muerte,
procura, aunque todo esté ya dicho,
alzar sobre tu humana desnudez,
sobre el cansancio de tu alma
el escéptico silencio
de ese ayer casi olvidado.

Piensa que tus muertos te recuerdan
porque tú lloraste por ellos su epitafio.

Corre un alegre verano por tus venas,
y ellos duermen, duermen todavía el sueño
que alargase para siempre el frío de los años.
Si ha de soplar el viento, escúchalo,
que susurre en tus blanquísimos oídos
el melancólico acertijo de los cementerios,
que aflore el escenario ante tus ojos
por el que deambulan tales sentimientos
que parecen imposibles de tan altos.

No existe el reino que has creado.
No existe lugar en que olvidarlos.
Si tú vives, ellos vivirán contigo,
mientras tú recuerdes su alegría
no les faltará el nombre que has llorado.

Reposa sobre esos hombros tuyos
su triste edad infinita. Ámalos:
sólo así despertarás un día
y será como si no hubieran marchado.

4 jul. 2008

Detrás de la apariencia humana
que reviste la noche de imposturas
ha de haber alguien, alguien cansado
de repetir sus fuerzas contra el aire,
acaso alguien que, como yo mismo,
mueva su sombra para encontrar un sitio
que abarque también a un semejante.

Entiendo que no es fácil
volver, luchar desde la fábula del día
que de algún modo dominan los instintos,
la piel se endurece cuanto más caminas
queriendo ver una mirada fija
que lea en voz alta los detalles.
Entiendo que en la noche, como en el día,
olvidaran todos el sentido amargo
que deja entre las manos la ternura,
el hermoso eclipse que oculta toda muerte
al extrañar verdades como el dolor,
o sueños como la conciencia del pasado.

Detrás de la apariencia humana
que reviste el mundo de inocencia
también ha de haber alguien,
acaso alguien que aún sujete
el peso voluntario de unos actos
que no sean ni sombra ni acertijo,
que sirvan al amor como al cansancio.

2 jul. 2008

Creo que hace un tiempo fui
el mismo que tus ojos crean
más allá de mí.
Antes de ser lo que soy contigo
puede que fuera el espejo preciso,
la voz repetida de cualquier ideal ajeno,
la terrible palabra infinita
que mis semejantes vertieran en mí
para dar forma a mi cifra interior.

Antes de ser por ti fui ficción absoluta,
lienzo sobre el que la luz o el escarnio
proyectaran su misma esencia de sangre.

Perdido en mi propia sustancia
te busqué y tú encontraste
la voluntad certera,
el claro amor que reveló mi rostro
cuando al fin fue necesario
tornar hacia ti.

Ahora quiero ser quien soy.
En eso consiste el amor que te guardo.

1 jul. 2008

Viva es la memoria del que cae,
soñador o cifra de la noche,
cuando el amor es construcción
imaginaria del ansia y de la luz,
patria inexorable de los muertos,
hacedor de ingrávidos abismos.
Cuando el amor es niñez de soledades.

Viva es la memoria del que cae
desde su propia realidad plena
hasta la sombría verdad de nadie.

Vivo es el corazón desnudo
de todos los que ofrecen su destino,
como una luna nueva,
a un cuerpo que engendra vanidades,
cuerpo que llora por un sueño
cuando el amor es un sueño
que llora por la vida viva del que cae.

Viva es esta muerte en el olvido,
porque aguarda desde siempre su promesa.
Porque la muerte se realiza en el amor,
amor, espera vivir todos tus finales,
que llegará el día en que la vida
te ofrezca sin tú quererlo
otro buen principio,
otro amor más fácil.

30 jun. 2008

Deja lo demás a tu corazón.

Observa la oscura carretera
en la noche que abarca tu futuro,
encomiéndate a una música sentida
para que duerma tranquilo
el hermoso animal que escondes,
ten en cuenta
que la realidad es aquello
que cobra forma en el delirio
y deja que tu corazón,
ese extraño que te guía,
converse suavemente
con la vida que se extingue.

Si en tu viaje llegases a comprender
que la carretera no terminará nunca,
que la sentida música que suena
es parte ya de este destino,
que la realidad es aquello
que sueñan tus queridos muertos,
sigue conduciendo, no cedas,
y deja lo demás a tu corazón:
que su silencio amanse
a esas fieras invisibles
que no duermen si tu sueñas.

Terribles dudas que son ecos
te persiguen en la noche
desde que partiste hacia el olvido.

28 jun. 2008

Quizá te deba el río
por el que ahora transcurro
desnudo de pudores.
Quizá te deba el río,
la sombra inasible del sueño
que fluirá por sí mismo
mientras tú escribas mi silencio
en las huellas de tu nombre.

Quizá te deba esto que escribo,
aunque sólo sea otra forma
de querer ahuyentar a la muerte,
de vaticinar el final o la vida.
Quizá te deba los ríos
que no fueron a dar
a esa noche infinita.

24 jun. 2008

Corre el mes de junio.
Me corresponde pasar las mañanas
arreglando un jardín ajeno,
un descuidado jardín en el que habitan,
de igual modo, entre brisas austeras,
luces diáfanas y sombras frondosas.
Ocupo mi tiempo en esta labor
porque creo saber que mis versos
son un triste naufragio,
una forma certera
de acelerar mi huida
hacia la luz de noviembre.

Suelo regresar cansado,
temeroso de mi tiempo y mi futuro.
No quiero esta vida vacía
dominada por la impotencia
de soñar a solas un tiempo
que no estará nunca a mi alcance.
Pese a todo,
hoy hubo algo que llamó mi atención
durante unos segundos extraños.

Alguien dijo que algunas plantas
han aumentado su estatura
a fin de alcanzar la prominente luz
en lo más alto del jardín sombrío.

Se trata de una perfecta metáfora,
un suceso común, comparable
a la forma en que la vida
nos hace velar por lo necesario.
Se trata de crecer para encontrar la luz,
de ahondar en las duras razones
que nos han convertido en esto que somos.

Progresan quienes optan por crecer.
Los que no, esperan la muerte en las sombras.

21 jun. 2008

Si para todos nombrase la vida
como si la vida fuera en sí la inocencia,
como si fuera el sueño abstracto, perfecto,
o la música pura que nadie entendiese.
Si fuera mi vida el olvido, la tregua,
la forma que tengo de negar mis errores…

Si mi experiencia también fuera mentira,
no sé en qué ojos podría mirarme,
bajo qué luz contemplar mis secretos,
cómo hablar para todos, los vivos,
sin que mi amor pareciese una historia vacía.

Pero mi pasado ha de permanecer escrito
bajo la apariencia neutra de lo que digo.
La verdad ha de ser esto, la vida.
Porque, aunque se pueda negar esta historia,
es imposible olvidar lo que somos
sin olvidar también el futuro.

19 jun. 2008

Ahora que tu nombre se adivina
mirando hacia el abismo de tus ojos,
que la fe perdida es un espejo
en el que nada se refleja, nada
salvo ese cuerpo aciago, solo,
dominado por la sombra de otra luna,
piensa que estas horas son un sueño,
el letargo impreciso, la experiencia
de un alma incierta a la deriva
que busca presagiar el próximo naufragio.
Que cada cual busque en sí mismo
la esencia que conforma ese animal sagrado,
la huella de su dios en lo más hondo,
que al final del túnel, donde la vida es esto,
la ciencia más humana
es soñar el verso en el que aflora
el sentido más vital, el caos más hermoso:
la inercia clara de existir pese a la muerte,
el viejo arte de amar estando solo.

18 jun. 2008

Para escribir unos versos comprensibles,
unos versos que exalten tu desprecio
por la belleza amarga que Rimbaud
sentó un día, hace tiempo, en sus rodillas,
para escribir esos versos consecuentes
que igualasen la tristeza de lo maldito,
deberás perderte para siempre en ti mismo.
Alejarte de las huellas que definen los jardines,
provocarte la herida que la duda
forma en los ojos de tu enemigo.

Huirás de los graves ídolos de la infancia,
llorarás en vano por la vida que mereces.
Llorarás hasta olvidar tu rostro
y la sonrisa que también diste a quien te quiso.
Y todo para escribir unos versos comprensibles
que alguien sin ser tú leerá algún día,
que alguien leerá para perderse
siguiendo los signos que trazaste en tu camino

Recuerda, poeta, que tú fuiste ese alguien,
recuerda que la vida que queda en cada verso
es la misma que le falta a quien te escucha.

16 jun. 2008

Pido perdón de antemano. Me imagino que estos poemas resultan insufriblemente largos para más de uno. Surgió la idea, o la necesidad, y tuve que escribir. De todos modos, el / la que no esté de humor para tantos versos, sólo tiene que obviar esta entrada. No se preocupen, no se lo tendré en cuenta a nadie. Si alguien se da por aludido que deje un comentario. Gracias.



Ahora que por fin entiendo
el terrible aprendizaje
al que nos somete la vida,
poco podría reprocharle a nadie
sin juzgarme a mí mismo
en esas lides que conforman la locura.

Que nadie se asuste si lo digo.
Bien sé que se trata de un mal grave,
pero si alguien sale perjudicado
en todo esto, lo más probable
es que ese alguien sea este que escribe.
Les hablo a todos de mi eterna fiebre,
mi preciosa locura, compañera sombría
que me otorgase el privilegio
de vivir intensamente en sueños.

(Cómo hablar de los sauces cautivos,
del fuego malva de cierto atardecer oscuro.
Cómo hacer para que comprendieran
que ciertas palabras brillan,
puntos de luz en la infinita negrura.)

Ahora sé, ahora entiendo
que el trato que recibí entonces
es el mismo que recibieron
quienes quisieron creerse vivos,
los que para amar fingían
no tener lugar en este mundo.

La única diferencia
es que ellos hallaron recodo
a la sombra del olvido.
Pero lo cierto es que yo,
y aún otros,
seguimos expuestos al sol
de un azaroso destino.