31 may. 2006


Ni el suave destello de la muerte en tus ojos,
ni la duda que viaja en el vacío temprano.
Nada me alejará más de la vida.
Ni los ángeles curiosos, ofreciéndome el mundo,
ni los terribles reflejos de un sueño poderoso.
Nadie verá en mi mente esa luz prohibida:
la secreta alegría de amar la tristeza
que me diera poder sobre noches baldías,
llevándome, en silencio, hacia la raíz del otoño.

Todos los colores tornan poesía.

30 may. 2006

Solipsismo n. m. Doctrina según la cual el sujeto pensante no puede afirmar ninguna existencia salvo la suya propia, ni siquiera la existencia de algún otro ser pensante que no sea una percepción o representación de su conciencia.

El solipsista
Tú que a veces vives de lo imposible,
de distancias llenas como imágenes,
que persigues una duda incontestable
como el hueco sólido de lo verdadero.
Tú, que de la inmensidad más pura
rehaces un hogar para la sombra
y en la sombra te escondes
como si nada más existiera.

¿Qué sabes de todo esto, del amor imperfecto,
si tan sólo en tu corazón la vida nace,
la realidad te inventa, lejana estrella,
oscuro ardid de nadie y de ti mismo?

Pues cuando amas, sea cual sea la causa que te lleva,
sabes bien qué límites cerrarán el mundo.
Pues en el mundo en que tú miras a los otros
los otros miran como si además creyeran

¿Dónde convergerán de nuevo, aquí y ahora,
la verdad más simple y la sentida experiencia,
ambas creadoras de la íntima presencia que te habita?
Tú que en hondas aguas te debates,
sabes bien que tus sentidos se abren con la noche
para recrearse en lo que no te pertenece.
Y el deseo, esa brizna de luz que nos supera,
es lo único que te ata a la materia presente
cuando todo lo demás es nada
y además nada esperas.

Para Keito... Gracias por recordarme la verdad de otro naufragio.

26 may. 2006


En aquello que la razón te sea extraña
baraja siempre la posibilidad del delito.
Pues la ley dice -y acata el hombre con ella-
la verdad unívoca acerca de cuanto nos rodea.
Toda disidencia al margen de ese objetivo
es considerada una ofensa; cuando no una plaga,
sospechosas tentativas de libertad se observan.

Pero si eres capaz de ignorar la fórmula del orden
cuando un pálpito de luz se abra paso hasta tu centro;
si puedes prescindir de lo razonablemente correcto
verás en el envés traslúcido de tus faltas
otra ley más alta como respuesta.
Otra realidad dispuesta según el orden de tu condena.

Pues el delincuente intuye
-y nada extraño observa en ello-
que la realidad se forma como barro
en manos de quien sabe interpretar su sueño.

24 may. 2006


Tiempo de lluvia y luz. Tiempo de amar.
Días tardíos para interpretar la soledad
antes de brindar por el anonimato.
No hay más, nada más cercano:
un paseo cotidiano hasta la fuente del olvido
y seremos otra vez dueños de la sombra.
Ven conmigo. Estos días te pertenecen,
igual que al corazón pertenece la duda
y la fugaz ocasión de estar vivo. Ven…
Nuestro arte consistiría en arrebatar el fuego
a los hombres que creen saber la verdad.

Son días largos que preceden a la rabia.
Tiempo de olvido y aguijones en el pecho.
Tiempo de todo lo que no has de esperar.
Resulta difícil saber cuando parar…
Pues no hay pausas ni silencios:
música sutil son los días de asueto
y la muerte no olvida su triste potestad.

Es tiempo de amar. Tiempo de lluvia y luz…
Tiempo de caminar entre ángeles sonámbulos
a fin de soñar la verdad.
Ven, se aproxima el momento.
Nos espera la noche con los brazos abiertos
en el centro vacío de un primer despertar.

22 may. 2006


La sombra de F. Pessoa.


De niebla pura y silencio ciego
son los blancos espacios muertos
que reservo para mí mismo.
Entra y dime,
si albergas otro entendimiento,
la causa de tantísimas presencias
en este lugar vacío.
Soy muchos cuando sueño con aquello
que para mí fuera perfecto.
Cuando sueño, si eres tú lugar en todo,
cierro de mí lo que no es de nadie
y comparezco mal, casi como un niño,
ante lo que el amor me niega en cada parte.
Reservo para mí la tristeza de ser…
¿a quién podría interesarle un nombre
que no corresponde al ser nombrado?

Soy muchos e interrogo al mundo
cada vez que pasas tú a mí lado.

Leal te sería a veces. Otra cosa es
que tú prefieras ignorar lo que te ofrezco,
no está en mi mano imponerte sin más
lo que jamás te impondría por celo.
Sueño y soy muchos, retazos inconexos,
que albergan la osadía de vivir, sin estar atento,
a lo que el vivir da un sentido ajeno. Esto,
por absurdo que parezca, es la existencia:
el arte de soñar lo que la vida te niega.

21 may. 2006


Amor, se sombra y enigma.

Desciende con alas raudas
desde tu noche en orillas.
Cae y cae. Temblor puro de aire,
cae y cae desde tu alta renuncia.
Negro hemisferio de luz,
se música frenética en la sangre,
vacía madrugada azul cambiante.

Deja cantar al sueño sombrío
que rueda en ojos quietos de hembra,
pudiendo saciar el alma
en un encuentro de tierra.

Amor, tiéndete sobre la hierba,
vigila el cielo violáceo, la tarde,
con tristes ojos quietos brillantes.

Se sombra y enigma.

Para la dura coraza
el delicado combate
de palabras leales.

Amor, se tú y la muerte,
y el aire decidido a pronunciarse
antes que el momento acabe.

17 may. 2006


EL FIN

¿Qué era? El éxodo como imposición del tiempo…
La sombra poética de lo que por un rato fuera
verdad a medias, cortesía cierta…
¿Perdura acaso la mano abierta? El sueño,
la imposición del sueño y el jardín celeste
¿qué era? ¿Era nuestro?
El amor, la fábula, el regreso a la casa oscura:
la imposición vehemente de olvidar que hubo heridas
cerrándonos el vuelo. El sueño, la imposición del peso…
¿Qué era todo aquello?

No viví jamás nada de esto, yo no estuve dentro,
no ardí con la memoria que perfecciona tus gestos,
no bebí de la copa febril, casi llena,
que brindaría el futuro al hombre despierto.
No escribí cercano a los caminos del deseo,
no exploré el valle en sombras de la muerte.
Yo no estuve nunca al borde de la noche
contemplando los eclipses yertos de tus ojos.

Jamás medí al que habita mis versos,
pues jamás estuve dentro…
Pero también recuerdo… ¿Qué era?
La primavera en fuga que recomienza lejos.
El mar, el mar indemne de todos mis sueños
vibrando en silencio en el silencio. Eso era:
dejarse abandonar por el trágico viento
a la espera de un telón que nos lleve hacia dentro.

"Auntorretrato" (III)

14 may. 2006

Recuerda que después de hollar la tierra caliente, al habitar el sur donde el cielo orea sus límites; la hierba, el viento, el ciclo en que comienza el despertar febril de toda simiente se enciende en el pecho del hombre, haciendo de éste un tiempo de luz, abierto a los ojos fijos del sueño. La vida que adoleces nunca deja de pertenecerte… eso te dirán los presagios de estío en un nuevo día, después de hollar el sur, la tierra caliente.

Sigue, pues, buen viajero, tu lento camino de agua hasta la noche. Pues tu larga búsqueda ya justifica tu soledad íntima, no te amedrentarán más los negros pensamientos que miden a los viejos guerreros en días funestos.
Sigue tu lento camino.

En cuanto a la vida, no la interrogues… Ella sabrá darte las respuestas igual que a un niño paciente recompensa el silencio, la diaria prueba de saberse inocente.

9 may. 2006


Porque para ser otro con la luz del mediodía
hacen falta los ojos trágicos de la noche, esperar,
creer en la mentira tácita que resuena en la distancia,
hace falta ahondar en las grietas azules del tiempo
para comprender que el tiempo está en nosotros.
Porque la saciedad inmediata está en el sueño,
en la extraña convicción de errantes y de locos.
Y en saber que todo paraíso lleno de consuelo
es en verdad una promesa para la farsa.
Pero si puedes ser otro antes de que caigan
desde su atronadora verdad,
aquellos viejos hacedores de máscaras,
si puedes ver en los ojos de tu amante
el mismo deseo que vieran tus ojos de niño,
no dudes, no esperes, no llames, receloso,
al más común de los hombres,
ni al hombre que fuiste invoques para salvarte.

Sé al fin lo que procura la falta de amor a uno mismo
y olvida que una vez tuviste un nombre lleno de nada.

8 may. 2006


Tal vez la idea sea algo simple, aunque lo más probable es que en su sencillez estribe la estética de este cuadro. Sí, es un gato. Ciudad al fondo y nubarrones al anochecer. Transimte cierta melancolía ¿no es cierto? De ahí lo de la frase de debajo: "la soledad está en todos los espejos". Y sobre ella el gato, animal de compañia poco apreciado por algunos, acaso porque su naturaleza le obliga a marcar las distancias. ¿Quién ha dicho que nuestra soledad no puede verse reflejada en un cuadrúpedo cubierto de pelo? Otra vez espero que les guste.

1 may. 2006


Bueno.. parece que la cosa todavía podía avanzar un poco más. Si no notan diferencia alguna, fíjense en la intensidad de los tonos y en la figura de azul de la esquina inferior derecha. Es posible que aún quede algo por hacer, pero saber cuando una obra está relamente acabada, es algo que sólo dan los años y el error. ¿Mejor así?