30 sept. 2006




Decidme si esperar junto a la fuente, vertiendo en torno a ella cálices terráqueos, juntando las mareas en furias y cadalsos; decidme si esperar junto a las aguas venideras es amar distancia a ciencia cierta. O si por el contrario medir cualquier espera con el mismo arco que la luna tensa sobre el hombre, es igual a contrariar el curso en blanco de los ríos que la fuente recupera.

28 sept. 2006

Ahíto de fúnebres vientos, ahíto.
Tanta cerrazón impura ante los ojos
tradujo oscuramente su dominio.
Tanta luz que no fue vista, tanta…
Sobre los actos llenos de olvido
pesa la memoria de piedras uniformes.
Mi extraña historia verdadera.
La suma de los versos que arrojé al camino,
la paz que fuera dicha sólo para el muerto.
Mi historia de lazos sin comienzo,
historia de sombra y espejismos.

Una vida es esto, exactamente esto:
podrá durar como una noche intensa,
podrá acabar en un instante
sin que el corazón bombee más recuerdos.
Pero una vida es esto, pase lo que pase.
Y cuando acaba el día,
sólo resta desnudarse;
tal vez para amansar al animal ahíto,
que cubierto de nostalgias, vocifera
su nombre en la primavera del silencio.


27 sept. 2006

Manchas de luz lo impredecible
al narrar la muerte como fábula.
Inherentes a tu voz son los recuerdos,
la fórmula templada que fija los anhelos
en lo que será de nuevo.
Pero el que busca niega lo que está dentro,
pasea su avatar como una sombra
prefiriendo otro futuro a lo que canta.
El que busca olvidó lo que buscaba….
No sabe, no recuerda donde ha estado;
no comprende, que, lo que ya ha hallado,
le ha tenido siempre en su potencia.

26 sept. 2006


Tuve miedo de que fuera amor,
de que no lo fuera,
de que fuera sombra y bienvenida.
Miré sobre las altas copas.
Vi ramas retorcidas, cielo abierto,
otoño desmedido que todo lo vencía.
Tuve miedo de que fuera todo,
por un día todo y nada al otro día.
Albergué sus pasos presurosos,
sus noches solitarias en aguas cenicientas.
En aguas sin su cauce, sin orillas quietas,
sin reflejos de trémula inocencia.
Aguas de este mundo que acaso fuera otro,
en el que el amor no cesa.

Tuve miedo de habitar tierras más áridas,
tierras que fueran memoria

de la vida que viví sin ella.
Tuve miedo de que la verdad ella fuera,
y yo el eco que tras la verdad se olvida.

25 sept. 2006

Aunque mis pensamientos fueran de otro.
Aunque otro fuera el hacedor sombrío
de esta máscara gentil que tus manos puras
arrancaran inútilmente
con firme delicadeza y sin mentir.
Aunque yo no fuera yo,
testigo incauto de horrores y maravillas.
Aunque yo fuera la suma de muchos.
Aunque muchos fueran la suma de uno,
y uno fuera sólo uno, nunca dos al compartir.

Tú seguirías siendo la lejana orilla, al evocar,
con un gesto, el sentido más amplio del silencio
que parece envolver las cosas olvidadas al pasar.
Serías ese don perfecto,
que nunca más vuelve a entregarse
solamente por el hecho de existir.
Aunque existir fuera en sí algo,
algo más del transcurrir aquí,
tú serías lo imposible para mí:
la existencia y el asombro:
la fortuna de vivir.






21 sept. 2006





Cuando llores tú también desde la rabia
embebido en esa hora absurda del delirio,
contén lentamente algunas lágrimas,
no liberes por completo con el llanto entero
todo el peso de esa fuerza irrefrenable.
Fuerza por la que tú también te sabes imperfecto
y sin embargo esparces tal semilla sobre el sueño.
Guarda algo de ese mal contrario a la inocencia,
para caminar tras de las promesas no cumplidas
surgidas del sentir cuando nada es lo que parece.
Guarda algo para demostrar quien eres
cuando llores tú también desde la rabia.
Continua luego y siempre
construyendo el quehacer de todo instante,
hasta que la caída de una hoja vaticine
nuevamente la hora de tu sangre.

Llora entonces como sólo en el dolor se llora.

E intenta recordar, que antes de sufrir,
el alma ignora lo que otros comprendieran al abrir
su triste intimidad al juicio de una mirada alucinada.
Algo de ti, de lo que fueras un día y un día dispusieras
entremezclar con la sombra y el fuego nocturno;
algo de ti, de lo que fueras, renacerá del llanto
que la rabia engendra para engendrar más rabia.

Algo de lo que eres quedará en el palpitar
más hondo de la rabia que siempre contuvieras.

20 sept. 2006

Hoy la noche es un espejo tibio y claro
donde veo reflejado todo lo que sientes.
La tregua y sus entresijos de esperanza,
se suman aquí al recuerdo. La nostalgia,
azul como las paredes tristes de mis sueños,
te torna idéntica al más inmenso océano.

Hoy la noche es un espejo. Un espejo ciego
que alguien mira sin ser visto desde dentro;
cabe una imagen limpia, ennegrecida sólo
por los márgenes del tiempo y sus pretextos.
Lo que sientes, lo que fueras,
lo que al fin mostrases como noche verdadera
te busca en mí, palabra sólo:
palabra que pudiera llenarte de querencias.
Hoy la noche. Mañana… vida nueva,
otro límite abierto a lo que el hombre espera
y en sus manos toma con asombro.
Hoy la noche. El tiempo que la vida recupera,
destinado a arder igual que el fénix,
a florecer también, sin que el amor,
-ese temblor inhóspito
preferible a todos los poemas-
nos traiga al fin definitivas fuerzas
para que hoy nuestro tiempo sea éste.

19 sept. 2006


De la felicidad: esa avenida unívoca y futura,
que creo recordar al recordar lo que olvidé,
yo diría que es un sueño simple,
un hemisferio que podría ser la esfera
donde convergieran día y noche:
noche y día como un ocaso / amanecer.
Diría también, excediéndome en lo que no sé,
imaginando tal vez utopías de papel
que la felicidad me persigue como sombra
a la que no debo temer.
Y así, estando solo o sin estarlo,
vigilando las aceras como todo ciudadano
yo podría descifrar
hasta el canto de los pájaros
que no saben volar.
Ah, si la felicidad fuera una rueda
vería el mundo girar,
girar eternamente como un sueño que no cesa,
que no puede cesar sin tornar noche
la víspera o quimera de toda claridad.




17 sept. 2006

Cuando la vida pierde importancia
de la vida se sospecha.
Y entonces se necesitan actos
que exigen voluntades unidas
para que el alma al fin despierte
todo su brillo en consonancia.
Esos actos de nobleza,
necesarios porque nunca son bastantes,
son los que busca la conciencia,
los que ensanchan el amor
dando aliento al porvenir.

Cuando la vida pierde importancia
es importante ayudar a la vida



Para Madam Ladybug, que prefiere la luz
del nuevo día.
Vivo en la magnitud de la conciencia,
impregnado de certezas vitales
que no sabría revelar.
Siento que la gratitud voraz del sueño
inunda la señal azul del nuevo día.
Mas la fría rutina de esperar por algo,
el raro y simple hallazgo
de vivir por lograr más,
me aterra aunque mi sombra
sea sombra fortuita del pensar.

Sin embargo tú,
ángel de la desesperación,
ángel errante de mis noches sin nadie,
dices mi nombre como si supieras más
acerca de este turbio corazón. Más
de lo que creen saber deudores siniestros,
deudores que no hallarán nunca tu perdón.

Al decir mi nombre
pareces saber más
de lo que podría saber yo
estando en tu lugar.

14 sept. 2006

Permanecer del otro lado de la luz,
herido por las ataduras,
combatido por el tiempo.
Hay otra forma de realidad,
otro vestigio del tormento
que fija sus límites en nosotros.
Hay otra forma de ver la luz
reflejándose sobre la sombra
como un animal ignoto.
Permanezco. No sé si mis palabras,
antes de ser expuestas, contradicen la verdad
en todo lo que nombro.

No sé si el hombre es esto
antes de ser nada. Aún así
algo me induce a pensar en la esperanza,
esa simiente que florece
cuando el majestuoso rayo avanza
en mitad de una tormenta.

Todo esto además es nada.
Porque del otro lado de la luz
la distancia justifica cualquier sentimiento.
Y el hombre,
esa cadena de pensares no resueltos,
se abastece aquí de lo que ha sido:
reflejo casi absoluto de lo que será
cuando recuerde su momento de esperanza.

12 sept. 2006

Tus ojos; llenos de materia insondable
cuando al abarcar la noche, te expandes.
Tus ojos me recuerdan el hálito de las fuentes,
en su brillo me demoro y pienso…
encuentro más sencillos los viejos placeres
cuando veo tus ojos ver como un espejo.

Sé que al conversar con la persona amada
se sirven de luciérnagas para eclipsar la muerte.
Sé que han visto reinos más allá de la tristeza,
verdades más allá de tus actos,
manantiales de fuego, preludios de nada,
grandes aguaceros grises que trajeron el cansancio.

Ojos llenos de experiencias,
mas ojos que no se volverán de nuevo
para expresar cantares desolados.
O para desnudar mi atenta mirada
cuando miro y algo extraño
conduce mi mirada.

Tus ojos veo ciegos.
Ciegos de tanta belleza
que no puede mirar
y ser vista al mismo tiempo.

Ciegos por un momento
en que no sé callarme que estás lejos.

Quiero ver tus ojos ver como un espejo,
pero para eso debo olvidar…
olvidar que siempre fueron bellos.
Pensar acaso que su brillo me está viendo
para saber que hay algo más que no comprendo:
un túnel infinito hacia el silencio,
un mundo que revela un cielo nuevo.

Una lágrima que dice cuándo lloverá
sobre las trémulas huellas del infierno.

10 sept. 2006

Sabrás qué caminos trae la noche inexorable.
Aunque tengas un nombre, estarás solo
como cualquier hombre que horade la tierra limpia.
Como cualquier niño que al mirar al cielo
piense para sí en un buen reino de luciérnagas celestes.
Sabrás qué caminos trae la noche que retrasas.
Tus pies recorrerán la senda inconsciente
y pensarás, que si este mundo fuera tuyo,
la noche llegaría sólo para unos pocos; los más fuertes.
Escogerás aquel camino que todo el tiempo serpentea
para pensar mucho en tu destino con firmeza.

Por que sabrás andar por ti mismo, sabrás el camino.

Y sin embargo, si en el momento de dudar miras hacia atrás,
no podrás contener la rabia
sin observar el horror de esa noche hermosa
ni del camino que tú mismo hayas escogido.

6 sept. 2006

Al regresar,
después de restaurar el velo
la hierba estaba seca.
Mi sola humanidad: vacía;
todos me tenían miedo
aunque más les temiera yo a ellos.

Quise vagar por latitudes nocturnas,
cargar a mi espalda el rumbo prohibido.
No hay nada más allá de las sombras;
sin embargo volví de allí.
Después de enloquecer tristemente
por algo que olvidé
sin saber si era mío.
¿Y el sol?
¿no anunciaba este día?
¿Es que nunca hubo más para nadie?
La hierba que piso…
¿nunca más será verde?

¿Nunca más sentiré
mi sola humanidad ausente?

4 sept. 2006

Paisaje nocturno.



Amor, quisiera contarte, ceñir hábilmente
un cantar de mí a tu hondo silencio.
Decirte qué miran mis ojos ausentes,
por qué la tristeza amor,
por qué la tristeza.
Por qué dividir el mundo con muros ocultos
hasta que la tormenta cese.
Hasta que cese o arrastre todo consigo.
Todo, amor. Hasta mis blancas cadenas,
mis palabras, mi ruido:
todo sería bien sustituido.
Quisiera contarte sobre la herida que acecha
en la simple voz del amigo,
en cualquier voz que sepa que existo,
que me haya medido y medido.
Es esto, amor. Temo que un día
alguien me cuente quien soy
al hablar de un desconocido.
Ese día, amor, tal vez te hayas ido…
O acaso yo crea en lo que me han dicho.
Pero ese día, amor, ese día
me cegará el sol con un rayo de ira
sin que tú sepas hacia donde miro.